Blog / El espejo de la historia

Patria Eguna

Por Javier Aliaga 16 abril, 2017 - 7:27

Proponemos un hecho histórico para que el lector adivine si se trata o no de una falsedad. 

A la izquierda la portada de la revista del primer “Día de la Patria Vasca”, “Abeŕi Eguna Beŕbizkunde-Igandia 1932”  a la derecha uno de los carteles diseñado por Luciano de Quintana (Nik).
A la izquierda la portada de la revista del primer “Día de la Patria Vasca”, “Abeŕi Eguna Beŕbizkunde-Igandia 1932” a la derecha uno de los carteles diseñado por Luciano de Quintana (Nik).

Verdadero o falso:

El PNV fijó el “Día de la Patria Vasca” en Domingo de Resurrección para colmarlo de simbolismos, entre ellos, un paralelismo entre los dos mesías: Jesucristo, el de los cristianos y Sabino Arana, el de los vascos.

Sabino Arana, como toda su familia, nació carlista, pero un día de 1882, con 17 años, tuvo una revelación de boca de su hermano mayor Luis, que lo hizo renegar del carlismo para convertirse en nacionalista vizcaíno. A raíz de aquel descubrimiento, Sabino comprendió que su patria ya no era España, sino Vizcaya; progresando en el ideario nacionalista, su vizcainismo provinciano fue fagocitando más territorio hasta crear el concepto de Euskeria o confederación de 6 estados euskerianos. Víctima de una enfermedad pulmonar, falleció en 1903. 

A primeros de 1932, con la II República española, los vascos no tenían fijada su fiesta, mientras que los otros dos nacionalismos periféricos ya habían establecido fecha (Cataluña el 11 de septiembre y Galicia el 25 de julio). Asimismo se daba la circunstancia de cumplirse el 50 aniversario de la revelación a Sabino, motivo por el que el PNV deseaba rendir un homenaje a los hermanos Arana. Luis se oponía derivando todo el protagonismo hacía Sabino; pero su nombramiento como presidente del PNV (EBB) salvó su impedimento.

Sabino se refirió en diversas ocasiones a su “resurrecciónal vizcainismo, sin que ni él ni su hermano desvelasen la fecha, presumiblemente no tuvo lugar en Pascua. Luis Arana al frente del EBB fusionó las dos fiestas, el aniversario de la anunciación y el “Día de la Patria Vasca”; al igual que hizo Sabino con otras efemérides, eligió como fecha el Domingo de Resurrección para colmar la celebración de simbolismo.

La selección de una fecha tan cristiana forzaba la conjunción de tres “resurrecciones”: la de Jesucristo, la de Sabino y la de la patria/raza vasca. Adicionalmente conseguía tres objetivos: primero, una reivindicación católica ante el Gobierno republicano que recientemente había tomado varias medidas anticlericales, como la disolución de la Compañía de Jesús; segundo, excluir a ANV (escisión laica del PNV en 1930) de la fiesta; tercero, hacer un guiño al nacionalismo irlandés que celebra en Pascua, el levantamiento sangriento de 1916 contra el Reino Unido.

Establecida la celebración en Bilbao para el 27 de marzo de 1932, la secretaría del PNV convocó la fiesta del siguiente modo: «El día de la Resurrección del Señor va a ser el día de la resurrección de la raza vasca: EL DÍA DE LA PATRIA…Pero estas dos tragedias de nuestra tradición cristiana y vasca, la tragedia de Cristo y la de nuestra raza, quedarán íntimamente unidas en el recuerdo de los vascos en un solo día, en un aniversario único: EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR SERÁ EL DÍA DE LA PATRIA.»

La revista editada para la conmemoración, establece un paralelismo, casi irreverente, entre los dos mesías: Jesucristo y Sabino. «En un solo día, dos sacrificios enlazados: Jesucristo, muriendo por los hombres para hacerlos felices, deja en la tierra trazado el camino: La Cruz. Sabino, mirando a Dios y a su Patria, baja sereno al sepulcro, para hacer felices a los vascos, y en nuestra tierra querida, también deja un camino: Jaun-Goikua eta Lagi-Zarra (Dios y Ley Vieja)».

