• lunes, 06 de diciembre de 2021
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TRIBUNALES

El autor de los disparos de Cáseda: "¿Cómo pude hacer eso? Ojala les pudiera devolver la vida"

Juan Carlos Jiménez ha tratado de exculpar a sus hijos de los tres asesinatos y, entre lloros, ha reconocido el daño que ha hecho: "Tengo que pagar, me da igual los años que me echen". 

Juan Carlos Jimenez Jimenez (padre) durante su declaración en el segundo día de juicio del caso Cáseda, donde fueron asesinadas tres personas por tiros de escopeta en septiembre de 2018. PABLO LASAOSAPABLO LASAOSA
Juan Carlos Jimenez Jimenez (padre) durante su declaración en el segundo día de juicio del caso Cáseda, donde fueron asesinadas tres personas por tiros de escopeta en septiembre de 2018. PABLO LASAOSAPABLO LASAOSA

"Siento mucho lo que ha pasado, cogí la escopeta porque estaba en el coche. Sentía nervios y miedo y fue la reacción de acercarme y disparar. Nadie me incitó a hacerlo. ¿Cómo pude yo hacer eso? Todavía no sé si es realidad o mentira. Ojalá les pudiera devolver la vida ahora mismo. Ojalá no hubiera sucedido". 

El juicio por el triple crimen de Cáseda se ha reanudado este martes en la Audiencia de Pamplona con la declaración de los acusados por los tres asesinatos, a los que la Fiscalía y las acusaciones particulares piden 60 años de cárcel y prisión permanente revisable, respectivamente. 

Juan Carlos Jiménez y sus hijos Juan Carlos y Emilio acudieron el 18 de septiembre de 2018 a Cáseda para tratar de evitar que Amparo, su hija y hermana, reanudara la relación con Julio, hijo y hermano de los muertos en el terrible suceso.

La pelea derivó en los disparos de escopeta efectuados por el padre. Murieron Fermín Jiménez Echeverría, de 50 años, y de dos de sus hijos, José Antonio y Cristian, de 20 y 17 años, quienes fallecieron en el acto a causa de los tiros recibidos a escasa distancia. 

La defensa de los acusados pide una condena de 15  años de cárcel con las atenuantes de arrebato y confesión para el padre y autor de los disparos y solicita la absolución de sus hijos

El primero en declarar ha sido Juan Carlos Jiménez, padre de Amparo y de los otros dos acusados y autor material de los disparos que causaron las tres muertes. "Tengo que pagar por lo que hice, me da igual los años que me echen", ha dicho entre lloros al término de su comparecencia ante el tribunal. 

Su declaración a la Fiscalía y a las defensas (no ha respondido a las acusaciones) se ha basado en exculpar a sus hijos, en asegurar que el disparó sin ser alentado por ninguno de ellos y ha mantenido que las armas iban en el coche de manera casual, porque días antes habían participado en una batida de caza. Además, ha incidido en los malos tratos que sufría su hija de manos de su marido Julio. 

El hombre ha recordado que Amparo regresó a Muniáin de la Solana a vivir con ellos 9 días antes de que ocurrieran los hechos. Sin embargo, el día de los hechos la mujer regresó a Cáseda a reanudar la convivencia con su marido.

"Me enteré que volvió a Cáseda porque yo merendaba con mi nieta y ese día pregunté por ellas y no estaban. Pensé que habían ido al parque y tampoco estaban. Le pedí a Emilio, mi hijo, que le mandara un whastapp a ver dónde estaban", ha explicado. 

La hija les confirmó que se había ido y que se había marchado, aunque sin precisar a dónde."Supuse que había vuelto con él  otra vez, así que decidimos llamar a Fermín, el padre de Julio. Me dijo que no sabía dónde estaba su hijo. Ya habíamos quedado que no se iba a reanudar la convivencia. Quedamos en hablar en Cáseda", ha relatado el hombre, que ha negado en todo momento que en esas conversaciones previas hubiera amenazas y que asegurara que iba a agredir a alguien cuando acudiera a la localidad. 

El hombre ha negado también que sus hijos estuvieran escuchando la conversación telefónica previa, en un intento de apartarlos de los hechos. Fue en ese momento cuando decidieron ir hacia Cáseda. "Soy de etnia gitana, el 100% de las veces llevo palos, una navaja, son cosas que llevo en el coche. Somos cazadores, tenemos perros. No metí ninguna arma expresamente", ha mantenido. 

El acusado ha negado haber hablado con Julián (el marido de su hija) y que la única conversación con su hija fue para recriminarle que volviera con su marido, al que acusaba de maltratarle. "Se lo juro que no. Y tampoco dije que me iba a buscar la ruina a mi hija", ha indicado. 

Sobre la escopeta que llevaron a Cáseda con la que se efectuaron los disparos, el acusado ha asegurado que llevaba tiempo en el coche porque sus hijos habían participado hace unos días en una batida de caza en un coto cercano. 

Una vez en Cáseda, se bajaron los tres del vehículo para tratar de convencer a Amparo que volviera con ellos a Muniáin de la Solana. 

"Joé mi chica, me haces venir de nuevo aquí. Anda, móntate en el coche y vámonos", ha dicho el acusado que le dijo a su hija tras reconocer que le dio una colleja a su hija y un tortazo a Julián. "¿Te quieres quedar con el que te maltrata?", dice que le preguntó. 

"Mi hijo Juan Carlos me dijo que si se quería quedar que se quedara y me pidió que nos fuéramos. Fue Fermín (el padre de Julián) el que me pegó a mí y allí comenzó la pelea", se ha defendido. 

"Ellos sacaron una vara y me dieron a mi en las espalda. Me apalearon con la vara. Yo me caí hacia atrás", ha mantenido el acusado sobre el inicio de la pelea, que en todo momento ha negado que su hijo Emilio le diera la escopeta. "La escopeta la cogí yo, pero fue casualidad, iba a buscar algo con que defenderme. No sabía que estaba cargada".

"Cuando saco el arma, ya no me acuerdo de nada. Sólo recuerdo que fui hacia allí y en poco tiempo se terminó todo", ha dicho a preguntas del fiscal. "Tenía la cabeza nublada, no podía ver nada", ha recordado sin poder explicar cuántos disparos hizo y en qué orden. 

"Con los nervios de la pelea ya no sé ni lo que me pasó por la cabeza. Estaba muy nervioso y perdí el sentido. Yo siento enormemente lo que ha pasado y siento que estuviera la escopeta, ojalá no hubiera estado allí. Lo siento mucho por mi familia y la suya. Hemos perdido todos". 

Cuando fueron detenidos en San Martín de Unx por una patrulla de la Policía Foral, la escopeta intervenida estaba cargada con otros cinco cartuchos. "No recuerdo quién la cargó. Yo iba conduciendo. Una vez que terminó la tragedia mi hijo me quitó la escopeta y la metió en el coche. Yo estaba que no sabía qué hacer. Mi hijo que pidió que fuéramos al cuartel a entregarnos. No escuché la sirena de la policía, pero sí vi las luces. No nos tuvieron que perseguir, nos bajamos y nos entregamos con las manos en alto". 

El hombre ha negado que existiera una mala relación entre las dos familias y como ejemplo ha puesto que pactaron la custodia de la hija del matrimonio. Sin embargo, sí ha reconocido que era una falta a su honor que la hija regresara a vivir con su marido incumpliendo el acuerdo anterior y ha mantenido en todo momento que Julio la maltrataba de manera constante.


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