Blog / El espejo de la historia

Pucherazo a la francesa

Por Javier Aliaga 06 abril, 2017 - 7:06

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata o no de una falsedad.

"La Libertad guiando al pueblo" lienzo de Eugène Delacroix que representa la figura alegórica de Marianne en la Revolución de 1830.
"La Libertad guiando al pueblo" lienzo de Eugène Delacroix que representa la figura alegórica de Marianne en la Revolución de 1830.

Verdadero o falso:

La actual V República francesa ha tenido más presidentes de izquierdas que liberal-conservadores. 

LAS REPÚBLICAS FRANCESAS

Las monarquías absolutistas europeas del siglo XVIII, cuyos reyes eran designio del Divino Creador, han ido evolucionando hasta los actuales regímenes democráticos. Sin embargo, estas transiciones no han sido triviales, ni siquiera en Francia, paradigma de la libertad, que en este período ha conocido: 4 revoluciones, 2 imperios, 3 monarquías y 5 repúblicas.

La Asamblea Nacional formada a partir de la Revolución francesa de 1789, asumió la soberanía y transformó las instituciones del país redactando la Constitución fundacional de la I República de 1792. Este primer periodo republicano duró siete años, hasta el golpe de Estado y la dictadura del general Bonaparte (Napoléon). La coronación de éste, en 1804, como emperador con el nombre de Napoléon I, inició el periodo imperial que en poco tiempo dominó Europa. En 1815, la Séptima Coalición acabó definitivamente con Napoléon en Waterloo. En consecuencia, Francia instauró la monarquía constitucional, periodo denominado como “la Restauración”, con dos dinastías sucesivas: la borbónica que finaliza con la Revolución de 1830 y la de Orléans.

En 1848, como fruto de otra revolución, se constituyó la II República, cuyas elecciones presidenciales ganó ampliamente un Bonaporte (Louis Napoléon) –sobrino de Napoléon I-, que, como su tío, dio un golpe de Estado en 1851 para cambiar la Constitución. Seguidamente convocó un referéndum que posibilitó el restablecimiento del imperio con el nombre de Napoléon III; éste fue paradójicamente presidente de la II República y emperador por votación popular. El II Imperio acabó en 1870 como el anterior, con derrota en una batalla, la de Sedan, y la detención del emperador por los prusianos. Los franceses desengañados de imperios y monarquías, fundaron la III República que, con 70 años de vida, ha sido la más longeva.

Es de señalar que esta tercera República fue coincidente con las dos repúblicas españolas: la primera de 1873, efímera que no llegó a cumplir un año; y la segunda de 1931. Los republicanos españoles siempre vieron en Francia la pauta a seguir, no en vano el advenimiento de la II República española se festejó con los acordes de la Marsellesa. Iniciada la guerra incivil de 1936, el desengaño del republicanismo español fue enorme, pues Francia no socorrió a la II República, al acogerse escrupulosamente al “pacto de no intervención”, siendo el primer ministro francés, el socialista Blum (Léon) que gobernaba gracias a una coalición de izquierdas o Frente Popular. Este amargo resentimiento se refleja en el diario de Azaña de 1937 refiriéndose al embajador francés: «Este señor se ha portado con nosotros puercamente en todos los terrenos…»

En el siglo XX, la República francesa se ha refundado por referéndum dos veces: en 1945, acabada la guerra –con el fin del gobierno de Vichy y el exilio de Pétain-, el pueblo francés votó la Constitución fundacional de la IV República; y en 1958, la que originó la V República con el objetivo de solventar la pertinaz inestabilidad gubernamental y la delicada situación en Argelia. El gran cambio constitucional, adaptado a la figura del general De Gaulle, consistió en dar más competencias al presidente de la República.

Cuando el presidente y la mayoría de la Asamblea Nacional pertenecen a partidos opuestos surge un choque de intereses, cosa que ha ocurrido en tres periodos de la V República, situación que se denomina “cohabitación”. Para evitarla se han introducido cambios constitucionales, reduciendo el periodo presidencial de 7 años (septenio tradicional), por 5 años (quinquenio) y convocando legislativas a posteriori de las presidenciales.

Con respecto a la pregunta planteada, la V República francesa, en sus 58 años de existencia, ha tenido dos jefes de Estado perteneciente al Partido Socialista (PS): Miterrand en 1981, reelegido en 1988; y Hollande en 2012, que agota su quinquenio. El resto de presidentes se encuadran en las distintas evoluciones del gaullismo o liberal-conservadores: De Gaulle, Pompidou, Giscard, Chirac y Sarkozy. Por tanto, el hecho inicial planteado es falso.

