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Navarra y la pandemia de gripe de 1918 (IV)

Por Javier Aliaga 01 septiembre, 2018 - 19:41

En este cuarto capítulo el autor describe, partiendo de las crónicas periodísticas, la lucha religiosa de la Navarra tradicional contra la gripe, y el final de la segunda oleada de la epidemia de otoño de 1918.

Portada del Pensamiento Navarro del 25 de octubre de 1918. La sección “Salud Pública” informaba a diario de la situación de la epidemia; destacan las esquelas de dos mujeres en dos pueblos castigados por la epidemia de gripe: Echarri-Aranaz y Berbinzana.
Portada del Pensamiento Navarro del 25 de octubre de 1918. La sección “Salud Pública” informaba a diario de la situación de la epidemia; destacan las esquelas de dos mujeres en dos pueblos castigados por la epidemia de gripe: Echarri-Aranaz y Berbinzana.

En Pamplona la orden gubernativa que prohibía «aglomeraciones de público» no se aplicó a sus tres espectáculos que funcionaron durante la epidemia: el Euskal-Jai que alternaba sesiones de pelota y de cine; el Teatro Gayarre -en su primitiva ubicación de la Plaza de la Constitución-; y el cinematógrafo Salón Novedades. Del mismo modo, los oficios religiosos, lejos de prohibirse, proliferaron por doquier; la Navarra más tradicional se volcó con todo tipo de plegarias, novenas y procesiones implorando la mediación de sus santos ante el Todopoderoso por el fin de la epidemia.

Desafortunadamente, las congregaciones de fieles en aquella frenética actividad litúrgica lograron ingenuamente el efecto adverso. La Dra. Echeverri lo matiza «La Iglesia luchaba a su manera contra el virus, también contribuyó de una manera importante a su expansión». Dicho así -sin entrar a analizar el concepto “Iglesia”- parece atribuir al clero la propagación de la gripe; lo cual sería injusto, en lo que respecta a Navarra, habría que tener en cuenta dos factores: 1) la mayor parte de los actos religiosos extraordinarios partieron de la iniciativa seglar, fundamentalmente de los ayuntamientos; 2) diversos párrocos fueron víctimas de la enfermedad en el ejercicio de su misión, entre ellos el de Fitero y, según Jimeno Jurío, los de «Artariáin, La Valdorva, Beorburu, Eslava, Ilúrdoz y Sarría».

En la lucha religiosa, el santo de elección era San Roque, patrón de la peste, al cual rogaron primordialmente poblaciones como Arano, Berbinzana, Larraona, Marañón, y Estella por partida doble en las parroquias de San Juan y de San Miguel; la ciudad del Ega también hizo rogativas a su patrona la Virgen del Puy, a su vez, las rogativas de Barasoain fueron a su patrona Nuestra Señora de Egipto y las de Sesma a la Virgen de las Nievas.

La villa fortificada de Artajona procesionó a su patrona la Virgen de Jerusalén, mientras que Tafalla y Echauri hicieron lo propio con San Sebastián. El Ayuntamiento Piedramillera acordó una solemne novena a San Nicasio, y el de Legaria aprobó una a San Pelayo. Ciordia se encomendó tanto a San Sebastián como a Nuestra Señora del Milagro. Los pueblos del Valle de Salazar como Gallués, Güesa, Iciz, Igal, Izal, Ripalda y Uscarrés organizaron una romería, al santuario de la Virgen de Arburúa, a la que acudieron 460 peregrinos para pedir el fin de la gripe en toda España.

Echarri-Aranaz, muy castigado por la gripe, no dejó de apelar al auxilio divino para la desaparición de la gripe con misas solemnes y procesiones: primero con la imagen de Nuestra Señora de los Remedios y más tarde con la imagen del arcángel San Miguel de Aralar. En efecto, «la milagrosa imagen de San Miguel» como describió la crónica de Diario de Navarra (DN), «descendió de la cumbre del Monte Aralar» para recorrer la Buranda, el Valle de Araquil y pueblos del Valle de Gulina, como Larumbe y Sarasate.

En aquel trajín piadoso, Pamplona no se quedó al margen. El periódico La Tradición Navarra reclamó la mediación de San Fermín para el cese de la epidemia, que el resto de periódicos secundó. Sin embargo, el alcalde de Pamplona, el carlista Arraiza, propuso, muy acertadamente, una rogativa a las Cinco Llagas. No en vano, esta devoción histórica es uno de los símbolos representativos de la ciudad, conmemorativo del fin de la peste de 1599, y desde entonces, la Corporación renueva sus votos cada Jueves Santo. El pleno municipal aprobó la propuesta del alcalde con dos votos en contra: el de un concejal republicano y el de un socialista.

