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Los vecinos de Pío XII son unos 'suertudos'

Por La voz de los lectores 10 Febrero, 2019 - 11:58

Carta enviada por Juan Recio Remírez. 

Avenida de Pio XII en su cruce con la calle de La Rioja y la calle Iturrama. IÑIGO ALZUGARAY
Avenida de Pio XII en su cruce con la calle de La Rioja y la calle Iturrama. IÑIGO ALZUGARAY

Los vecinos de Pío XII y aledaños son unos suertudos, unos privilegiados digo, por lo bien tratados con relación al resto de los habitantes, por el Ayuntamiento de Pamplona.

Los recursos económicos, las inversiones destinadas al desarrollo urbanístico, según mi humilde opinión, no han sido distribuidos de forma uniforme entre todos los barrios de la ciudad. Hay muchas zonas que no han tenido la suerte de recibir las atenciones y preocupación que la de Pío XII, que de forma privilegiada, ha sido tan bien “amabilizada”.

Cuando yo paseo por mi barrio de San Juan, o por la Avenida de Sancho el Fuerte, tras haberlo hecho por Pío XII con ese carril bici en cada sentido, tan bien cuidado y pintado, con esos pasos de cebra en el mismo carril, ¡qué avance! Y ¡qué delicadeza! en la que las bicis paran tan amablemente para que los vecinos puedan llegar a los contenedores de basura sin peligro; no lo he podido comprobar, entre otras cosas, porque no circulan apenas bicis, pero debe ser precioso ver que la bici para al paso de un anciano con su bolsa de basura.  Me siento marginado, ciudadano de segunda, digo. No entiendo como no tenemos en mi barrio estas comodidades. Ya sé, y también lo he podido comprobar, que estos carriles apenas se usan,  pero ¡quedan tan bien!, siento envidia.

Veo la avenida objeto de las atenciones del ilustre Ayuntamiento, tan despejada de coches… Al no poder aparcarse se aprecia amplia, además en muchos lugares donde aparcaban los coches, han colocado unos pirulos, creo que se llaman bolardos, que son unos adornos muy chic, consiguiendo, en la propia calzada,  mucho espacio para el paseo, juego de niños o algo así. Creo que se hizo con esa finalidad. Mis nietos, que tan aficionados son al fútbol, no tienen en mi calle estos maravillosos espacios. Luego, me dijeron que no era para eso, sino para evitar que los coches lo invadan, sin más. Bueno, pero es avanzado, y yo no lo tengo. Me han dicho que estos cambios urbanísticos han sido muy pensados y desde luego pioneros; así es, nunca había visto tantos pirulos, o bolardos en ninguna ciudad. Tengo la impresión de que cuando se conduzca por esa avenida, debe hacerse como en los descensos de las carreras de esquí alpino, en que con gran maestría el esquiador trata de evitar las balizas haciendo continuos y rápidos quiebros como a los bolardos los coches en un gran Slalom automovilístico. Ya he visto alguno tumbado por un, desde luego, inexperto conductor poco ducho en estos quiebros. Es cuestión de aprender, sin invadir el carril contiguo, a tomar la curva muy abierta cuando se quiere girar.

Siento envidia cuando observo en Pío XII unas medidas tan audaces, a la hora de evitar que los coches circulen, me sonrío cuando paso por esta avenida y compruebo como los automóviles y furgonetas hacen cola en el carril del bus cuando éste está parado en su parada, valga la redundancia, pues el continuo uso del otro y único carril para otros vehículos (turismos, autobuses y camiones), impide cambiarse al mismo. Qué inteligente medida para conseguir un menor grado de tráfico, y de ruido. Bueno, la verdad es que lo del ruido no se ha conseguido pues algunos se ponen nerviosos y pitan. Tampoco se ha conseguido del todo esta disminución de ruido cuando las ambulancias, que tienen la mala costumbre de usar esta avenida camino de los hospitales, deben poner en marcha la sirena de forma sistemática(antes no ocurría), consiguiendo abrirse paso insistiendo con su picuda sirena, debiendo subirse los coches o la propia ambulancia a la mediana. Ha sido muy inteligente, y de agradecer, no poner esos bolardos, tan decorativos en otros lugares,  en la mediana,  para estas situaciones de tan frecuente emergencia. Pero bueno, son cosas que pueden ocurrir al pretender  educar al ciudadano obligándole que usen la bici y menos el coche. Son males menores.

Lo de los bolardos, sí que me dan envidia, ¡con lo bien que quedarían en mi avenida de Bayona o en la de mi amigo de Sancho el Fuerte! ¿Qué razones tendrá urbanismo del Ayuntamiento para no extender estas innovaciones en mi avenida? Tampoco he observado que en otros barrios o avenidas haya  o algún proyecto similar a Pío XII. Entiendo que quizá los habitantes de esta conocida avenida de Pío XII son gente muy influyente, y que habrán más que insistido para conseguir la transformación de su barrio. De otra forma no lo entiendo. Quizá vivan concejales o políticos que haciendo uso de estas prebendas que tienen estas personas y a sabiendas de que estas corruptelas son objeto de solo pequeños pataleos hayan hecho  la vista gorda en cuanto a la prioridad de las obras de la ciudad, y hayan apostado por estos cambios que, dicen, tanto “amabilizan” y conseguir este envidiado nivel de  vida para los que habitan en Pío XII.  No tengo otra explicación, son las influencias, ¡siempre igual! Es conocido del asfaltado de la calle del cacique antes que ninguna, cuando no de una carretera que llega hasta una apartada propiedad el concejal de turno.

Siempre había oído de los mayores aquello de que “hay que tener amigos hasta en el infierno”. En este caso, los amigos hay que tenerlos  en el ayuntamiento, que nada debe tener que ver  con el infierno, Dios me libre de hacer estos símiles, pues algunos pueden malinterpretarlo,  para conseguir estas obras de diseño tan avanzado. Creo que han tenido que investigar mucho, sobre tendencias y medidas urbanísticas para llegar a concluir del beneficio de estos cambios tan modernos. Me han dicho, que ninguna ciudad se ha atrevido a una obra similar. Es cierto que alguna incomodidad ofrecen, no se puede parar para dejar a una persona o que alguien con dificultades de movilidad pueda ser recogida cerca de su portal. Algún taxista lo ha advertido, aunque no le han dado importancia en el Ayuntamiento. Puede ser objeto de debate en otras plataformas de ciudadanos y ciudadanas, donde la participación pueda exponerlo. Me consta que en Pío XII, hubo bastante consenso en la realización de la obra, eso al menos dicen en el ayuntamiento.

He viajado por otras ciudades de España y del extranjero y me he sentido orgulloso, aunque insisto, en mi avenida de Bayona no se ha llevado a cabo, de estos avanzados cambios en mi ciudad. Cuando vengan amigos y deba mostrarles  la ciudad, además de llevarles a la Catedral, a las Murallas, a la Ciudadela y a la parte vieja, les llevaré a Pío XII para que vean esta costosa y moderna obra, orgullo de la gestión de nuestros ediles y que lo puedan contar en su tierra, con el fin de atraer turismo. Quién sabe si  Pamplona puede ser famosa además de por los Sanfermines por esta maravillosa Avenida de Pío XII, que con sus cambios, es tema muy comentado sobre todo por sus propios vecinos, que han hecho del mismo, con opinión uniforme, motivo de auténtica relación social.

Suertudos, eso es lo que son estos vecinos de Pío XII.

Carta enviada por Juan Recio Remírez. 

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