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Una mentira tras otra: condenada una mujer por traspasar una peluquería de la Rochapea que no era suya

Además del delito de estafa la mujer ha sido condenada por un delito de falsedad documental al utilizar un nombre falso para realizar el traspaso. 

Estilista peinando a una joven en una peluquería. FLICKR
Estilista peinando a una joven en una peluquería. FLICKR  

Una mujer ha sido condenada por el Juzgado de Lo Penal 3 de la Audiencia Provincial de Navarra por un delito de estafa al intentar traspasar una peluquería en la Rochapea cuando ni el local era suyo, ni era la titular del negocio, tampoco tenía opción de traspasarla, ni tenía siquiera licencia para ejercer como peluquera en el local ya que solo tenía permiso para vender productos de peluquería. La sentencia no es firme y cabe recurso contra ella.

La peluquera ha sido condenada a 1 año de prisión y a indemnizar a la víctima con 1.000 euros por los daños y perjuicios causados.

Además del delito de estafa la mujer ha sido condenada por un delito de falsedad documental al utilizar un nombre falso para realizar el traspaso. 

Los hechos se remontan a noviembre de 2014 cuando la ahora condenada puso un anuncio en el que ofrecía su supuesta peluquería en traspaso. Una mujer, la víctima, se interesó por el negocio y firmaron un contrato privado de traspaso por una cuantía de 8.000 euros. En el momento de la firma del contrato, la compradora entregó 1.000 euros a la peluquera como anticipo.

La víctima desconocía que en realidad la mujer no tenía capacidad para traspasar el negocio que ni siquiera contaba con licencia de peluquería, ni el local era suyo ni la dueña del local estaba al tanto de tal traspaso.

La peluquera defendió que su intención no era la estafa y que todo había sido fruto del "desconocimiento", sin embargo, el hecho de utilizar un nombre falso para la operación dejaba clara su intención de engañar a la otra mujer.

Además la condenada debía 1.000 euros a la titular del negocio y tampoco tenía al día el pago del alquiler del local, sin embargo, la mujer al recibir los 1.000 euros de la estafada no los utilizó para pagar sus deudas con la dueña del negocio ni con la del local.

Los testigos, entre ellos la propietaria del negocio, señalaron que la mujer decía ser la sobrina de la dueña del negocio y también la encargada de gestionar el traspaso cuando nada de eso era cierto.


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