TRIBUNALES

El hombre con la mayor pena por maltrato en Navarra podría sumar varios años más por otra agresión

Se ha convertido en uno de los casos más enrevesados de drogas, violencia, robos, secuestros, celos y mentiras que ahora se encuentra a la espera de la sentencia.

Tribunal Superior de Justicia de Navarra.
Tribunal Superior de Justicia de Navarra.  

El hombre condenado a la mayor pena impuesta en Navarra por malos tratos ha declarado este lunes 7 de noviembre por un nuevo delito de violencia de género hacia la misma mujer.

El 27 de abril de 2016 se dictaba la sentencia por la que un vecino de Pamplona era condenado a 15 años de prisión por varios delitos de malos tratos, amenazas y lesiones. Además se decretaba una orden de alejamiento para los próximos 42 años.

El nuevo juicio, por una nueva agresión hacia la que fue su pareja, comenzó el 27 de octubre aunque se suspendió y se ha reanudado este lunes.

Se ha convertido en uno de los casos más enrevesados de drogas, violencia, robos, secuestros, celos y mentiras que ahora se encuentra a la espera de la sentencia de los tres jueces que han presidido la vista oral.

El juicio estaba previsto para hace un par de semanas cuando declararon la exnovia del acusado por maltrato y secuestro, la madre de la joven, varios policías, la forense y el médico que realiza el seguimiento de la drogadicción de él.

Faltaba el testigo clave: la tía del acusado. No se presentó ese día en la Audiencia. En esta nueva comparecencia, al preguntarle el juez, ha explicado que “le dijeron en la Audiencia que no tenía ningún juicio pendiente”.

La mujer, tía del acusado, era la única testigo de la nueva paliza que el hombre le habría dado a su pareja, “una de tantas” según comenta la exnovia. Fuera de la sala esperaba otro persona clave en el caso, la mujer, que prefirió quedarse fuera.

Tanto el acusado como su mujer sostienen que se trata de un engaño de la exnovia, una trampa como venganza por dejarla y volver con la que era su mujer.

Esta supuesta nueva agresión se remonta igual que las anteriores, al año 2015, cuando el matrimonio entre el acusado y su mujer terminó y él inició una relación con otra mujer, la relación apenas duró unos meses, pero se ha traducido en tres juicios por los que el hombre está cumpliendo 15 años de prisión y podría sumar alguno más por el nuevo juicio.

“UNA PALIZA EN CASA DE LA TÍA SIN PODER ESCAPAR”

La noche del 17 al 18 de marzo de 2015, según la denunciante, los dos se encontraban en el domicilio de la mujer pese a que ya estaba en vigor una orden de alejamiento de él hacia ella. La mujer se iba a meter en la bañera cuando se dio cuenta de que se había dejado algo, salió del baño y vio a su pareja consumiendo una raya de cocaína en el salón.

El hombre sufría dependencia de esta sustancia y el médico que le realizaba el seguimiento habló de una dependencia desde una edad muy temprana, 14 años. La mujer señaló que al verle consumir se puso muy nerviosa porque " se pone muy violento".

La mujer señaló que le invitó a marcharse y él le dijo que antes fuesen a despedirse de la tía de él. Ella aceptó. La situación descrita por la mujer era muy vulnerable: se encontraba con el peroné roto por las patadas que le había dado días antes y tenía que ir en muletas, además señaló que no tenía móvil porque se lo rompía con frecuencia.

Sin embargo, una vez en la casa de la tía, este cerró la puerta y comenzó una pelea. La tía intentó mediar y les convenció para que la mujer se fuese a descansar a la habitación, él dijo que no entraría.

Según relató la mujer en el juicio, el hombre habría entrado a los 30 minutos. Habría vuelto a una conversación recurrente “¿Qué ocurrió en la noche de Nochebuena?”. En el trascurso de la discusión la joven se habría llevado un golpe en el ojo.

Golpes tras golpes, al momento te quiero mucho, te mato y me voy por Francia y me voy a mi país” señaló la mujer que le dijo el hombre en la habitación.

La mujer describió una escena con extensiones de pelo por el suelo, la tía mientras tanto “machacaba pastillas para dormir y las metía en la bebida de él” señaló la mujer.

Según relató la mujer, la tiró al suelo y le dio incontables golpes tanto en la cabeza como en las costillas. Ella se tomó varias pastillas de Orfidal para calmarse hasta que entrada la madrugada ambos se metieron en la cama. Indicó durante el juicio que él la agarraba fuerte para asegurarse de que no se marchaba aunque la fractura de las costillas le hacía casi imposible respirar. “Tomé mucho Orfidal, quería dormir, me daba igual si no me despertaba”.

