• lunes, 25 de octubre de 2021
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TRIBUNALES

El triple crimen de Cáseda llega a juicio: la pelea de pareja que terminó en drama en Navarra

El fiscal pide hasta 60 años de prisión para cada uno de los tres acusados de unos asesinatos que conmocionaron a Navarra. 

Tres personas han muerto asesinadas a tiros de escopeta en una pelea entre familias gitanas en Cáseda. PABLO LASAOSA (2)
Tres personas han muerto asesinadas a tiros de escopeta en una pelea entre familias gitanas en Cáseda. PABLO LASAOSA (2)

La sección segunda de la Audiencia de Navarra juzgará desde el próximo 24 de mayo a los tres acusados por el triple crimen de Cáseda en el que murieron miembros de una misma familia después de un enfrentamiento provocado por rencillas familiares a raíz de una relación de pareja

La Fiscalía de Navarra pide 60 años de prisión para cada uno de los tres acusados, 20 años por cada uno de los asesinatos, que se llevaron a cabo con alevosía. Además, reclama la prohibición de acercarse a la familia de los asesinados a una distancia de 300 metros durante los 10 años siguientes tras salir de prisión. 

En el edificio de la Audiencia de Pamplona están previstas dos semanas de juicio, en el que además de los tres acusados tendrán que declarar testigos y miembros de dos familias enfrentadas por un matrimonio y unas muertes que impactaron de lleno en la Comunidad foral. 

El origen del triple crimen comenzó cuando la hija de uno de los acusados, Amparo, decidió reanudar la convivencia con su marido, Julio, en Cáseda, después de haber regresado a vivir con sus padres a Munián de la Solana. El matrimonio joven tenía en esos momentos una niña de 2 años. 

Era el 18 de septiembre de 2018 y la mujer había dejado a su pareja el día 9 del mismo mes debido a las desavenencias conyugales. Alguna versión asegura que fue el marido el que la echó de casa por celos, algo que fue tomado como una afrenta por la familia de la chica. 

Sin embargo, la vuelta a Cáseda no era algo bien visto por su padre y su familia. Los Jiménez Jiménez, de Muniáin de la Solana, acudieron a Cáseda para pedir explicaciones al marido, que fue protegido por los suyos, los Jiménez Echeverría

Ese martes 18 de septiembre, Amparo, según el escrito del fiscal, contactó con un conocido para que le llevase a Cáseda junto a su hija pequeña. La mujer llegó sobre las 16.20 horas y se bajó del coche no en su propia casa, sino en las inmediaciones del frontón. El conductor se marchó del lugar. 

El padre de Amparo, Juan Carlos Jiménez, telefoneó al marido de su hija y al padre de éste al enterarse de que la chica había vuelto a Cáseda, tal y como consta en los informes policiales sobre la duración de las llamadas. En esas conversaciones les indicó que estaba en contra de que se reanudaran las relaciones y le pidió a su hija por mensajes que regresara a Muniáin de la Solana. 

En ese momento, por teléfono, el hombre ya expresó sus intenciones de viajar a Cáseda para agredir tanto a su hija como a su marido para que no volvieran a vivir juntos. 

La familia de Cáseda, los Jiménez Echeverría, advertidos de la posible llegada de los Jiménez Jiménez desde Tierra Estella, se reunieron en la vivienda para esperarles. Allí se encontraron junto a Julián su padre Fermín y sus hermanos José Antonio y Cristian. 

Sobre las 18.48 horas llegaron a bordo de un Seat Toledo desde Muniáin de la Solana el padre de la chica, Juan Carlos Jiménez, junto a sus hijos Juan Carlos y Emilio. En el coche no se olvidaron de llevar dos escopetas marca Benelli de un cañón y calibre del 12.

Una de esas escopetas la llevaban en el reposapiés del asiento trasero cargada con cartuchos y dispuesta para disparar. La otra escopeta iba en el maletero, junto a más cartuchos y seis armas blancas: una navaja, una daga y dos cuchillos debajo de la alfombrilla del maletero y dos navajas en la parte delantera. La escopeta del maletero estaba en posición de disparo, sin munición y con el cañón introducido en la funda.

"Los tres acusados eran conocedores de la existencia de esas armas y particularmente de la escopeta del asiento trasero del vehículo que iba conducido por el acusado, cargada y preparada para ser disparada", relata el fiscal en su escrito de acusaciones. 

En el coche, Juan Carlos iba en el asiento de copiloto, mientras que Emilio viajaba en el asiento trasero, donde iba una de las escopetas

"Las armas fueron llevadas exprofeso para ser utilizadas si fuese necesario y aceptando todos ellos el uso de las mismas y sus consecuencias si lo considerasen oportuno en el curso de ese enfrentamiento violento que iban a mantener con Julián y su familia", mantiene de manera contundente el fiscal del caso. 

Una vez en las inmediaciones del domicilio, el padre y Juan Carlos se bajaron y comenzaron primero a discutir con Amparo y con su marido, llegando el padre a pegarle un tortazo a ambos. El hijo se enfrento con su cuñado y su padre y se agredieron ambos. 

Según el escrito del fiscal, los acusados fueron poco a poco retrocediendo dentro del enfrentamiento hacia el vehículo en el que habían llegado hace apenas unos minutos. En ese instante, el padre grito "Saca, saca" para que su hijo Emilio sacara el arma que llevaban en el asiento trasero, cargada y lista para disparar. 

Su otro hijo, Juan Carlos, le instó a ejecutar la acción: "Dispara, dispara", por lo que el padre apuntó a su consuegro y le disparó a corta distancia, de dos o tres metros, sin que la víctima pudiera reaccionar de ninguna manera "ante lo inesperado y sorpresivo de la acción y rapidez de la misma".  Ese primer tiro impacto en el hombre y le causó la muerte inmediata a Fermín Jiménez. 

Acto seguido al primer tiro, el hombre apuntó con el arma hacia Cristian Jiménez Echeverría, hijo del primer fallecido y hermano del Julio, casado con Amparo. El disparo impactó en la parte baja del abdomen, lo que le causó la muerte a los pocos minutos. 

De la misma manera y todo seguido, el acusado y padre de Amparo, dirigió la escopeta hacia José Antonio y le disparó sin darle de lleno, por lo que le remató, ya herido, alcanzándole ahora en zonas vitales y provocando su muerte instantes después. 

Sobre el asfalto de la calle Nueva de Cáseda yacieron los cuerpos de los tres fallecidos durante horas. Fermín tenía 51 años, José, 29 y Cristian, 17. 

Nada más terminar el cuarto disparo, los tres acusados se montaron en el coche y salieron de Cáseda a gran velocidad en dirección Tafalla. En un momento dado, una patrulla de la Policía Foral que se dirigía alertada por lo ocurrido en Cáseda los localizó y les dio el alto tras una breve persecución, momento en el que fueron detenidos. 

Ahí terminó el viaje de los tres Jiménez Jiménez, que se mantienen en prisión provisional desde que ocurrieron los hechos.

Junto a las penas de prisión, también se solicitan multas por los delitos de lesiones leves, así como por las de maltrato mientras que en el caso del padre llegan hasta los 4 meses de prisión por maltrato a su hija  e incomunicación con ella durante los 2 años siguientes a su salida de la cárcel. 


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