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Blog / Capital de tercer orden

La Tómbola de Navárritas

Por Eduardo Laporte 15 junio, 2021 - 9:20

Un sueño disparatado me hizo pensar en boletos que realmente cambiaban la vida de quienes los compraban.

Innauguración de la Tómbola de Cáritas y comienzo de la venta de boletos. MIGUEL OSÉS
Innauguración de la Tómbola de Cáritas y comienzo de la venta de boletos. MIGUEL OSÉS

Una revolución ha llegado al hasta ahora manso mundo de la Tómbola de Cáritas. La 75ª edición mira no solo al siglo XXI, sino quizá incluso al XXII. Se acabaron los ‘reúna’ y también el sorteo por defecto. Esos coches y motos que jamás tocaron a nadie seguirán sin tocar, pero ya sin el señuelo del premio motorizado. Por si fuera poco, te puede tocar ¡la nada! El clásico Siga buscando de los yogures Chamburcy, sin paliativos, sin paños calientes. Eso sí, con un misterioso dato: Caduca el 16 de agosto de 2021. ¿Qué caduca? ¿El papel? ¿El no-premio? La Tómbola como generadora de imposibles paradojas espacio-temporales. 

Y qué remoto nos quedaban aquellos agostos de los boletos de la tómbola, porque si había algo parecido a un agujero negro, cuando comenzaba el verano y aún no se había lanzado ni el txupinazo, era ese agosto canicular de tiempo detenido y espeso. Alguien comprobaría entonces, en un alarde de actividad, que no le había tocado, tampoco este año, el Seat Toledo. 

Ahora la Tómbola se ha convertido en una suerte de aliada del pequeño comercio y los boletos premiados llevan, además de botes de aceitunas rellenas y pinzas de tender, jugosos descuentos en comercios tales como Lencería Mercería Conchi (Irunlarrea 13) y Arreglos y Bordados Merche (Burlada/Burlata). Si se canjean todos estos premios, dicen desde la organización, se logrará un apoyo de casi dos millones de euros. Así que ¡poca broma!   

Premios especiales

Con toda esta información en la cabeza, se me generó un sueño nocturno que mezclaba esos boletos bienintencionados con premios de relumbrón, directos, incluso personalizados porque tienen conexión con el Altístimo de las tómbolas. A saber, a Javier Ancín le toca una Equipación completa del buen aberchándal: botas tipo Goretex marca Quechua, lauburu, sudadera morada y negra, argolla para la oreja izquierda y piedrica de dosqui. Ojo que los premios de esta Tómbola de los sueños no admiten devolución. Por eso, Carlos Gimeno, consejero de Educación, esperaba con ansias el boleto agraciado con un real decreto foral sobre coeducación que le dé luz verde para implantar ese Skolae de la discordia.

En mi sueño, aparecía también María Chivite comprando boletos a puñados con un particular premio: el de que el citado Ancín deje de mentarla en sus artículos. Entre los distintos sobrecitos, no aparecía en cambio la posibilidad de un adelanto electoral que le librara del papelón (de Tolosa) de los pactos cargados por el diablo (o «de la vergüenza», Javier Esparza dixit). 

A Enrique Maya le toca —premio directo, recordemos— unos Sanfermines 2022 con bien de gigantes, cabezudos, kilikis y ferias taurinas a rebosar y los socios de la Anapeh manteándolo con orgullo. Y, en otro boleto, unas Navidades con Reyes Magos a disposición de todos los niños (y padres) que así lo deseen, las 24 horas del día. Exultante, le pregunta, en mi sueño, qué le ha tocado a Jaime Ignacio del Burgo en la auténtica y extraordinaria Tómbola de Navárritas: la abolición de la Disposición Transitoria Cuarta. Borrada directamente, zas, de la Constitución, para los restos. 

A Ramón Alzórriz, portavoz del grupo socialista navarro, un viaje de un mes, con todos los gastos pagados, por las plazas de Cádiz, Bolonia, Zahara y Caños de Meca, libres, eso sí, de coronaviruses y mascarillas ninguna. Con posibilidad de subir las fotos de los atardeceres anaranjados del sur a Instagram sin que nadie le reproche. Todo likes, como los de la presidenta Chivite cuando se ponía en plan bricomanías y jacarandas cuanto más apretaba la guadaña de la pandemia. 

La Tómbola Navárritas también tiene premios para el deporte. Al Chimy Ávila le toca el boleto de la Inmunidad Muscular, que le garantiza las mismas temporadas que a Moncayola dando lo mejor que de sí mismo para Osasuna. Aunque tenga que retirarse a la edad de Joaquín, el bético longevo.

Y poco más. Mi sueño se iba confundiendo poco a poco con Sanfermines imposibles, con chicas de PACMA en pelotas y cubiertas de sangre riendo orgullosas porque durante dos años habían conseguido abolir, con o sin boletos de la tómbola mágica, las corridas de todos. Aunque eso quizá me lo esté ya inventando. 

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