Juan Iribas

Blog / Caracteres con espacios

Juan Iribas

Juan Iribas (Tafalla, 1973) es autor de 'Te condeno a vivir', ‘El guardián de la intemperie’, ‘El destino de Sofía’, ‘El cuaderno de piel vuelta’, ‘Antes de que huela a café’ y del libro colectivo 'El alma del vino'. Periodista en Thomson Reuters, ha colaborado en radio, prensa y revistas.

Martini

Había quedado con su nueva editora una mañana de sábado para discutir el título y la portada de su próxima publicación en la cafetería de ‘Castillos en el aire’, un hotel en el que huele demasiado a ambientador de flores de Provenza y en cuyo hilo musical acostumbra a sonar la discografía de Marlango.

El secreto de la Coca-Cola

El otro día viajé de Madrid a Berlín con Iberia, con mi consiguiente biodramina y el susto en el cuerpo, pues, a pesar de que cojo muchos aviones, detesto volar.

Oasis

El otro día me crucé por la calle a las cinco y pico de la tarde con Mikel, pero me dio pudor o quizá apuro saludarlo.

Fiesta de disfraces

Llevaba una temporada bastante entristecido y no paraba de repetir cabizbajo aquello de que una ex es para siempre, así que sus amigos decidieron invitarlo a una fiesta para que se animase.

Dejar de fumar

Tuve un profesor que lo primero que solía hacer todas las mañanas era leer el periódico. Llegaba a clase con la prensa bajo el brazo y un paquete de chicles dentro del bolsillo de la camisa.

El sueño de su vida

Aquel sábado se iba a cumplir el sueño de su vida: asistiría al concierto de Café Quijano.

Memorable

Solemos quedar tres buenos amigos varias veces al año para ponernos al día y comentar algún que otro chascarrillo de cómo nos trata la vida; es la manera que tenemos de conservar nuestra buena relación, además de a través de un grupo de WhatsApp al que el agudo Xabi bautizó como ‘Comida de ancianos’.

Mi ventana indiscreta

Puedo prometer y prometo que soy la persona que mejor se lo pasa tendiendo la colada. He de confesar que siempre seré un eterno aprendiz con las pinzas, los calcetines, las camisetas y demás, pero lo que yo observo desde mi ventana es digno de ‘prime time’ en alguna de esas cadenas que nadie ve, pero que tienen demasiada audiencia.

La llamada de teléfono

Caí en aquel restaurante de mala muerte un sábado de esos que no parecen sábado. Mi intención, la de cualquier mortal que aterriza a las tres y pico de la tarde en ese tipo de establecimientos.

Sardinillas

He de reconocer que me ha pillado el toro. Lunes, ocho y pico de la tarde, y con más aburrimiento que hambre he abierto la nevera.

Quiero ser tú

Cuatro desconocidos coincidieron en la plaza de un pueblo de cuyo nombre sí puedo acordarme; estaban sentados frente a frente en otros tantos bancos con listones de madera de pino marrón oscuro y se miraban con fijeza.

Llaves y gafas de sol

¿No te ha pasado alguna vez que has estado buscando las llaves de casa en todos los bolsillos, en algún que otro cajón, encima de cualquier mesa o en un bolso hasta que te has dado cuenta de que las tenías en la mano? ¿Y con las gafas de sol? Sí, exactamente lo mismo; las llevabas puestas en la cabeza.

Tres razones

-¿Tú crees en los premios?

            -Sólo en los que gano.

El auto de Garzón

Todas las mañanas, tras levantarme, tengo la costumbre de consumir una sobredosis de noticias en vena.

Curso de verano

Se tuvo que retrasar el Curso de Verano que se iba a celebrar el 23 de agosto. Por lo visto, una migraña inoportuna del ponente hizo que un auditorio con ciento cuarenta almas se quedara con las ganas de conocer Los retos del siglo XXI.

El chico que no quería crecer

Tuve la suerte de poder acudir a la representación de Los chicos del coro en no sé qué ciudad. Aparte de mi mala memoria, el hecho de ser el hijo de una profesora de solfeo me hizo ir con la música a otra parte más que de vez en cuando, así que no recuerdo si sucedió en Mataró, Valladolid, San Sebastián o Pamplona.

A limpio viaje

Apenas se movía. De casa al trabajo y del trabajo a casa. Hombre casero. Marido casero. Padre casero. Ciudadano casero. Aun así, había algo que le llamaba la atención pese a su indestructible vida sedentaria: viajar.

Azorín y la contertulia

Hace un par de años conocí a una librera de Sevilla a través de un buen amigo, con la que mantengo cierto contacto de cuando en cuando.

Desayuno exprés

Algunas cafeterías de los hospitales huelen de una manera diferente al resto de ese tipo de locales.

A la derecha

Siempre afirmó que tuvo la desgracia de nacer zurdo, pero, en cuanto alcanzó el suficiente uso de razón, decidió ejercitar su mano derecha. 

El piso de Adriana Suárez

A Adriana Suárez no le quedó más remedio que vivir en San Sebastián. Los trayectos diarios de ochenta kilómetros la obligaron a tirar por la calle de en medio.

El señor Alústiza

Me suele entrar la risa cuando, tras aterrizar el avión, atravieso la puerta de llegada del aeropuerto y coincido con chóferes, familiares, taxistas y amigos que esperan a cualquiera de mis compañeros de vuelo.

Se abre el telón

Se abre el telón y… No, no pretendo contar un chiste al comenzar de esta manera, porque la información no es ninguna broma, es algo muy serio y más en la actualidad, donde hay muchas cosas que narrar y, por cierto, de gran relevancia informativa.