Al día siguiente, hacia las 4 de la tarde habrían aparecido los tíos, que no habían intervenido desde que se metieron en la habitación. La mujer señaló que les contó lo que le había hecho y volvió la sucesión de golpes “Pensé que me iba a matar ahí” aseguró.

En un momento en el que consiguió zafarse abrió la puerta de la casa y bajó por las escaleras aunque él la agarró por el pelo y la metió de nuevo en la casa “tenía calvas después” dijo la mujer.

La policía se presentó en el piso aunque al abrir la puerta la tía les habría contestado que no había nadie herido. En ese momento la joven señala que levantó la mano mientras estaba tendida en el suelo y los agentes la vieron, entraron y llamaron a una ambulancia que la llevó al hospital. “Si no me hubiesen visto no sé, creía que me iba a matar”. “Temía por mi vida pero no quería que le pasase nada malo, estaba enganchada a él”.

No era la primera vez. La mujer dijo que había habido más agresiones pero que a la hora de declarar metía y decía que se había caído o que le habían pegado por la calle. Incluso llegó a asegurar que la tía que después lo protegía también había sido víctima de sus palizas.

La versión de los agentes que acudieron también respaldaba la versión de la mujer. Vieron que le hombre tenía los nudillos enrojecidos y al fondo pudieron ver a "una joven con muleta, con el jersey roto y la cara enrojecida y con sangre". Señalaron que la chica decía que le pegaron en la calle cuando fue a comprar tabaco “Yo le tengo que creer a la chica pero…” Señaló el agente. Al bajar a la calle para llevar a la joven en ambulancia uno de los agentes escuchó cómo ésta le dijo al acusado “No te voy a denunciar”.

“SINCERAMENTE NO RECUERDO NADA”

Las versiones de las partes son como el día de la noche. La pareja del acusado habla de la mujer manipuladora, que utiliza a los hombres y que busca el dinero.

Mientras tanto, la exnovia habla de un miedo que haría que los allegados del acusado actuaran a sus órdenes.

El encausado suma varios folios de delitos a sus espaldas, 15 años de prisión y 42 de orden de alejamiento hacia la mujer. Se trata de la mayor pena de prisión por un delito de malos tratos en Pamplona, que él mismo aceptó. Sin embargo, durante su turno de palabra. Haciendo referencia a ello en el nuevo juicio ha señalado que lo aceptó porque “estaba en un momento muy depresivo”.

El hombre ha alegado no recordar nada la noche de los hechos ya que consumió droga y ha sufrido un año complicado en prisión. “Entré en la cárcel, me enganché, me quise suicidar… Por eso no recuerdo nada”. Ha reconocido que consumió cocaína la noche del 17 de marzo aunque no recuerda las circunstancias. Además ha señalado que si consumió pastillas, además de la cocaína, no fue por su propia voluntad.

En su turno de palabra, el acusado ha señalado que la mujer “le quiere joder porque volvió con su esposa”.

Por su parte la familia del acusado ha señalado que se traba de una joven "conflictiva" que "habría provocado la situación". Han defendido que "sólo quería verlo hundido". "No le dejaba ni ir sólo a por el niño, su mayor miedo era que volviese con su mujer", han señalado.

 “TREPÓ MI CASA Y ME DEJÓ TRES CUCHILLOS EN LA MESILLA”               

El hombre ya había sido juzgado en otra ocasión por varias agresiones a la misma mujer a la que había golpeado por cuestiones de celos. En una ocasión comenzó a golpearla porque encontró dinero en la casa y concluyó que lo había ganado “trabajando como puta” según se sentenció.

En otra ocasión el joven escaló por la tubería de gas de casa de la joven mientras ésta dormía y le dejó 3 cuchillos en la mesilla de noche  “a modo de aviso” además de llevarse las llaves del coche, el portátil y otros objetos de valor.

DISCREPANCIAS ENTRE EL FISCAL, LA ACUSACIÓN Y LA DEFENSA

El fiscal ha considera el relato de la víctima “contundente y coherente”. Y ha considerado factible evitar inculpar al hombre e inventarse una paliza en la calle o caídas “por la relación de dependencia y sometimiento que existía” ha señalado el fiscal.

Sin embargo, ha considerado que “No queda suficientemente acreditada la detención ilegal” ya que hubo contradicciones sobre si la puerta de la casa estaba cerrada con llave o no. Aunque ha aceptado que se dieran momentos de coacción. El Fiscal solicita por el delito de lesiones 4 años y 3 meses de prisión.

La abogada del acusado ha solicitado la absolución y en el caso de concluir que es culpable que lo sea sólo del delito de lesiones y no del de detención ilegal en la casa con atenuante de drogadicción y sin incluir el agravante de reincidencia, solicitando la pena mínima de 1 año de prisión y 2 años si no se acepta la atenuante y la no aplicación de la agravante.


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