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Blog / El espejo de la historia

Nepotismo, enchufismo y otras corruptelas

Por Javier Aliaga 01 junio, 2016 - 0:23

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata o no de una falsedad.

Verdadero o falso:

A los pocos meses del nacimiento de la II República, la prensa y la oposición pusieron de moda la palabra enchufismo para significar los numerosos cargos, bien retribuidos, que desempeñaban los diputados del momento.

Manuel Cordero Pérez, según la revista “Gracia y Justicia” «el gran enchufista»

NEPOTISMO

El caso de la adjudicación de una obra de remodelación, a dedo, del Gobierno de Navarra presidido por la Sra. Barkos, a su hermano Barcos, me planteó una duda semántica-ortográfica. No sabía si se trataba de corruptela, en castellano, en consonancia con el apellido del hermano, receptor y beneficiario de la concesión; o bien, de korruptela, euskaldunizándolo como cortesía a la presidenta, por ser la presunta agente causante. Las declaraciones de ésta despejaron mi duda, no hay otra opción, es preciso euskaldunizar en favor de la normalización lingüística, porque –según Barkos- el proceso de adjudicación a su hermano, sin konkurso, «fue legal, étiko y estétiko». Por la misma regla de tres, parece obvio que debiéramos aplicar el mismo vocablo al sospechoso asunto Herrera&Oria, también de adjudicación digital, cuyo beneficiario ha sido el consorte de la consejera que preconiza la cultura del “barrer para casa” y del “todo queda en casa”.

No hay dos sin tres, en el Ayuntamiento de Pamplona, se ha desvelado un concurso con un procedimiento dudoso al participar la concejala de Aranzadi-Podemos, Laura Berro, en la adjudicación a su propia hermana de 130.000 euros. Lo de menos es si se trata de corruptela o no, es un asunto de una torpeza política inédito, antiético y antiestético. Lo inconcebible –un insulto a la inteligencia ciudadana- fue la pueril justificación de la podemita, que puso de relieve otras carencias.

Estos turbios asuntos han sido calificados por la prensa y la oposición de nepotismo. Sería conveniente saber que se trata de un vocablo de origen italiano (nepote sobrino), surgido en el Vaticano, para significar los favoritismos de los papas hacia sus sobrinos que eran nombrados cardenales. La palabra nepotismo tiene carácter internacional, podemos encontrarla en francés (népotisme), en inglés (nepotism), o en alemán (nepotismus). No parece aconsejable utilizar esta palabra de origen pontifical para estos casos, porque podría herir la sensibilidad laicista de estos gobernantes.

ENCHIFISMO

No es cuestión de buscar vocablos importados, la España de la picaresca aporta una riqueza de vocabulario que define perfectamente todo tipo de tropelías, como por ejemplo enchufismo. A finales de siglo XIX, una edición del DRAE (Diccionario de la Real Academia de la Lengua) recogía la palabra enchufar con el significado coloquial que conocemos “Trabajo que se obtiene por influencia o recomendación”. El termino enchufismo por tanto, no era nuevo con la II República, pero se propagó masivamente, con un matiz sutilmente diferente al que entendemos hoy día. Enchufistas eran aquellos que se beneficiaban del régimen, desempeñando simultáneamente varios puestos oficiales, la mayoría bien retribuidos.

El maestro del periodismo Julio Camba, escribió sobre el tema: «Desde luego, los orígenes de la palabra enchufe, con sus derivados enchufismo, enchufista, enchufado, etc., no pueden ser más populares; pero, piense lo que piense la Internacional socialista, lo popular es todo lo contrario de lo plebeyo. Para mí, pocas palabras tienen la gracia, la intención y la fuerza expresiva de esa palabra enchufe, que considero todo un hallazgo, por no decir una creación. Me explico, naturalmente, que a los aludidos no les caiga muy bien; pero después de todo, tampoco es para hacer tantos aspavientos».

