Blog / El espejo de la historia

El exceso de mortalidad en pandemias (1918 y 2020)

Por Javier Aliaga 14 julio, 2020 - 21:52

La epidemiología y la sociología utilizan el análisis del “exceso de mortalidad” para evaluar muertos en catástrofes naturales y epidemias; algo que no se tiene en cuenta para la cifra oficial de fallecidos en España por la Covid-19.

Trabajadores de un tanatorio de Pamplona desinfectan sus EPIs después de sacar del Hospital de Navarra un ataúd para proceder a su desinfección antes de trasladarlo al cementerio. EFE/ Iñaki Porto
Trabajadores de un tanatorio de Pamplona desinfectan sus EPIs después de sacar del Hospital de Navarra un ataúd para proceder a su desinfección antes de trasladarlo al cementerio. EFE/ Iñaki Porto

El análisis del exceso de mortalidad (en francés surmortalité, en inglés excess death rate) mide el incremento de mortandad con respecto a las muertes esperadas. Este estudio cobra especial importancia para evaluar las víctimas mortales provocadas por catástrofes naturales y epidemias; por ejemplo, la canícula de agosto de 2003, provocó en Europa 70.000 muertos (19.000 en Francia y 20.000 en Italia).

Sin duda, la mayor hecatombe demográfica del siglo XX fue la pandemia de gripe de 1918. La población mundial era de 1.800 millones de personas, más de la mitad, 1.000 millones enfermaron. Pereciendo, según autores, de 25 a 50 millones de seres humanos, superando a las víctimas de cualquiera de las conflagraciones mundiales.

La España de 1918 tenía poco más de 20 millones de habitantes. Según el Instituto Geográfico y Estadístico (IGE), entre 1918 y 1920, hay registrados un total de 182.865 muertos oficiales por gripe. Sin embargo, la Dra. Echeverri en La Gripe Española discrepa de esta cifra, “las muertes están claramente subestimadas”, tras realizar un análisis del exceso de mortalidad confrontando con años anteriores, plantea una horquilla “entre 260.000 y 270.000 muertes por la pandemia”.

Aquella letal gripe se ensañó con los jóvenes adultos (de 20 a 40) –a diferencia de la Covid que castiga a los mayores-, tal como describían las crónicas en la prensa navarra: los 18 fallecidos en Salinas de Oroen la flor de la edad y los más robustos”; los 25 fallecidos en SesmaJóvenes que llenos de vida de ilusiones”; los 60 fallecidos en Los Arcos “en la infancia y en la flor de la vida”; los 30 de Mendigorríavecinos de robustez, salud y edad que prometían mucho para el bien de sus familias y de su pueblo”.

En Pamplona la gripe de la segunda oleada, la más mortífera, se cobró 216 vidas. El primer brote surgió en el cuartel militar. A las pocas semanas el principal foco epidémico se situó en el Manicomio que albergaba 520 internos, de los cuales, en tan sólo 19 días, fallecieron 50. A su vez, la Misericordia que acogía 300 asilados entre ancianos, adultos y niños, gracias a un aislamiento preventivo no se produjo ningún fallecimiento. Contrasta con la situación en 2020, que, a consecuencia de la Covid, han fallecido 68 de los 575 residentes de la Meca.

En aquella época, en Navarra, con una población de unos 330.000 habitantes, entre enero de 1918 y junio de 1919 fallecieron por gripe, según el IGE, unas 3.000 personas. Erkoreka disiente de esta cifra, también recurre al exceso de mortalidad que lo extrapola en un 12,1 (tanto por mil) para muertos por gripe y por complicaciones del aparato respiratorio, resultando una cifra aproximada a los 4.000 muertos en Navarra.

El Pensamiento Navarro de 25/10/1918.“Salud Pública” informaba de la epidemia; dos esquelas de mujeres jóvenes en pueblos castigados por la gripe: Echarri-Aranaz y Berbinzana.

Si nos centramos en la mortalidad de la Covid actual, la cifra oficial del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) es de 28.409 fallecidos (14/07), este organismo coincide con Salud del Gobierno de Navarra en 528 decesos en la Comunidad Foral. Con estas cifras el socialismo vende un falso triunfalismo que no se corresponde con la objetividad de los datos.

En efecto, a Navarra corresponde una tasa de 81 fallecimientos por 100.000 habitantes, superando en 21 a la media española (60), tasa que nos sitúa en la quinta posición de las comunidades con mayor mortalidad. Si cotejamos a nivel internacional, Navarra supera a países fuertemente castigados por la Covid-19, como: Brasil (35), EEUU (42), Francia (45), Italia (58) y Reino Unido (67). No alcanza a la tasa de Bélgica (86).

Informe MoMo del 06/07/2020, Navarra con un desfase de dos meses y medio.

El informe del exceso de mortalidad (MoMo) del Instituto Carlos III contabiliza los fallecimientos de los registros civiles. Su último informe del 6 de julio detecta un exceso de 44.285 muertos por todas las causas, incluyendo los oficiales de Covid; por tanto, en España tenemos unos 16.000 fallecidos no reconocidos.

En el caso de la Comunidad Foral, el MoMo desvela un exceso de 683 muertos, que, si descontamos la cifra del CCAES hay, al menos, 155 muertos en contabilidad B. Sin embargo, lo más paradójico es que los datos MoMo de Navarra son incompletos, presentan un desfase de más de dos meses y medio (la última actualización es del 25 de abril, siendo la autonomía más desfasada). Con todo, para ese exceso de muertes la tasa por 100.000 habitantes es de 103 que supera a Bélgica (86), que es el único país que incorpora toda la mortalidad a la cifra oficial.

De todo lo expuesto planteo la siguiente reflexión. Hace un siglo no había test para verificar si un muerto era de gripe o de otra enfermedad. El médico certificaba la defunción con arreglo a los síntomas amparándose en su “ojo clínico”. En la actualidad las autoridades quieren imponer un criterio basado exclusivamente en la analítica. Una defunción por Covid se incorpora a la lista oficial, sí y sólo sí, hay un test positivo. Ese interés del CCAES para certificar la defunción mediante un test, ¿no está más cerca de la manipulación y de la ocultación de la tragedia que del celo científico?

¿Por qué los epidemiólogos al contabilizar los muertos de la pandemia de 1918 echan mano del exceso de mortalidad, mientras que la cifra oficial del Covid-19 lo omite?

No hay que darle más vueltas. El agente causante, directo e indirecto, del exceso de mortalidad durante estos meses es el mismo que ha provocado la suspensión de los Sanfermines: el coronavirus.

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