La rogativa se celebró el 13 de octubre con una misa en la Catedral y la asistencia de la Corporación municipal; según El Pueblo Navarro (PUN) «el templo se llenó de fieles». El canónigo Alejo Eleta predicó el sermón; tras alabar la iniciativa del Ayuntamiento, arremetió contra la ciencia moderna «engreída con su saber y sus adelantos se aparta de la fey que esa ciencia ante la actual epidemia, está muda, nada sabe, ni conoce el microbio causante de la enfermedad, siendo esto un castigo que Dios le envía para que se humille y reconozca que sobre el saber humano hay una causa primera, el Supremo Hacedor y Ordenador de todas las cosas»

El canónigo continuó el sermón atacando los vicios humanos en un tono más propio de Savoranola en la Florencia del siglo XV: «la depravación de las costumbres, principalmente los vicios de la blasfemia y la lascivia, característicos de la generación actual, por lo que Dios castiga al mundo con guerras, hambre y epidemia y dados esos desórdenes y prevaricaciones del hombre son de evidente necesidad y urgencia esos castigos»

A pesar de las opiniones de Eleta, la diócesis no eludió las directrices de la medicina terrenal, a juzgar por el Boletín Eclesiástico del 20 de octubre, en el que se hace un llamamiento a los párrocos navarros para que «cumplan con el mayor celo las disposiciones de las Leyes vigentes de sanidad, suspendiendo la conducción a la puerta o al atrio de la iglesia», recordando que los cadáveres debían ser conducidos al cementerio «lo antes posible y por el camino más corto».

Los templos también fueron objeto de desinfección, el agua bendita se cambiaba a diario; posteriormente, según describe Jesús Ramos, «se substituiría el uso de las pilas por cuentagotas». Este autor nos desvela que algunos alcaldes navarros suspendieron «los toques de campana anunciadores de agonía y defunción, al objeto de evitar que cundiera la alarma pública en sus respectivos vecindarios por una continuada audición de aquellos tétricos sones, inspiradores de un clima patético en los lugares donde la muerte rondara

Las medidas relativas a los cementerios fueron endurecidas por el gobernador civil de Navarra, Luis M. Queipo, que, el 28 de octubre, publicó en el Boletín Oficial de Navarra una circular, conforme a un telegrama del Ministro de la Gobernación «Por razón de las actuales circunstancias sanitarias, sírvase V.S. prohibir la visita a todos los cementerios en los próximos días de Todos los Santos y Difuntos.»

En algunos casos se combatió la epidemia en el terreno de la moral, caso de la revista La Avalancha de Pamplona (órgano de la Biblioteca Católico-Propagandista) que en marzo de 1919, copia un artículo que relaciona los escotes femeninos con la gripe «Cortamos de El Universo “La Croix, de Paris, atribuye en gran parte la propagación de la grippe en las jóvenes, a los vestidos de calle exageradamente escotados que usan, y con tal motivo aconseja, en gracia a la moral y a la higiene, que abandonen ese modernismo en el vestir.” Conformes con nuestros colegas

Mortalidad

En España la cifra oficial de muertos registrados por gripe entre 1918 y 1920 es de 143.930, a esta cifra la Dra. Echeverri añade el “exceso de mortalidad”  confrontando con los años anteriores a 1918, concluyendo que «murieron cerca de 260.000 personas.» Atendiendo a los registros del Instituto Geográfico y Estadístico, para el periodo comprendido entre enero de 1918 y junio de 1919, Navarra no alcanza los 3.000 muertos por gripe. Razón por la cual algunos autores hacen una corrección en virtud del “exceso de mortalidad” con una tasa de 12‰ (tanto por mil), manejando la cifra de 4.000 muertos.

En lo que respecta a la mortalidad en Pamplona, en las 9 semanas de la oleada de otoño, partiendo de los datos de Jesús Ramos -obtenidos del registro civil-, fallecieron 216 personas por gripe; para las tres oleadas describe un total de 243 muertos. Sin embargo, advierte que esta cifra sólo sirve «para justificar aproximadamente la mitad del total de los muertos esperados para un tiempo normal». Según el análisis de Ramos, en Pamplona fallecieron más hombres que mujeres, y las franjas de edad más afectadas fueron la de 21-30 años y la de 31-40; estos datos son coincidentes con el resto de España, donde los “jóvenes adultos” fueron los más castigados.

El principal foco epidémico en Pamplona fue el Manicomio que albergaba 520 internos -denominados «dementes» por la prensa-, de los cuales, en tan sólo 19 días, fallecieron 50. En contraste, en la Misericordia que acogía 300 asilados, entre ancianos, adultos y niños, no se produjo ningún fallecimiento. Lo que pudiera parecer un caso milagroso fue fruto de las medidas preventivas: la Meca cerró la entrada y salida de asilados. El fin de la gripe en Pamplona, se celebró el 1 de diciembre en la Catedral con un Te Deum encargado por el Ayuntamiento.