En octubre de 1931, Joaquín del Moral dio una conferencia en el Ateneo y descorchó el problema, siendo el rotativo filoanarquista “La Tierra” el primero en publicar una lista de enchufistas, que se difundió en toda la prensa nacional. El asunto tomó los tintes de escándalo, popularizándose al pasar de boca en boca y ser tema preferente de las tertulias de los cafés.

El semanario de humor político “Gracia y Justicia” –nacido con la República-, en el número 7, del 17 Octubre de 1931, en un artículo titulado “Nosotros queremos una República que pueda vivir”, plantea su punto de vista con mucha ironía: «…porque esto va pero que muy mal y no es lógico que paguemos justos por comedores. Porque ¡caray!, todos los que profesamos la idea teníamos una miajilla de hambre después de muchos siglos de Monarquía; pero si va a resultar que la República ha venido para que el noventa y ocho por ciento tengamos más hambre, mientras una proporción del dos come a todo meter en nombre de la colectividad, tenemos que decir que eso no es democracia y que por ese camino no se llega al primer aniversario…Y entretanto los estadísticos nos dicen que de los cuatrocientos y pico de señores que han venido a lucirse a las Cortes, ÚNICAMENTE DOSCIENTOS se limitan a cobrar las 12.000 pesetillas de dietas, que ya están bien en estos tiempos, y que todos los demás tienen dobles, triples y cuádruples enchufes, que representan una millonada».

Aduciendo no poder dar la lista completa por falta de espacio, publica una parte de la lista. Extraigo los casos más llamativos: Salvador de Madariaga, cuatro cargos y 472.000 ptas.; Ramón Pérez de Ayala, tres cargos y 272.000 ptas.; Sr. Ayguadé, cuatro cargos y 151.000 ptas.; Sr. Carrasco Formiguera cuatro cargos y 91.000 ptas., etc. Después de la lista plantea lo siguiente: « ¿Comprenden ahora nuestros amiguitos por qué ciertos ministeriales dicen que nosotros no somos republicanos? Porque no queremos que esto se haga con la República; porque no nos da la repajolera gana de que las gentes digan que la República cuesta más que la Monarquía y se come peor»

A partir de este articulo, el semanario recurría con asiduidad al tema del enchufismo en tono burlesco; en el siguiente número arremete contra Ramón Pérez de Ayala: « ¡Cómo trabaja el Sr. Pérez de Ayala al servicio de la República! Fíjense ustedes. Por la mañana es Embajador de España en Londres y por la tarde viene a Madrid a dirigir el Museo de Prado».

Cobró especial significado el socialista Manuel Cordero Pérez, que además de diputado en Cortes, era concejal del Ayuntamiento de Madrid, diputado regional, miembro del consejo de administración de CAMPSA, presidente de la Comisión de Responsabilidades y jefe de cuatro diferentes jurados mixtos; increíblemente ejercía hasta un total 14 cargos públicos. Personificaba, por tanto, el prototipo de político beneficiado del enchufismo, que se hizo merecedor, para la revista satírica, del apodo “el gran enchufista”, dibujándolo repleto de enchufes.

El 4 de noviembre de 1931, Josep Pla publica en la “La Veu de Catalunya”, un artículo titulado “Sobre la moralidad”, la primera frase mantiene su vigencia pasados 85 años: «Una de las cosas que perjudican más a la clase política dominante es la creciente murmuración en toda España acerca del problema de la moralidad -acumulación de cargos, enchufes, concentración de sueldos-. Se está creando una atmósfera mefítica, asfixiante, que está haciendo un daño enorme al régimen imperante».

Seguidamente, Pla apunta al problema de fondo: «Como siempre que las cosas son libradas a la maledicencia, se dicen y se hacen muchas afirmaciones exageradas y hasta se llegan a decir puras falsedades. Otras cosas, en cambio, son ciertas. Con unas cosas y otras se está creando una situación lógica: el desencanto de quienes creían que la República y los republicanos…»

El gran cronista acierta plenamente en lo relativo al tema central del artículo: «En España, los asuntos de la moralidad personal apasionan enormemente y arden como la fajina. “¡La República de los enchufados!” se ha convertido en Madrid en una frase de ritual… Si osamos presentar, pues, las ideas que tenemos sobre los salarios, hemos de añadir que nos parece francamente intolerable la acumulación de cargos en hombre, por más genio que sea, no puede ejercer con eficacia tres o cuatro funciones delicadísimas a la vez».

