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Los Franco no son francos

Por Javier Aliaga 07 octubre, 2019 - 9:31

Aunque parezca increíble, el nieto de Franco proporciona en un libro argumentos decisivos para exhumar la momia de su abuelo del Valle de los Caídos e inhumarla en el cementerio de El Pardo.

Portada del libro y el autor Francisco Franco Martínez-Bordiú (El Español)
Portada del libro y el autor Francisco Franco Martínez-Bordiú (El Español)

La batalla legal sobre la exhumación de la momia de Franco del Valle de los Caídos que esta librando la familia de dictador en contra las instituciones del Estado es bochornosa. El nieto más nieto, Francisco Franco Martínez-Bordiú (FFMB) -las Cortes franquistas le cambiaron el orden de los apellidos-, niega ser el portavoz de la familia. No obstante, ello no le impide ser el caudillo familiar “por la G. de Dios”; es comprensible que los Franco no asuman un proceso democrático para elegir un representante.

Durante este complejo proceso, he tenido la impresión de que era un pulso personal de egos y vanidades entre Pedro Sánchez y FFMB. Los dos personajes tienen, al menos, algo en común: son diestros en faltar a la verdad. Sánchez tiene oficio y lo ejercita compulsivamente, de ello los navarros tenemos pruebas recientes. En cuanto al cinismo de FFMB no sé si es herencia de su padre, Cristóbal, de su abuelo, o es una evolución genética propia de las leyes de Mendel.

La prueba de su impostura es el libro que publicó en 2011, con título “La naturaleza de Franco. Cuando mi abuelo era persona”. Sorprende que el artífice de un régimen represivo y dictatorial pueda ser calificado de persona. Sin embargo, según el autor el título hace referencia a una cantinela de Franco: «Cuando salíamos de montería solía contarme anécdotas de su juventud, historias que precedía del estribillo: “Cuando yo era persona”»

El libro, como no podía ser de otra forma, es una apología de su abuelo porque «Era mi compañero de caza y pesca, mi mentor, mi amigo. Le quise más que a mi padre»; en su último capítulo titulado «El Valle de los Caídos» encontramos declaraciones muy reveladoras que desvelan las aviesas actuaciones de los Franco en el litigio.

Así en la pag. 220 podemos leer: «Mi abuelo no albergaba ningún tipo de megalomanía cuando quiso construir el Valle de los Caídos. Consideraba que era muy importante dejar un monumento para honrar a todos y cada uno de los caídos de la guerra». Consecuentemente, Franco no debiera ser enterrado allí; no fue un caído de la guerra, falleció en una cama de La Paz.

Sorprende su afirmación: «Mi abuelo nunca dijo que le enterraran en el Valle de los Caídos. Nunca creyó que aquel fuese su lugar. Tenía otros planes.» Contradice a Daniel Sueiro, éste en su libro describe que el día de la inauguración del Valle, Franco se dirige al arquitecto Méndez, le señala el hueco, diciéndole «Bueno, Méndez, y en su día, yo aquí, ¿eh?». Sueiro aporta diversas pruebas que demuestran que todo estaba planeado; de hecho la losa, idéntica a la de José Antonio, había sido labrada en 1959.

FFMB confirma que su amantísimo “abu” deseaba ser enterrado en el cementerio de Mingorrubio de El Pardo «Hacía años que mi abuela y él tenían un panteón en El Pardo y siempre pensó que allí, cerca de donde habían pasado la mayor parte de su vida, descansaría. Pero cuando murió, las más altas instancias del país nos preguntaron si nos parecía bien enterrarle al lado de José Antonio Primo de Rivera. El dolor y la incertidumbre nos habían confundido.»

«Nos habían presionado. Supimos que había muerto el Régimen y, por un momento, nos olvidamos del hombre. Y mi abuela accedió a que se lo llevaran al Valle de los Caídos». En definitiva, según FFMB, los prebostes franquistas, posiblemente Arias Navarro y Rodríguez de Valcárcel, presionaron a la viuda para enterrar a Franco en la basílica del Valle de los Caídos.

«Después -añade FFMB- se arrepintió. Él no lo había concebido como su mausoleo, y mi abuela lamentaría el resto de su vida no poder compartir con su marido la tumba de El Pardo que compraron juntos. Carmen Polo reposa en su tumba, sola, sin su marido, desde que murió el 6 de febrero de 1988».

En la pag. 221 agrega «En esos trece años no había día que no rogase a Dios que se la llevara, mientras que pensaba con angustia que no la enterrarían junto a su “Paco”. Se nos partió el alma cuando en el sepelio recordábamos sus palabras».

De las revelaciones de FFMB se deduce que, ni por lo más remoto, pensaba que su “abu” sería exhumado del Valle de los Caídos. En 1988 murió su abuela, Carmen Polo, “la collares”, que fue enterrada en el panteón de El Pardo. Un año antes su madre, Carmen Franco, había comprado la tumba de la Catedral de la Almudena; aunque la tenían disponible, no enterraron  allí a la abuela.

Cuando todo parecía que la momia del dictador permanecería en la basílica del Valle de los Caídos per saecula saeculorum, en mayo de 2017 el pleno del Congreso de los Diputados aprobó una proposición no de ley, promovida por el PSOE, que instaba al Gobierno de Rajoy a exhumar los restos de Franco. Nada se hizo hasta la llegada de Sánchez a la Moncloa, en agosto de 2018 el Gobierno aprobó un decreto-ley que modificaba la Ley de Memoria Histórica resignificando el Valle de los Caídos, dando 15 días a la familia de Franco para fijar un nuevo enterramiento.

Los Franco apoyados por la Fundación Francisco Franco se opusieron a la exhumación, proponiendo como alternativa la Almudena. A pesar de que Sánchez se ha empleado a fondo, el embrollo ha ido creciendo. Algunos de los organismos e instituciones involucrados son: el Ministerio de Justicia, el Vaticano, el Tribunal Supremo (TS), el Gobierno de Madrid, un juzgado de lo Contencioso de Madrid, el Ayto. de San Lorenzo del Escorial, la Abogacía del Estado, los monjes benedictinos, la Sociedad en Defensa del Valle de los Caídos…

El libro de FFMB pone en evidencia que los Franco no son francos y que el intento de sepultar a Franco en la Almudena no dejar de ser una triquiñuela para mantener en jaque a las instituciones. Finalmente, el TS ha tenido que cocinar una sentencia ad-hoc para sacar la cara a Sánchez. Ahora bien, que éste pretenda hacernos ver que la sentencia cierra la Transición Democrática, es un verdadero desatino.

Barruntamos pues que, más pronto que tarde, se agotarán los recursos legales y Franco será exhumado. En ese caso, siento ser un aguafiestas, no será una victoria de Sánchez -como quiere hacer ver el sanchismo-, ni de la democracia, habrán sido las plegarias de Carmen Polo que por fin han surtido efecto: sus restos yacerán junto a los de su “Paco”.

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