EL CULEBRÓN FRANCÉS

El próximo 23 de Abril, los franceses acudirán a las urnas para la primera vuelta de las presidenciales a las que se presentan 11 candidatos. De ellos, tan sólo dos, el de derecha Fillon perteneciente a “Los Republicanos” (LR, denominación anterior UMP) y el socialista Hamon, han sido elegidos en primarias abiertas. Los socialistas ya pasaron por este trance en 2011 para elegir a Hollande, mientras que la derecha ha sido primeriza para estas elecciones.

Es preciso recordar que las primarias francesas no las organiza el Estado, están abiertas a todos los ciudadanos, afiliados o no, a un partido político; quien quiera puede votar si firma un acuerdo de conformidad de principios y paga 2 euros para sufragar gastos.

El gran rechazo popular a la política de Hollande pronosticaba un triunfo de la derecha. Pero todo cambió cuando el semanario “Le Canard Enchaîné” desveló que Fillon –recién elegido en primarias- había contratado a su mujer, Penelope, cuando era diputado -práctica habitual entre diputados, en principio legal, de contratar a familiares como ayudantes-. La irregularidad en el caso de Penelope, es que nadie la vio, nunca apareció. Paulatinamente se han ido conociendo más datos, ya que los empleos ficticios, no sólo afectan a su mujer, sino también a sus hijos. Total, casi un millón de euros presuntamente estafados a las arcas públicas.

Volvió a salir la casita de campo del candidato republicano, que en realidad es un casoplón, un “château” con terreno de 6 hectáreas. Desvelándose también, que se dejó regalar 48.500 euros en trajes, infringiendo la norma de que un diputado debe declarar cualquier regalo superior 150 euros; tampoco declaró en patrimonio un préstamo de 50.000 euros que un amigo le prestó sin intereses.

En su desconcierto, el candidato de LR se preguntaba por qué decenas de periodistas escrudiñan en las basuras para ocuparse de sus trajes, de sus camisas y «Pourquoi pas mes caleçons?» (calzoncillos). El líder republicano sintiéndose víctima de un “asesinato político”, convocó una concentración a la que acudió masivamente su electorado que le ha permitido enrocarse como candidato, aún estando imputado por estos delitos.

El clima se ha envenenado, con la dimisión del ministro socialista, Le Roux, por haber empleado ficticiamente a sus hijas de 15-16 años cuando era diputado. El asunto de los trabajos ficticios en el parlamento europeo también afecta a Le Pen, así como la financiación irregular de su partido el “Front National” (FN).

Hace pocos días Fillon, a la desesperada, ha acusado abiertamente al jefe del Estado, Hollande, de utilizar un “cabinet noir”, que según él, es de donde han partido las filtraciones a la prensa. No es de extrañar que todo el mundo se pregunte, ¿los que desvelaron el “Penelopegate” lo sabían antes de las primarias?

La respuesta a todas luces es afirmativa. Ahora bien, esa no es la pregunta, sino, ¿los que sabían el “Penelopegate” y la debilidad de Fillon forzaron y promovieron el voto en las primarias para que fuese elegido? Todo apunta a un complot más propio del maligno Cardenal Richelieu recreado por Dumas.

Hace días el exprimer ministro Valls, infringiendo su compromiso rubricado de apoyar al ganador de las primarias, ha manifestado que no votará al representante del PS, sino al independiente Macron, exministro de su gabinete. Toda una “vendetta” al sector radical del PS por sus ataques durante la legislatura.

Los esclarecedores sondeos sobre los 5 principales candidatos a la primera vuelta, son: empate a 25% entre Macron (En Marche, EM) y Le Pen (FN); 18% Fillon (LR); 15% Mélenchon (Front de Gauche, FG); 11% Hamon (PS).

Del culebrón francés sacamos tres conclusiones. Primera, si los ganadores de las primarias, según las encuestas, ocupan la tercera y la quinta posición en las encuestas; de poco han servido las primarias.

Segunda, el partido socialista francés de ocupar el sillón presidencial a no hacer pódium, se encuentra, como gran parte del socialismo europeo, en caída libre.

Tercera, la vulnerabilidad a la manipulación y al pucherazo que muestran las elecciones democráticas es preocupante; queda por esclarecer la posible intervención de Rusia en las pasadas elecciones estadounidenses.

Jamás se ha vivido en Francia una campaña electoral tan sucia como la actual. Nadie se atreve a pronosticar resultados, “todo puede ocurrir” repite la prensa francesa. A la vista lo sucedido, me pregunto si en los pocos días que quedan veremos alguna sorpresa más. Mientras, no dejo de pensar que los franceses están cada vez más cerca, de hacer realidad la ficción de tener un presidente musulmán, como en la novela “Sumisión” de Houellebecq (Michel).

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Pucherazo a la francesa