Blog / El espejo de la historia

¿De qué presume el PSN?

Por Javier Aliaga 02 junio, 2020 - 9:24

A pesar de que las cifras de fallecidos por Covid-19 en Navarra no son nada halagüeñas, el socialismo navarro se pone medallas por su gestión.

El socialista Ramón Alzorriz llega al Parlamento. PABLO LASAOSA
El socialista Ramón Alzorriz llega al Parlamento. PABLO LASAOSA

Tras unos días de un escabroso baile de cifras de muertos por Covid-19, vivimos la paradoja de estar en días de duelo nacional con el desconocimiento del número de fallecidos y con sospechas de manipulación y ocultación de datos.

A nivel nacional hay dos listas oficiales de fallecidos. La primera con 27.127 decesos (01/06), es la del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) dirigida por Fernando Simón. Se basa en la evidencia científica de un test que certifique la enfermedad Covid-19 del fallecido; si no ha habido prueba o si ha perecido en un domicilio particular, no se contabiliza.

Desde el inicio de la epidemia, Fernando Simón ha tenido una obsesiva fijación en disimular los muertos por coronavirus; así por ejemplo el 6 de marzo, para dulcificar la gravedad de la situación epidémica, comunicó que las 5 muertes eran “en personas de riesgo”. Siguiendo esta línea, algunos medios dieron la noticia que los muertos no eran POR coronavirus, sino CON coronavirus. El cambio de preposición, era una forma de desvincular la relación causa efecto del fallecimiento por Covid-19, significando que la muerte se había producido por otra patología.

Entre marzo y abril el CCAES, por distintos motivos, ha cambiado hasta seis veces la serie histórica de contagiados y muertos. El 24 de mayo España era el tercer país europeo con más muertos (28.752). Al día siguiente, resucitaron 1.918; según Simón había “duplicidades" y no confirmados. Con esta sospechosa manipulación cedimos el puesto a Francia y pasamos al cuarto. Al día siguiente, añadieron otros 283 muertos a la lista. La cocina del CCAES de Simón, nada tiene que envidiar a la del CIS de Tezanos; todo lo que toca este Gobierno acaba en descrédito de las instituciones.

La otra lista oficial es la del Sistema de Monitorización de la Mortalidad (MoMo) del Instituto Carlos III, mide el exceso de mortalidad en los registros civiles del Ministerio de Justicia, en comparación con la media de ejercicios anteriores. Se basa, por tanto, en una evidencia estadística de defunciones. El último informe MoMo (28/05) que cubre el periodo del 13 de marzo al 22 de mayo de 2020, desvela un exceso, por cualquier causa, de 43.014 fallecidos (55,3%). Si descontamos la cifra del CCAES, hay unos 16.000 muertos ocultos en contabilidad B.

Con todo, el informe MoMo se queda corto pues hay 8 comunidades, entre ellas Navarra, cuyos registros civiles no se han actualizado desde hace más de un mes. Supliendo todas estas deficiencias y con el apoyo de modelos matemáticos, hace quince días, el grupo Inverence pronosticó que el exceso de defunciones ya había rebasado los 50.000 muertos y que esta oleada alcanzará los 52.000 fallecidos.

Es obvio que la evidencia estadística pone de manifiesto la inconsistencia de la lista del CCAES. Al ser interpelado su director por la excesiva diferencia entre ambas listas, Simón, sin ruborizarse y aferrándose a causas utópicas, sorprendió con un: “No sabemos si se deben a un accidente de tráfico enorme, no sabemos si se deben a un incremento de la mortalidad por infarto…”.

En la lista del CCAES, Navarra figura con 490 muertos, que contrasta con los 515 del Departamento de Salud; dando esta última cifra por válida, corresponde a una tasa de 77,9 fallecimientos por 100.000 habitantes, superando en 20 a la media española (57,6) y situándonos en la quinta posición de las comunidades con mayor mortalidad. Si comparamos la tasa relativa a la población a nivel internacional, Navarra supera a países fuertemente castigados por la Covid-19, como: Brasil (14), EEUU (32), Francia (43), Italia (55) y Reino Unido (58).

Informe MoMo del 28/05/2020, Navarra con un desfase de más de un mes..

Por otra parte, en lo referente al último informe MoMo, a pesar de que los datos estadísticos de los registros civiles de Navarra no han sido actualizados desde el 18 de abril, para aquella fecha el exceso de mortalidad era de 610 decesos (136.8%). Si descontamos los fallecidos de Salud, tenemos que en Navarra hay ocultos, al menos, 95 muertos, cifra que deberá ser corregida al alza.

Ante esta penosa situación, es inconcebible que el portavoz de los sanchistas navarros del PSN, Ramón Alzórriz, haya atribuido el cambio de fase navarro en la desescalada al titánico trabajo y la eficaz gestióndel Gobierno foral. Difícilmente se puede referir al balance de defunciones por coronavirus que, como hemos visto, su gestión ha dejado bastante que desear.

Si ya de por sí un fallecimiento es una tragedia para la familia, la imposibilidad de poder despedirse y la prohibición de celebrar honras fúnebres han añadido un componente especialmente doloroso a esta pandemia. Ante el drama vivido por centenares de familias navarras, es deleznable que los socialistas del PSN pretendan confundir a la ciudadanía emitiendo mensajes propagandísticos para ponerse medallas por una gestión más que incierta.

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