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Timan a un anciano de 83 años en Pamplona, le arruinan y pierde hasta su casa

La víctima contactó con un prestamista porque una mujer le había estafado 63.000 euros y el prestamista le vuelve a estafar.

Un hombre de 52 años vecino de Basauri ha sido condenado a 1 año y 3 meses de cárcel además de devolver a la víctima el dinero que le había estafado.

La víctima, un hombre de 83 años, contactó con el estafador que se anunciaba como prestamista en un periódico navarro. El octogenario necesitaba dinero urgentemente al haber sido víctima de una estafa anterior y al contarle al estafador el motivo de su deuda y la necesidad de recuperar el dinero, el condenado vio en el anciano a la víctima perfecta para un nuevo engaño y poder así lucrarse de ello.

Los hechos se remontan al año 2009, cuando la víctima a través de un anuncio en el periódico, contactó con una mujer de nacionalidad colombiana que deseaba viajar a España, para lo que necesitaba dinero. El hombre acordó con la mujer colombiana que el le enciaría el dinero necesario para venir a España a cambio de que ella cuidase de el.

El hombre le fue enviando a Colombia, a través de distintos giros postales y transferencias, unos 63.000 euros. Sin embargo, la mujer nunca vino para hacerse cargo del hombre ni le devolvió el dinero.

El anciano, al haberse quedado sin dinero y tener que hacer una obra en casa, vio un anuncio en el periódico de una persona que realizaba préstamos y que resultó ser el ahora condenado.

Tras conocerse ambos y contarle el hombre lo ocurrido, el acusado se percató del carácter influenciable de la víctima y le convenció de que él realizaría todas las gestiones necesarias para recuperar el dinero a través de un abogado que conocía de Bilbao, para lo que le pidió 9.000 euros.

El hombre le entregó esa cantidad, pero el acusado no hizo gestión alguna y se quedó el dinero.

Ante la necesidad de la víctima de obtener dinero, el estafador le gestionó la celebración de tres contratos de préstamo con garantía hipotecaria entre particulares, trasladándole a la notaría para la firma.

Los contratos de préstamo ascendieron a 17.900, 30.000 y 34.000 euros y las garantías hipotecarias fueron la vivienda habitual del hombre, un almacén y otro almacén agrícola, todos ellos en la localidad de Mendaza.

En todos los supuestos fue el acusado quien contactó con los prestamistas y pactó las condiciones del contrato, percibiendo a cambio una comisión del 3 %.

Las entregas del dinero se realizaron antes de la firma de las escrituras públicas y en metálico, entregándose el sobre con el dinero al hombre de 83 años, sin que conste que el mismo fuera después recibido por el acusado como pago de una compra de terrenos en la localidad de Cintruénigo, negocio que ofreció el acusado a la víctima y que nunca llegó a realizarse.

Ante el impago de los préstamos, los prestamistas ejecutaron las garantías hipotecarias.

En la sentencia, contra la que cabe recurso, se condena al acusado a quince meses de prisión y al pago de una indemnización de 9.000 euros.


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