• martes, 27 de septiembre de 2022
  • Actualizado 19:50
 
 

TRIBUNALES

Cuatro años de cárcel para el pamplonés que lanzó un botellazo a la policía en un juevintxo

El condenado reventó la luna de un coche patrulla y los cristales que saltaron dañaron el ojo de uno de los agentes de la Policía Municipal de Pamplona. 

Entrada al Palacio de Justicia de Pamplona junto a un detalle del cristal de la luna delantera del coche de la Policía Municipal que resultó dañado por el lanzamiento de la botella. ARCHIVO
Entrada al Palacio de Justicia de Pamplona junto a un detalle del cristal de la luna delantera del coche de la Policía Municipal que resultó dañado por el lanzamiento de la botella. ARCHIVO

Un joven de 20 años natural de la comarca de Pamplona ha sido condenado a 4 años y 1 mes y medio de prisión por lanzar un botellazo contra una patrulla de la Policía Municipal y herir con cristales a un agente del cuerpo local durante un juevintxo a final del verano pasado. 

La condena, impuesta por el titular del Juzgado de lo Penal nº 4 de Pamplona, considera al joven autor de un delito de atentado con instrumento peligroso y un delito de daños con la concurrencia de la agravante de disfraz del artículo.

El acusado deberá, además, pagar las costas judiciales e indemnizar al agente de la Policía Municipal de Pamplona con 3.961,50 euros y al Ayuntamiento de la ciudad con 1.027,74 euros. La sentencia no es firme, ya que cabe recurso de apelación ante este el mismo juzgado.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 3 de septiembre de 2021, cuando el acusado se dirigía acompañado de otro joven, menor de edad, y ambos circulaban por el paseo Sarasate, donde se habían desplegado varias patrullas de Policía Municipal y Policía Nacional con motivo de unos disturbios que habían tenido lugar con grupos de jóvenes. 

En ese momento, el acusado lanzó dos botellas de cristal, de las que una alcanzó a un vehículo de la Policía Municipal de Pamplona, junto al que se encontraban varios agentes. La botella impactó en el cristal delantero, lo que provocó el estallido de la luna. Algunos de los cristales que saltaron alcanzaron a uno de los policías en el ojo izquierdo. 

Según consta en la sentencia, el acusado, para evitar su identificación, permaneció en todo momento con la mascarilla puesta y encapuchado, por lo que se le ha aplicado el agravante de "disfraz" para ocultarse de la investigación de la policía. 

Debido a las lesiones sufridas, al policía se le extrajo una partícula pequeña en borde corneal y sufrió otras cuatro lesiones puntiformes que captan fluoresceína en región paracorneal. El tratamiento del agente se alargó durante 10 días y sufrió otros 110 de perjuicio personal básico hasta que finalizó el tratamiento pautado por los responsables médicos. 

En un primer momento la Fiscalía solicitaba la imposición de la pena de 4 años y 6 meses de prisión, accesorias, y al pago de las costas; así como indemnizar al agente 459 por las lesiones, y al Ayuntamiento de Pamplona en la suma de 1.027,74 euros.

Por su parte, la acusación particular, dirigida por el letrado Guillermo Chaverri, pidió durante el juicio la condena a 4 años y 6 meses de prisión por el delito de atentado y por los daños la pena de 1 año de prisión, accesorias, y multa de 20 meses con cuota diaria de 8 euros. 

En la sentencia, el juez critica la "contumaz postura del letrado de la defensa respecto a la distancia en concreto a la que fue lanzada la botella", al considerar que lo importante del procedimiento era dilucidar si la botella arrojada por el acusado era la que impactó contra el cristal y luego causó las lesiones al policía. 

"No se discute si el lanzamiento se efectuó a 30, 40, 60 u 80 metros; pues no ha sido discutido que el acusado lanzó una botella y la distancia a la que se produjo ese hecho es irrelevante desde el punto de vista penal. Obviamente este dato sería relevante en el caso de que el acusado no hubiera sido quien lanzó la botella, no hubiera estado allí o la distancia fuera tal que hiciera imposible alcanzar el objetivo", explica en sus argumentaciones el titular del Juzgado de lo Penal nº 4 de Pamplona. 

Durante el juicio, la defensa aportó varias fotografías en las que se puede ver al acusado y a su acompañante llegando al paseo de Sarasate y se dirigen hacia la fachada del Parlamento, antes de arrojar la botella el acusado. 

"Repasados los fotogramas que han sido visionados en el juicio, se observa como el acusado, tras incorporarse al Paseo de Sarasate desde la entrada por la Calle Alhóndiga, camina de forma rápida nada menos que 50 pasos antes de armar el brazo, avanzar un poco más, y arrojar la botella", señala en su razonamiento el juez para rebatir el argumento de la defensa, que se centró en intentar demostrar que el lanzamiento de la botella por parte del acusado no fue la que impactó contra la policía por la distancia que había, algo que el juez desmonta en su sentencia. 

"Afortunadamente dicha botella no impactó directamente en ninguna de las personas que había en el lugar, sino que las lesiones se produjeron tras la rotura de la misma contra el cristal del vehículo que también resultó fracturado. Si la botella hubiera impactado contra cualquiera de las personas que por allí transitaba, o contra uno de los agentes que estaban sin la protección del casco, seguramente las consecuencias hubieran sido nefastas", dice la sentencia, que muestra su sorpresa por que la defensa no hubiera propuesto como testigo al menor que acompañaba al acusado para ratificar su versión de que la botella lanzada no impactó contra el coche de policía. 

Sobre la detención, la policía explicó en el juicio que identificó al ahora condenado y a su acompañante por la vestimenta que se apreciaba en las imágenes de las cámaras de seguridad, sobre todo por la sudadera y la capucha. 

Los policías que declararon en la vista manifestaron, además, no tener ninguna duda de que el acusado fue el autor del lanzamiento de las dos botellas, una de las cuales impactó contra el cristal del coche, ya que en ese momento no había ningún otro altercado. Además, hubo un tiempo entre ambos lanzamientos, por lo que pudieron ver e identificar al acusado y aportaron datos sobre su vestimenta ya en ese momento. 

El juez considera que la testifical de un agente presente en el lugar y que participó en la detención se trata de una prueba "contundente, objetiva y directa" ya que "apreció el lanzamiento, el impacto, la existencia de las lesiones, y procedió a la identificación por la vestimenta y a la localización para la detención del acusado". 


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