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Blog / El espejo de la historia

Osasuna y la República (I)

Por Javier Aliaga 21 junio, 2016 - 12:10

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata o no de una falsedad.

Verdadero o falso:

A diferencia del ascenso de Osasuna a la primera división de la liga de fútbol en 2016, jugando partidos de promoción; la primera vez, en el año 1935, ascendió directamente como campeón de segunda división.

El once titular, en el descanso del match contra el Murcia, el 28 de abril de 1935.

 

El foot-ball monárquico

El fútbol invento inglés, nació como foot-ball y así se conoció por mucho tiempo hasta que se castellanizó. No obstante un sector de la prensa siguió usando los tecnicismos en inglés. Emergió con la monarquía, como deporte de masas y así continuó tras proclamarse la II República. Contra todo lo que pueda parecer, la omnipresente liga no es la competición más antigua, sino la Copa de España, inaugurada en 1903. Ésta tuvo como antecedente el primer trofeo a nivel nacional que se denominó Copa de la coronación, organizado por el Madrid Foot-ball Club –todavía no era Real-, un año antes como conmemoración de la coronación de Alfonso XIII. La Copa transmuta su denominación con el jefe del Estado de turno, nació monárquica como Copa de SM el Rey; con la desaparición de la monarquía, cambió a Copa del Presidente de la República, más tarde la hemos conocido en los años del dictador como Copa del Generalísimo.

La Real Federación Española de Foot-ball, organizó el primer campeonato de liga en los estertores de la dictadura de Primo de Rivera en 1929, la primera división se compuso de 10 equipos en su mayoría campeones y subcampeones de Copa.

Con la caída de la monarquía, la sociedad española fue paulatinamente republicanizándose y eliminando los vestigios borbónicos. Muchos equipos de fútbol que se habían comprometido con la monarquía, incorporando la denominación Real y la corona en sus escudos, tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos: Madrid FC, Rácing Club de Santander, Unión Club de Irún, Club Deportivo Español, Betis Balompié, Club Celta de Vigo, etc. Había un equipo que había ido más allá en su pleitesía a la monarquía, adoptando el nombre Real Sociedad Alfonso XIII Foot-ball Club, tuvo que rebautizarse, menos pomposamente, a Club Deportivo Mallorca. La Real Sociedad Foot-ball Club efectuó el cambio en dos fases, en una primera, se descoronó a Sociedad FC, para posteriormente euskaldunizarse, como Donostia FC.

Osasuna y la República

No le fue mal a Osasuna con la República, pero sus trayectorias fueron contrapuestas; es decir, a medida que el club rojillo cosechaba mejores resultados y ascendía en categoría, la sociedad española se polarizaba más y la República -con gobiernos fugaces- era más inestable.

En la primera temporada totalmente republicana (1931-32), Osasuna logró el ascenso a segunda división. Al acabar la siguiente temporada (1932-33), con el equipo en segunda, finaliza el llamado bienio republicano-socialista con Azaña como presidente del Consejo de ministros.

El cambio de legislatura se produjo en la segunda temporada del equipo rojillo en la división de plata (1933-34). Agotado el periodo republicano-socialista, hubo dos intentos de corregir la situación con gobiernos efímeros -de apenas un mes-, uno de Lerroux y otro de Martínez Barrio. Fracasados éstos, el Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, se ve abocado a disolver las Cortes Constituyentes y convocar elecciones legislativas en noviembre de 1933, en las que triunfan ampliamente la derecha con la CEDA, pero sin llegar a la mayoría absoluta.

Instauradas las nuevas Cortes es designado Lerroux, del partido Radical, para formar gobierno que lo hace con el apoyo parlamentario de la derecha, pero apenas dura 4 meses. Le sucede en la presidencia Samper, también del partido Radical, durante 5 meses. En esta temporada Osasuna permanece en segunda división, teniendo una meritoria actuación en la Copa de España, pero fue desbancado en octavos de final por el Madrid FC.

Temporada 1934-35, primer ascenso a primera división

Al comienzo de la gran temporada osasunista, en octubre 1934, la CEDA retira la confianza a Samper, reclamando formar parte del gobierno. Lerroux vuelve a la presidencia del gobierno, entrando tres ministros de la CEDA –entre ellos el navarro Rafael Aizpún que ocupa la cartera de Justicia-. La incorporación de la derecha en el gobierno, sirvió de pretexto al partido socialista para declarar una huelga revolucionaria en toda España. En Asturias evoluciona en un conflicto armado, calificado de revolución, pero acaba siendo sofocado con mano de hierro por el ejército de África con la dirección, desde el Estado Mayor, del general Franco -el que fuera dictador-. La intensidad y la virulencia de los enfrentamientos fueron de tal calibre, que ha dado pie a varios historiadores a identificar el inicio de la guerra con octubre de 1934.

En aquellas circunstancias, Lluís Companys presidente de la Generalitat de Cataluña –que ya disfrutaba del estatuto, aprobado dos años antes-, contrario al gobierno central, proclamó el “Estado catalán de la República federal española”, –como ya lo hiciera Francesc Macià en 1931-. Para contener el movimiento secesionista, el gobierno de Madrid declaró el estado de guerra, concurriendo enfrentamientos armados, por lo que horas más tarde Companys capitula. A consecuencia de estos sucesos, la autonomía fue suspendida y los miembros de la Generalitat arrestados –este es el precedente del que se habla, cuando se reclama actualmente la intervención de la autonomía catalana, apelando al artículo 155 de la Constitución de 1978-.