El primer “Día de la Patria” fue un éxito en todos los sentidos. Los actos peneuvistas se celebraron durante tres jornadas –sábado, domingo y lunes-; hubo un alarde de folklore vasco con desfiles nacionalistas y exhibición de bicrucíferas por las calles de Bilbao. En años posteriores se llevó rotatoriamente al resto de capitales; la segunda celebración, en 1933, le tocó el turno a San Sebastián. Durante los dos primeros años, la prensa nacionalista en castellano (La Voz de Navarra, Euzkadi y El día) utilizó el término “Día de la Patria”; pero es a partir del tercer año, con la concentración de Vitoria cuando la prensa nacionalista empezó a utilizar el término euskériko “Aberri Eguna”. Aberri es un neologismo inventado por Sabino, formado por la combinación del término aba (padre), y erri (pueblo) graficado en vizcaíno como abeŕi.

Cuando tocó turno a Pamplona en 1935, no pudo celebrarse en Pascua debido al estado de alarma derivado de la Revolución de 1934. Se pospuso hasta el 30 junio y se cambió la denominación por Euzkadi-Eguna. “Diario de Navarra” de aquel día se posicionó: «Los vascos celebran hoy en nuestra ciudad –dígase lo que se diga- “el día de la Patria”. Esta Patria es Euskadi, no es España, nuestra Patria la Patria de Navarra foral y española.»

El día de la fiesta, según cuenta Lizarza, los carlistas colocaron a modo de recibimiento dos grandes banderas bicolores: una en Irurzun y otra en San Donato. La concentración fue muy discreta con los actos en la plaza de toros. Con todo, los tradicionalistas repartieron alguna que otra bofetada a los peneuvista por la calle y como despedida en la estación del Plazaola. “El Pensamiento Navarro” del martes incluyó el comentario: «El cuarto Aberri-Eguna, o sea la cuarta gamberrada euzko celebrada por los jelkides, a nuestro modo de ver y entender, ha constituido el más enorme de los fracasos y el más triste de los ridículos.»

En 1936, el quinto día patriótico con el Frente Popular en el Gobierno y un aumento del desorden público, la celebración fue descentralizada para ser organizada por las juntas municipales del PNV; tampoco coincidió en Pascua. El sexto, en plena guerra se celebró el 28 de marzo en la última capital no controlada por las fuerzas rebeldes, Bilbao; tres meses más tarde sería ocupado.

Patria

El PNV fundado por Sabino Arana, con dogmas y doctrinas, era totalmente confesional, lo más parecido a una congregación que a un partido político, de manera que su concepto de Patria era esencialmente teocrático.

«Proclamo el catolicismo para mi Patria, porque su tradición, su carácter político y civil es esencialmente católico. Si no lo fuera, lo proclamaría también; pero si mi pueblo se resistiera, renegaría de mi raza; sin Dios no queremos nada.» «Ideológicamente hablando, antes que la Patria está Dios; pero en el orden práctico y del tiempo, aquí en Bizkaya, para amar a Dios es necesario ser patriota, y para ser patriota es preciso amar a Dios»

El Evangelista de Ibero publicó en 1906 el AMI Vasco, dedicado al “libertador vasco”, en el que recopila y aclara la doctrina sabiniana a modo de un catecismo.

«21. Luego, para que un hombre pueda tener por Patria suya a una Nación, ¿no bastará haber nacido en el territorio ocupado o dominado por la misma?-De ningún modo; un negro o un malayo nunca será francés por más que nazca en el centro de Paris; y un Fernández o un González jamás podrá hacerse vasco, así vea la luz primera en lo más escondido de los montes de Gipuzkoa.»

