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Navarra se recupera

Por Eduardo Laporte 28 mayo, 2019 - 9:36

Una lectura rápida de los resultados arroja dos votos constitucionalistas por cada uno nacionalista, cifras balsámicas para quienes no comulgamos con el abertzalismo.

Los candidatos de Navarra Suma celebran los resultados electorales el pasado domingo. PABLO LASAOSA
Los candidatos de Navarra Suma celebran los resultados electorales el pasado domingo. PABLO LASAOSA

Cada vez me gusta más el fútbol porque se sabe quién gana y quien pierde con objetividad meridiana. Osasuna sube a Primera y el Rayo Vallecano baja. El Liverpool golea y el Barça se queda con las ganas. La política es a menudo un gol anulado por fuera de juego que se consulta vía VAR durante un periodo insulso que puede durar meses. No ha sido así en Madrid, donde la cabeza de Carmena ha rodado del modo más cruel y rápido posible.

Uno entra en los distintos diarios, nacionales, locales, de pago, abiertos, y se va haciendo su composición de lugar de lo ocurrido en Navarra el pasado 26M. No hay respuestas claras pero sí tendencias y uno se debate entre la alegría y el miedo a, como decía Enrique Martín Monreal, lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo.

¿Qué va a hacer María Chivite con su recuperado PSN? ¿Se atreverá a mezclar las txurras con las merinas por no dejar de lado a Geroa Bai? ¿Romperá su promesa de no pactar con Bildu en aras de un voto posterior de esta formación que posibilite la investidura de Sánchez en el Congreso?

¿U optarán, como se hizo en 2007, previa llamada amenazante de Ferraz, por dejar gobernar a la fuerza más votada, la de Navarra Suma, comiéndose sus palabras y bajando, mayormente, la cerviz ante su particular jefe-de-todo-esto?  

En cualquier caso, como se leía ayer por estos pagos, lo que parece claro es lo de «Agur, Uxue», al menos al frente de ese proyecto suyo de Recuperar Navarra que parece haberse dado la vuelta. Porque dos tercios de los navarros, aprox, han querido recuperar con sus votos esa Navarra que no mira a Sabin Etxea sino a la estatua de los Fueros. Y de esto sí que me alegro ya porque Barkos siempre me recordó a esa profesora de matemáticas cabreada que será recordada por sectarios gestos como dejar fuera del Premio Príncipe de Viana a sus ínclitas majestades los reyes de España. Agur Barkos y ‘adeu’ Colau, por cierto. Y bye bye ‘cuatrivaskito’, ojo, en esa disolución podemita que en el caso navarro ha tenido también que ver con su amarrateguismo.

OXÍGENO FORAL

Haciendo un análisis rápido a los numericos, la cosa sale a 30 escaños constitucionalistas frente a 17 nacionalistas en el Parlamento y 18 frente a 9 ‘euskaños’ en el Ayuntamiento barra Udala. Un considerable y esperanzador balón de oxígeno foral, que coloca al nacionalismo en su sitio, es decir, en la oposición plural a la espera de que las negociaciones no den sorpresas raras.

Lo que no quita para que sea reseñable el ascenso en más de diez mil votos de EH Bildu, que gana dos concejales y crece un 60% respecto a 2015. Esto hablaría de un voto de confianza a la gestión de Asiron, cuyo partido, las cosas como son, se queda en una meritoria segunda posición sin coaliciones ni nada, agazapado cual jabalí. ¿Los votos de Bildu? 26k frente a los 43k de UPN+PP+Cs. Y es que, como dijo Manolete cuando se enteró de que Ortega y Gasset se ganaba la vida pensando: Hay gente pa’ to. Sobre todo en Pamplona, como demuestran esos resultados electorales que mantienen al nacionalismo en las instituciones con cierta holgura.

Pero Asiron no es el único que juega, porque apenas 300 votos han faltado para la ‘mayaría absoluta del candidato regionalista cuyo segundo mandato parece seguro, pero a saber. Nada más conocerse los resultados, Esporrín quería mandar cuanto antes a la puta kalea a Asiron así que todo apunta que no habrá más ikurriñas en el balcón de la Casa Consistorial por Sanfermines. ¿Agur Asiron?

Enrique Maya representa esa Pamplona entre moderada y rancieta, normal, aburrida, pero es arquitecto, oye, y cuando habla, con un deje chulesco, parece más inteligente que cuando posa. Bienvenido sea con tal de no ver más a ese líder abertzale que recuerda a un mamífero artiodáctilo de la familia de los suidos y cuya salida nos hace entender la euforia esporriniana. Si finalmente así sucede, descorcharé una botella de Inurrieta Puro Vicio (sic).

En concluyendo, que los resultados son moderadamente satisfactorios para la navarridad no nacionalista, siempre que María Chivite demuestre altura de miras y recupere, ahora sí, Navarra.

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