TRIBUNALES

El juez impide al Ayuntamiento de Pamplona insinuar que se usó una droga para facilitar los abusos sexuales

El tribunal ha pedido al abogado Víctor Sarasa que retirara esta argumentación ya que los análisis de sangre no arrojaron resultado positivo en ninguna droga.

Víctor Sarasa, abogado del Ayuntamiento de Pamplona, junto a Carlos Bacaicoa, abogado de la víctima, llegan al juicio contra los cinco acusados de una violación en Pamplona en San Fermín de 2016. PABLO LASAOSA
Víctor Sarasa, abogado del Ayuntamiento de Pamplona, junto a Carlos Bacaicoa, abogado de la víctima, llegan al juicio contra los cinco acusados de una violación en Pamplona en San Fermín de 2016. PABLO LASAOSA  

El tribunal ha impedido a la acusación popular, ejercida por el Ayuntamiento de Pamplona, insinuar que se utilizó una droga que facilitaba a los cinco acusados cometer los abusos sexuales contra la joven madrileña en la madrugada del 6 al 7 de julio de los Sanfermines de 2016.

Al parecer, el abogado del Consistorio pamplonés, Víctor Sarasa, ha alegado que la joven podría haber estado influenciada por una droga (Popper) habitualmente empleada durante las relaciones sexuales y que entre sus usos está favorecer la relajación muscular del ano y la vagina.

Esta conclusión ha sido extraída tras observarse una imagen en la que los cinco acusados esnifaban una sustancia de un pequeño frasco que custodiaban.

Sin embargo, esta conclusión no se va a hacer constar porque los magistrados lo han impedido tras señalar que los análisis practicados a la presunta víctima de 'La Manada' no evidenciaron el uso de ninguna droga.

Por ese motivo, se ha obligado a la acusación popular ejercida por el Ayuntamiento de Pamplona ha rectificar.

En este sentido, el abogado Víctor Sarasa ha afirmado que "los hechos son palmarios, la situación no fue buscada por la víctima, que por supuesto se sintió intimidada, y nunca manifestó ningún tipo de consentimiento".

Víctor Sarasa, abogado del Ayuntamiento, ha señalado, durante la defensa de su informe de conclusiones en la vista oral del juicio, que la joven denunciante "no creía que entraba a lo que por desgracia sucedió en el portal" de la calle Paulino Caballero. "Hasta que estuvo allí ella no sabía a qué se enfrentaba", ha asegurado el representante de la acusación popular, que solicita 25 años y nueve meses de prisión para cada uno de los acusados.

En una exposición que se ha prolongado por espacio de tres cuartos de hora, el letrado del Ayuntamiento de Pamplona ha sostenido que "los vídeos y las imágenes son concluyentes y no hay el menor atisbo de voluntariedad por parte de ella", para señalar que el testimonio de la joven denunciante "es veraz y un relato siempre coincidente".

Sarasa ha señalado que los acusados buscaron el lugar "más recóndito" del portal de Paulino Caballero, una "auténtica ratonera", "un lugar que no era de tránsito, en el que cualquier llamada o grito por parte de la víctima no hubiera tenido respuesta".

A su juicio, los procesados, una vez dentro, se comportaron como "un mecanismo engrasado" y "empezaron la agresión de forma inmediata".

Ha considerado "fundamental" el testimonio de la chica, "que permitió identificar a los acusados en un tiempo récord", una declaración que ha tildado de "veraz" y "ella no tenía ninguna animadversión hacia ellos, no los conocía, y no perseguía motivos espurios". "Ella realiza siempre un relato coincidente", ha expuesto, para poner en valor que "no dudó en ningún momento en que se llamara a la Policía" tras los hechos.

Ha explicado que la llamada de la denunciante a un amigo a las 2,56 horas, poco antes de entrar al portal de la calle Paulino Caballero, demuestra el "poco interés" de la chica de quedarse con los acusados y ha afirmado además que "nunca llegó a producirse una conversación de tipo sexual" entre la joven y los acusados, "eso es una falacia de ellos".

En cuanto a las declaraciones de los acusados, Sarasa ha mostrado su "sorpresa" porque se produjera dos meses después a que ocurrieran los hechos, ya que "cuando uno no comete un delito lo primero que quiere es declarar y lo que no hace es callar". Por ello, ha manifestado sus "dudas" de estos testimonios, "sobre todo con el tiempo que hubo para prepararlo".

En su relato, el representante del Ayuntamiento ha considerado los vídeos grabados por los procesados como una "prueba palmaria" de los hechos. "Tenemos el informe pericial de los agentes de la Policía Foral que fueron exhaustivos en la obtención de datos" y que ha considerado "concluyente".

"Siempre está la joven con los ojos cerrados, en actitud pasiva, siempre dirigida, no se escucha ninguna voz femenina", ha expuesto la acusación popular, que ha añadido que sin embargo ellos mantenían una "actuación coordinada" y "solo se escuchan sus voces". "No hubo ninguna participación por parte de la víctima", ha comentado.

Para Sarasa, la joven denunciante reaccionó ante los hechos ocurrido como "pudo". "Y como pudo fue así, como consideró que era su mejor defensa y seguramente acertó: en actitud pasiva y que acabe cuanto antes", ha agregado, para añadir que los forenses consideraron que ésta es una de las actitudes ante este tipo de hechos.

CONTRA LA INTIMIDAD

Por otro lado, el abogado ha señalado que "por supuesto" que considera que la joven "se sintió intimidada" y ha recordado así que "eran cinco varones, de unos 30 años, en un lugar sin escapatoria, con imposibilidad total de escapar".

A su juicio, la chica "no supo en ningún momento que le grabaron" y "ella solo pensaba en que se acabara". "Sabía que cuanta más resistencia, peor. No cabía defensa de ningún tipo", ha aseverado, para señalar que "todos eran partícipes de las grabaciones y querían" y se dan "todos los requisitos para el delito contra la intimidad".

Y en cuanto al robo del móvil por parte de los acusados, el letrado ha señalado que "no sólo se hizo con el ánimo de apoderarse de él sino de poner a la víctima en una situación de absoluta indefensión". "Se aseguraban que la víctima no iba a hacer nada en mucho tiempo", ha expuesto.

Según ha continuado, "ellos conocían perfectamente qué se podía hacer y qué no y sabían que lo que hacían era un delito". "Los hechos merecen un castigo y no por venganza, sino por justicia", ha concluido.

Sobre la búsqueda de un hotel por parte de los procesados, que ellos dijeron que era para mantener relaciones con ella, el letrado ha indicado que, como se demostró después, no era con esa intención sino con la de "descansar", como también trataron de hacer tras los hechos, sobre las 4 horas, al preguntar si había sitio en dos hoteles de la capital navarra.


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