«23. ¿A qué hay que mirar, pues, para conocer la Patria de un individuo?-A la raza a que pertenece, o lo que tanto monta, al apellido que lleva.» Es inútil disfrazarse con nombres de pila euskérikos, o añadir alguna k furtiva. Lo que vale, según el de Ibero, es el apellido, así que un Barcos, o un Jiménez, o un Martínez, o un Ramírez, o un Ruiz no pueden ser vascos.

«48. Mas, ¿nada me decís del deber que tiene todo nacionalista católico de defender la Religión de su Patria? -…antes es Dios que la Patria, y que ésta como cosa terrenal y caduca que es, nada vale comparada con lo Religión de Jesucristo, obra sobrenatural y divina, destinada a salvar a todos los hombres sin distinción de razas y Naciones. El deber primero, el deber capital de un nacionalista católico es, pues, el mantener a su Patria en el conocimiento y amor de Cristo »

Odio

Sabino, a pesar de reconocer «Soy católico y me está prohibido odiar al prójimo», también dejó un legado de odio patriótico. «Amo a mi Patria y tengo que odiar cuanto atenta contra ella.» «Nosotros odiamos a España con toda nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de esta vitanda esclavitud.»

De la panoplia de frases de Sabino que incitan al odio, algunas estimulan a la violencia como «En odio al español como invasor, andamos muy cortos los bizkainos patriotas de hoy, comparados con aquéllos de otros siglos que en su idioma llamaban extranjeros a los españoles y los recibían a flechazos y a tiros.»

Algunos han interpretado este odio sabiniano como el germen de la banda terrorista ETA. Sea como fuere, años después, los “patriotas” no anduvieron cortos en odio repeliendo al “español invasor” ya no sólo a tiros, sino con bombas, secuestros y extorsiones.

Lo ocurrido/acontecido/sobrevenido en aquellos años está perfectamente narrado/descrito/relatado en las 640 páginas del best-seller de Aramburu (Fernando) “Patria” La novela, ambientada en una localidad de la Guipúzcoa más profunda, describe/detalla la descomposición/putrefacción moral de todo un pueblo y de cómo se contagió el odio contra el “español invasor”.

De aquella terrorífica ETA con el paripé del minidesarme artesanal queda eta; pero queda. Todo el mundo de bien espera que esa eta se disuelva totalmente, más pronto que tarde.   

Respuesta a la pregunta planteada

Como hemos visto, Luis Arana al frente del EBB, eligió el Domingo de Resurrección como “Día de la Patria” para forzar un paralelismo entre Jesucristo y Sabino. Por tanto, el hecho inicial planteado es verdadero.

Es preciso aclarar, que en la asamblea de Pamplona de 1977, el PNV derribó sus murallas sabinianas, como las de Jericó, para refundar un partido «democrático, participativo, plural, aconfesional y humanista». Atrás dejaron la concepción transcendente, la confesionalidad, el racismo y la xenofobia de su fundador. Sin embargo, de puertas adentro del PNV la figura de Sabino sigue indemne, de puertas afuera quedan rescoldos aranistas como: el lema “Jaun-Goikua eta Lagi-Zarra” y la celebración del “Aberri Eguna” en Domingo de Resurrección.

Es un contrasentido que el PNV, autodefinido como partido aconfesional, celebre su día patriótico en una fecha cristiana. Pero es más sorprendente que el resto de las fuerzas nacionalistas, antisistemas, anticlericales y anticristianas, celebren su “Aberri Eguna” en la fecha que fijó el fundamentalismo cristiano de Luis Arana.

En un mundo global, en una Unión Europea, el concepto de patria no deja de ser algo tan anacrónico como el lema guardiacivilero “todo por la patria”. Hoy cuando legiones de “apátridas”, víctimas de conflictos bélicos, deambulan por las geografías fronterizas intentando llegar a occidente; la reivindicación de la patria suena a mojiganga.

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