Pla hace referencia, sin nombrarlo, a Manuel Cordero: «Es imposible ser a la vez concejal, teniente de alcalde, diputado a Cortes, líder de una minoría, representante del Estado en algún monopolio importante, secretario de dos comités paritarios y presidente de alguna gran comisión parlamentaria. Cada uno de estos cargos, tomado de buena fe, encarado como se ha de encarar, puede ocupar la actividad normal de un ciudadano»

El artículo de Pla acaba: « Conviene que los diputados se ocupen de la función legislativa con la reflexión y el tiempo que dicha función exige si no se quiere que sea un sarcasmo nacional. Conviene que los ciudadanos sean administrados permanentemente y por hombres estables y eficientes. Conviene que los catedráticos sirvan a los intereses de su cátedra con la dignidad de un cargo tan importante. Todo esto es obvio, y hay que arreglarlo urgentemente».

MARATONIANA Y TORMENTOSA SESIÓN EN CORTES

El escándalo del enchufismo se llevó a comisión en el Congreso. Se realizó una encuesta mediante un formulario para que cada diputado, expusiese los cargos que ejercía –no era una declaración jurada, pues el Estado era oficialmente laico-. El día 17 de marzo de 1932, por la tarde se celebró una sesión en Cortes sobre el presupuesto de Obras Públicas, que finalizó hacia las 9 de la noche. Ese mismo día, dos horas más tarde, sus señorías se volvieron a reunir, en sesión especial, sobre el enchufismo, o mejor dicho, lo que se denominó sutilmente, como simultaneidad de cargos.

El presidente de la comisión, Baeza, leyó durante los cargos de cada diputado y los correspondientes emolumentos, advirtiendo que algunos no habían entregado el formulario. Realizadas varias intervenciones y aclaraciones, Trifón Gómez del partido socialista, leyó unas manifestaciones que Gil Robles había hecho en un mitin y recogidas por un periódico de Palencia. La réplica de Gil Robles soliviantó a un grupo de socialistas que se lanzaron al escaño del líder agrario con la intención de agredirle, afortunadamente no lo consiguieron, gracias a la barrera de los compañeros de la minoría derechista.

Se organizó una gran tremolina, que con dificultad pudo contener el presidente de la cámara, Besteiro, a golpes de campanilla. La sesión acabó cerca de las 4 de la mañana, aceptando la cámara una proposición para que el proyecto de ley de Incompatibilidades, que se había leído, pasase a la comisión, exigiéndose a los diputados palabra de honor en las declaraciones de cargos y sueldos.

RESPUESTA A LA PREGUNTA PLANTEADA

Conforme a todo lo expuesto, la respuesta al hecho inicial que se propone, es verdadero. Efectivamente, como hemos visto, el escándalo del enchufismo afectó enormemente a la credibilidad de la joven II República, que se enfrentó al problema con apenas 5 meses de vida y sin tener todavía aprobada la Constitución. Es preciso tener en cuenta que un sector de la población había puesto grandes expectativas en el cambio de régimen, debido a la depauperada situación económica que se vivía, así como al paro creciente. La constatación de que la mitad de sus diputados desempeñaban varios cargos públicos generó una enorme frustración.

Frustración produce que tres sospechas de corruptela, tres, se ciernen sobre el Gobierno de Navarra y en el Ayuntamiento de Pamplona, y nada se haya hecho, ni la menor autocrítica. Lo decepcionante, es que aquellos que en la oposición –con Kontuz! como ariete- se mostraban beligerantes con cualquier atisbo de corrupción, cuando han accedido al poder, pregonando la política del cambio y enarbolando la bandera de la honestidad, se muestren tan permisivos cuando la cuestión les embadurna a ellos. ¡Ejercicio de hipocresía!

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