En lo que respecta a las crónicas periodísticas de los corresponsales de los municipios navarros, son una indiscutible muestra de los sentimientos que afloraron durante la epidemia. No obstante, debemos advertir que las cifras de fallecidos son poco fiables, aparte de la duda sobre la causa de la defunción, los errores son manifiestos. Hecha esta salvedad, veamos las noticias que se sucedieron al final de la mortífera segunda oleada de gripe.

El Pensamiento Navarro (PEN), publicó el parte de la Inspección, tras un viaje del Dr. Jimeno a la Ribera: Ablitas (700 enfermos, 35 fallecidos); Cabanillas (de 500 a 600 enfermos, 12 fallecidos); Carcastillo 2 fallecidos; Fustiñana (de 600 a 700 enfermos, 2 fallecidos); Monteagudo (600 enfermos, 35 fallecidos); Murillo el Fruto (de 700 a 800 enfermos, 12 fallecidos); Tudela (500 enfermos, 26 fallecidos). Otras crónicas de PEN: Cáseda 12 fallecidos; Elorz 17 fallecidos; Gallipienzo (de 500 a 700 enfermos, 3 fallecidos); Sada (400 enfermos el 60% de la población, 10 fallecidos); Villaba 7 fallecidos. El artajonés Jimeno Jurío nos proporciona los datos de Artajona: 2.541 habitantes y 52 defunciones.

Entre las crónicas de los corresponsales de DN encontramos: Abárzuza 14 fallecidos; Alsasua (1.000 enfermos, 19 fallecidos); Aoiz «el día 9 murió un paragüero que se encontraba accidentalmente, 17 más en el transcurso de pocos días.»; Arróniz 14 fallecidos; Barasoain (177 enfermos, 2 fallecidos); Berbinzana de 800 habitantes (600 enfermos, 34 fallecidos); Cendea de Ansoain 12 fallecidos; Cía 4 fallecidos; Corella «Son contadas las casas donde no existen atacados hay bastantes enfermos con los Santos Sacramentosla vendimialos jornales alcanzan precios fabulosos».

Otras noticias de DN: Cortes 6 fallecidos en 2 días; Eslava 13 fallecidos entre ellos el párroco; Labayen 21 fallecidos «y puede figurarse el pánico que ha entrado en este pueblo»; Mendaza 12 fallecidos; Olazagutía 34 fallecidos; San Martín de Unx (1.000 enfermos, 6 fallecidos); Valle de Arce (250 enfermos, 18 fallecidos); Valle de Unciti 9 fallecidos, de ellos 4 niños; Viana (172 enfermos; 6 fallecidos); Zubieta 6 fallecidos.

Para finalizar, comparamos noticias de algunos municipios en diversas fuentes: Echarri-Aranaz: PEN 23/10 (85 fallecidos); DN 3/11 (104 fallecidos); según Jimeno Jurío (1.472 habitantes, 74 fallecidos). Estella: PUN 17/10 «habrán muerto 70 personas mayores y bastantes niños» comunica el estado grave del líder del PNV Manuel Irujo y de su familia, -el 15 había fallecido su esposa Aurelia Pozueta a consecuencia de la gripe-; DN 21/10 (86 fallecidos); según Jimeno Jurío (5.144 habitantes, 63 fallecidos).

Lazagurría: DN 30/10 (12 fallecidos); PUN 10/11 «de 300 habitantes. Solamente 11 se han librado se la gripe.» 13 fallecidos. Los Arcos: DN 21/10 «sigue decreciendo las invasiones, pero siguen muriendo los graves; hasta la fecha han muerto 51 desde el 24 de septiembre»; PEN 22/10 «60 muertos en 20 días, la casi totalidad de la víctimas fueron escogidos en la infancia y en la flor de la vida»; DN 30/10 (2.140 habitantes, 64 fallecidos). Murchante: PEN 23/10 (250 enfermos, 20 fallecidos); PEN 27/10 (12 fallecidos). Mendavia: DN 26/10 (50 fallecidos); según Jimeno Jurío (2.781 habitantes, 59 defunciones).

Salinas de Oro: DN 21/10 «Se presentó la grippe atacando repentinamente a casi todos sus habitantes. Se dio el triste caso de no haber casi quien llevase al cementerio el cadáver fallecido. Gracias a la entereza del médico… y del teniente alcalde… no quedo insepulta la primera víctima… En lo que va de mes han fallecido 18.»; DN 24/10 (18 fallecidos «en la flor de la edad y los más robustos»); PUN 24/10 «solo hay dos casas que se han librado de la funesta epidemia»; PEN 27/10 (19 fallecidos)

Sesma: DN 21/10 «El día 14 se enterraron cuatro cadáveres, dos de párvulos y otros dos de adultos. El día 15 otras dos mujeres casadas»; PEN 22/10, «Jóvenes que llenos de vida de ilusiones, hace veinte días, eran la alegría de esta población, yacen sepultados. En estos quince días han fallecido 25… Las pocas viñas que hay, se hallan sin vendimiar por falta de braceros»; DN 30/10 (37 fallecidos «casi todos ellos de grippe»)

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