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Blog / Capital de tercer orden

Your Protector

Por Eduardo Laporte 08 julio, 2016 - 11:24

El encierro es como el folio en blanco. En cuanto saltas a él, no sabes qué va a venir a continuación.

En cada metro que se avanza, en cada palabra que se pone, hay un mínimo patrón de partida que enseguida se rompe. Hay una estructura, un recorrido, un ir del punto A al punto B, que es la base de toda epopeya, el viaje a Ítaca y demás, pero nadie sabe cómo va a ser ese periplo. Ahí está la gracia. Lo impredecible. El azar que es todo menos azar, porque parece que las cosas ocurren por algo.

Ayer decía que había evolucionado como espectador del encierro y que ya no quería sangre. No estoy ahora tan seguro. Las cornadas son la sal del encierro porque revisten de nuevo de peligro al recorrido; sin peligro, no hablaríamos de encierro sino de desfile de modelos. Sin peligro, no habría escenas de esa «solidaridad global» que decía, ya en el estudio de televisión, el autor de ‘7 de julio’. Se refería al mozo que ha salvado a una mujer, reconocible por su cuerpo delgado y pelo rubio, de las embestidas del Cebada Gago en la calle EstafetaYour  Protector, que cantan los Fleet Foxes.

Seguramente no la conocía de nada y se ha jugado el tipo por ella. «¿Tengo todos los dientes?». Esto se lo preguntó una chica, pija, andaluza con perlas quizá, al autor de ‘7 de julio’, en una carrera de los noventa. Se había partido los labios, pero los dientes estaban todos. El alma se había quedado en suspenso. Desde 1974, las mujeres pueden correr los encierros de Pamplona. Todavía no ha habido ninguna corneada de Iruña y las cinco que ostentan ese singular palmarés son extranjeras. Dan ganas de escribir un gran reportaje sobre esas corredoras que se antojan aún más muñecos de trapo ante la eventual cogida de un animal de 600 kilos.

Hoy los toros han roto, toro roto, roto toro, el guión. O no lo han roto, porque precisamente el guión del encierro es que no hay guión. Independizados del determinismo canalizador de los cabestros, han trazado su particular relato. El antiencierrro: volver a los corrales. El choque entre dos animales, ¿cómo tú por áqui? El discurrir prácticamente solo por la Estafeta, que vuelve nítido el contraste entre el mundo romanizado del adoquín con el universo salvaje de las dehesas mitológicas de cuando los animales pastaban a sus anchas y alguien en España decidió ponerles un trapo delante.

Un corredor de camisa verde, con un nueve a la espalda, ha recuperado el sentido de todo esto: correr con los toros y léase el libro de Valerie Hemingway que recoge esa expresión. Durante largos y espesos segundos ha demostrado que a veces el guión quizá sí esté escrito, devolviéndonos a esa intuición inconfesable, insostenible en términos filosóficos, pero que se oculta bajo la piel más sensible, y que nos hace pensar en que todo este cafarnaún de astas y piernas ya estaba escrito desde el inicio de los tiempos. Y que tenía que pasar lo que al final pasó: que un desconocido te salve la vida, jugándose la suya, una mañana de julio en la Estafeta.

  • 8 de julio
  • Segundo encierro de los #Sanfermines2016
  • Toros de Cebada Gago
  • 5’46”
  • Seis heridos por asta de toro

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