En aquella temporada, el ascenso a primera división estaba francamente complicado, la segunda división constaba de 21 equipos, en tres grupos de siete; pero, tan sólo, subían dos. Aunque Osasuna quedó primero de su grupo, tuvo que pugnar en una liguilla a doble vuelta, que la disputaron los dos campeones de cada grupo. Los seis equipos, debieron jugar, por tanto, 10 partidos entre marzo y abril de 1935. Mientras se jugaba la liguilla, en abril, se produce una nueva crisis gubernamental, que provocó la salida de los miembros de la CEDA del gobierno de Lerroux.

El 14 de abril–conmemoración de la proclamación de la República-, en San Juan, Osasuna machacó al Valladolid con un contundente 6 a 1, lo que le supuso ponerse líder de la liguilla en solitario con 11 puntos. Al domingo siguiente, los rojillos jugaron el penúltimo partido en Balaidos contra el Celta, pero perdieron por 3 a 1 frente a los locales, mientras que sus otros dos rivales también ganaron. La clasificación no podía ser más emocionante: Hércules y Celta empatados con 12 puntos, seguidos de Osasuna y Murcia igualados a 11. Los otros dos contendientes en la liguilla, Sabadell y Valladolid se habían quedado descolgados.

Era el primer año del polivalente míster Emilio Urdíroz, que había sido jugador rojillo desde 1925 hasta 1934, durante la temporada no tuvo reparo en sustituir algún jugador lesionado. El último match contra el Murcia, en San Juan, jugado el domingo 28 de abril, se resolvió con hat-trick del olitense Julián Vergara. El once titular estuvo formado por: Urreaga; Ilundáin, Recarte, Ruíz, Cuqui Bienzobas, Urdíroz II; Castillo y Iturralde; y la mortífera delantera, Paco Bienzobas, Vergara y Catachú.

A los siete minutos un pase de cabeza de Castillo a Vergara y éste de la misma forma, metió el primer goal. Los rojillos siguieron presionando y a los treinta y dos minutos, Vergara aprovechó un balón bombeado de Cuqui Bienzobas, para meter el segundo goal también de cabeza. Siete minutos más tarde, el esférico se empotra contra las redes debió a un chut de Vergara de pase de Catachú, siendo el definitivo y tercer goal del match.

El Hércules en Alicante ganó al Celta 1 a 0, quedando la clasificación final siguiente: Hércules 14 puntos, Osasuna 13, Celta 12 y Murcia 11. La casualidad hizo que sabor del ascenso fuese todavía más dulce, si cabe, para la afición osasunista, por cuestiones de rivalidad regional. El Donosti FC y el Arenas, descendieron para ocupar los puestos en segunda que dejaban Osasuna y Hércules. En primera división se proclamó campeón el descoronado Betis Balompié, frente al también descoronado Madrid Foot-ball Club que quedó segundo.

Al día siguiente por la tarde llegó el Angel de Aralar a Pamplona en su visita anual, podría parecer que acudía a sumarse a la fiesta del ascenso, pero la coincidencia fue producto del azar. No pensemos que aquella celebración fue algo comparable con lo que hemos visto en el séptimo ascenso de Osasuna, la sobriedad era la característica de los tiempos, sin tanta pasión ni efusión.

Los tres grandes periódicos locales –“El Diario de Navarra”, “El Pensamiento Navarro” y “La Voz de Navarra”- no insertaron ni un titular del ascenso en primera plana, ésta estaba reservada para otro tipo de noticias. Bien es cierto, que los lunes no se publicaban los periódicos, sino el martes con la noticia ya conocida. Encontramos un módulo de anuncio en la prensa local: «¿Por qué Osasuna sube a la 1ª División? Pues porque juega con botas de Esparza, S. Antón 16».

Pocos día más tarde, a primeros de mayo de 1935, se formó un nuevo gobierno de Lerroux, en el que entraron 5 ministros de la CEDA –entre ellos el navarro Rafael Aizpún en Industria y Comercio-. Fue el último gobierno de Lerroux, que se vio obligado a dejar la presidencia unos meses más tarde, salpicado por casos de corrupción. En la transición de Osasuna desde su ascenso a segunda división, hasta llegar a primera, se sucedieron 9 gobiernos, en seis de los cuales estuvo al frente Lerroux.

Respuesta a la pregunta planteada

Conforme a todo lo expuesto, la respuesta al hecho inicial que se propone, es falso. Efectivamente, en 1935 Osasuna no ascendió directamente a primera, sino como resultado de una complicada liguilla entre seis equipos.

“La Voz de Navarra” incluyó un artículo, escrito por Jelkide que nos sirve como reflexión hoy en la celebración del séptimo ascenso: “Ayudemos al Osasuna”: «Ya está. Ya se ha realizado el anhelo: El Osasuna a la división de honor. A la hora de ahora todo es satisfacción y regocijo… El fútbol apasiona a las multitudes. Enormes masas se desplazan y mueven al calor de este deporte… ¿Sería pues, mucho pedir a estas entidades oficiales, a esos industriales, ayudaran llevados, no solamente de su cariño regional, sino de sus intereses particulares y corporativos de la vida económica futura del Osasuna?… Error grande sería una vez que lo que tan difícil parecía, se ha logrado. El pase a la Primera División». Jelkide no pedía ayuda a la incomparable afición de Osasuna, que siempre ha estado apoyando a su equipo, pero ¿por qué no también?

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