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Blog / Capital de tercer orden

Iruña 2056

Por Eduardo Laporte 06 septiembre, 2016 - 2:28

Un manuscrito encontrado en el Rastro de Madrid revela el futuro de Navarra.

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Una visión del Ensanche de Pamplona.

Un coleccionista de botijos de Leganés, rostro habitual en las mañanas del Rastro, y que prefiere no revelar su nombre, puso en venta en eBay un texto de unas 50 páginas, a doble espacio Times New Roman, 12, encuadernación gusanillo, bajo el título ‘Iruña 2056’, a finales de 2013.

El texto, unas notas sueltas firmadas por un tal Donan Pher, fue comprado pocas horas después por un bibliófilo belga, que no tardó en ofrecerlo a la Société d’ Études Navarres de Pau, por el cual se han pagado, según fuentes no oficiales, varios millones de euros. Un periodista de Navarra.com ha tenido acceso a varios extractos del profético legajo, fechado en 2056, que reproducimos en exclusiva:

«Tras la —por otra parte pertinente, si se me permite opinar— exhumación de los restos mortales de Mola y Sanjurjo de la cripta de los Caídos — de cuyo enterramiento apenas sí se tenía constancia por estar el personal, mayormente joven, o bien ignorante de todo punto o bien hasta arriba de calimocho u otras sustancias en general— se produjeron en Pamplona una serie de transformaciones de carácter simbólico que irán cambiando poco a poco la personalidad y el espíritu de la misma».

«A menudo escuchaba a los más jeremías aquello del ‘que vienen los vascos’, pero nunca pensé que aquello fuera más que un argumento para asustar a los lectores de la prensa más tradicional de la ciudad. Sin embargo, la conversión del otrora recoleto café Vienés en ‘taberna Vienes’, un antro de polígono industrial donde el ‘dress code’ pasó a ser el chándal, el forro polar, las botas de monte y el katxi en lugar del café con cruasán parisino, empecé a tomarlas en consideración».

«Tras la funesta pérdida de aquel remanso de paz en el centro de la ciudad, el alcalde decidió mudar la sede del Ayuntamiento de Pamplona, de «trasnochado aspecto barroco», a una localización más práctica, el Plan Sur, donde además se podría acceder en bicicleta gracias al carril creado a tal efecto. Un arquitecto de Barañáin diseñó el nuevo encargo, con bloques de hormigón, y la inauguración coincidió con la enésima carpa de la UPNA, con actuaciones de Kojón Bravo y los Guakamoles y los Dikers».

«El paseo de Sarasate pasó a llamarse bulevar —a imitación de San Sebastián— Iñaki Perurena, en acto que se desarrolló, según glosó la prensa local más vasquista, con jolgoriosos titulares que celebraban la demostración de herri kirolak masiva y gratuita».

«Osasuna ganó la liga Qatar Airways con un octogenario Enrique Martín Monreal, cuyo equipo logró el ansiado título en el último minuto con un gol metido con la rodilla de un canterano a centrochut fallido de un defensa del equipo contrario. Fue en la temporada 2034-2035, pero Osasuna ya no se llamaba Osasuna, sino Los Gudaris».

«La corporación municipal cambia las tradicionales vestimentas de frac y chistera por camisetas de Kukuxumusu para las vísperas de las fietas de San Fermín que, en 2023, siguen ofreciendo encierros y corridas, pero sólo con ganaderías “vascas”, que pastan en las llanuras de Caparroso».

«Queda poco para que llegue mi último suspiro. Como cada Año Nuevo, y con este de 2056 son unos cuantos, me gusta pasear por la ermita octogonal de Eunate. Tras años en manos de unos okupas rodeados de imaginería terrorista, ahora es un restaurante de resonancias mitológicas, donde sirven corderos asados castrados, zikiros, con un menú degustación que también incluye mojitos y cerveza artesanal. Cuando llegue mi hora, depositaré estas notas sueltas, de ningún valor literario, acaso testimonial, en La Máquina».

(Un articuento distópico de Eduardo Laporte)

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