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"Existía riesgo": la Policía Foral desvela que los 'okupas' de Rozalejo habían construido un búnker en su interior

Asimismo, la directora del Servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra ha afirmado que "existía riesgo y no era pequeño".

Juicio contra los 22 investigados por la ocupación del Palacio Marqués de Rozalejo de Pamplona. PABLO LASAOSA
Juicio contra los 22 investigados por la ocupación del Palacio Marqués de Rozalejo de Pamplona. PABLO LASAOSA  

La directora del Servicio de Patrimonio del Gobierno de Navarra, Marta Echavarren, ha afirmado que en las condiciones en las que se encontraba el Palacio del Marqués de Rozalejo de Pamplona cuando fue ocupado "no debía ser habitado y mucho menos abierto a actividades con público". "El riesgo existía y no era pequeño", ha asegurado.

Así lo ha señalado Echavarren en su comparecencia como testigo en el juicio contra 22 investigados por un supuesto delito leve de usurpación de inmueble por la ocupación del Palacio del Marqués de Rozalejo, al que los 'okupas' denominaron 'Gaztetxe Maravillas'.

La directora del Servicio de Patrimonio ha sido preguntada por el abogado del Gobierno sobre si el Ejecutivo autorizó la ocupación del edificio, a lo que ha contestado que no, y también ha negado, a preguntas del letrado, que se recibieran instrucciones para permitir su ocupación.

Además, se ha ratificado en los informes elaborados desde el Servicio de Patrimonio sobre el edificio y ha remarcado que existían "riesgos muy graves", como que "se llegara a producir un fallo estructural" o "el riesgo de incendio". "La estructura del edificio es de madera, estaba muy afectada por el agua, con síntomas de putrefacción en todas las plantas", ha comentado.

En este sentido, ha advertido de que no "había garantía del comportamiento de esa estructura ante las sobrecargas de uso". Y ha asegurado que "una aglomeración de gente en las actividades que allí hubo o el trasiego de materiales cuando se ejecutaron obras son razones suficientes para que pudieran haber provocado un fallo estructural, que afortunadamente no se dio".

"El riesgo existía y no era pequeño", ha incidido Echavarren, para agregar que el "riesgo" estaba vinculado al uso, de tal modo que "en la medida que se usaba" el edificio "era más fácil que ocurriera ese fallo estructural". "El edificio no está en condiciones de uso hasta que se realice la rehabilitación. Sería una barbaridad usarlo en este momento tal y como está", ha declarado.

Según ha indicado, el proyecto para rehabilitar el Palacio del Marqués de Rozalejo se prevé que esté listo para finales de este año o primeros del que viene y la previsión es licitar la obra e iniciarla en el 2020. Y ha explicado que en la actualidad "ese edificio sin uso y con los apuntalamientos que se han colocado está suficientemente seguro".

"HABÍA PELIGRO"

También ha ratificado en la vista oral los "riesgos" que existían en el edificio el técnico que dirigió las obras tras el desalojo a encargo del Servicio de Patrimonio, quien ha explicado que en la actualidad no se puede entrar al inmueble desde la plantaba baja, "sólo desde altura".

"Si una persona entra con conocimiento de cómo está el edificio y toma las medidas adecuadas, no hay problema, pero si entra indiscriminadamente hay peligro", ha comentado. No obstante, ha remarcado que "el peligro era mayor antes" del desalojo, "sin duda".

En esta misma línea, un técnico que trabajaba para el Servicio de Patrimonio en el momento que sucedió el desalojo, y que ahora ya está jubilado, ha asegurado que las modificaciones que se habían realizado en el edificio por parte de los 'okupas' "podían ser consideradas un riesgo".

"Es un edificio antiguo, tiene una determinada estructura. Meter en una sala a 50 personas es un riesgo porque no está pensado para esa sobrecarga", ha relatado.

DECLARACIÓN DE LOS POLICÍAS FORALES

Por otro lado, también han declarado en el juicio como testigos seis agentes de Policía Foral, que redactaron los informes elaborados por el cuerpo policial sobre la ocupación "continuada" del edificio en distintos momentos.

Según ha declarado uno de los agentes, “la ocupación fue continuada desde el 2017”, produciéndose diversas convocatorias abiertas al público que congregaron en ocasiones a un gran número de personas en el interior del edificio.

“Sabemos que podían pernoctar entre 20 y 30 personas”, ha comentado, señalando que, además, se podía constatar una actividad constante en el bar que había dentro del gaztetxe Maravillas.

Uno de los agentes ha comentado que la Policía Foral tuvo conocimiento de que había personas que deambulaban por el tejado del edificio a través de las redes sociales de los propios ocupantes. Según ha indicado, "el inmueble no reunía las condiciones de seguridad" para ello, ya que es "un inmueble antiguo, sin mantenimiento".

A su parecer, "el acceso al tejado podía suponer la caída de objetos a la vía", además de existir "riesgo de precipitación de personas, ya que en ningún momento en las imágenes se ve que utilicen medidas de seguridad alguna".

Además, ha afirmado que "existían riesgos estructurales porque realizaron obras tanto en el interior como en el exterior y riesgos de incendio porque utilizaron soldaduras eléctricas sin las medidas de seguridad adecuadas".

Otro de los agentes ha explicado que cuando entraron al edificio para su desalojo las personas que se encontraban encadenadas "no colaboraron" y "se negaron a que se les liberase", mientras que otros jóvenes fueron identificados y salieron por "su propio pie". Sobre los objetos que fueron retirados del edificio, ha explicado que, por ejemplo, se sacó material de construcción.

Asimismo, otro de los agentes que ha declarado como testigo ha contado que cuando accedieron al edificio en enero de este año encontraron, gracias a la colaboración de un perro, "un búnker parcialmente oculto" en el edificio, en el que había sacos, linternas, comida y agua, elementos que nos hacían pensar que estaba para permanecer algún tiempo".

También otros agentes forales han explicado en la vista cómo fue la identificación de varios de los investigados, algunos de los cuales se denominaron como portavoces en los medios de comunicación.


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