• lunes, 23 de mayo de 2022
  • Actualizado 04:08

 

 
 

TRIBUNALES

Casi mata a un policía foral con una botella de pacharán: le piden 7 años de prisión

Los hechos ocurrieron en Echarri Aranaz hace un año, cuando los agentes fueron a intervenir ante un grupo de jóvenes de botellón y sin mascarillas. 

Montaje con imágenes del estado en el que quedó el coche de la Policía Foral atacado por el joven en Etxarri Aranatz SPF
Montaje con imágenes del estado en el que quedó el coche de la Policía Foral atacado por el joven en Etxarri Aranatz SPF

La Fiscalía de la Comunidad foral de Navarra solicita 7 años y medio de prisión para el joven de Echarri Aranaz de 24 años que estuvo a punto de matar a un Policía Foral con una botella de Pacharán

Los hechos ocurrieron justo hace ahora un año, cuando estaban vigentes muchas de las medidas y restricciones para luchar contra el coronavirus, como la prohibición de hacer botellones. 

Aquella noche del 5 de diciembre de 2020, una patrulla de Policía Foral circulaba por la carretera NA-2410 cuando se cruzaron con un grupo de jóvenes que caminaba en sentido contrario. 

Según el escrito de acusación del fiscal, los agentes al ver que portaban bebidas alcohólicas y no llevaban puestas las mascarillas, cuyo uso era obligatorio, detuvieron el vehículo a su altura para recordarles la obligatoriedad del uso de la mascarilla y la prohibición de realizar botellones y concentraciones superiores a seis personas. Para ello, el policía que ocupaba el puesto de conductor del vehículo bajó la ventanilla.

"En ese momento, sin mediar palabra, el acusado cruzó corriendo la calzada y cuando se encontraba a un metro de la ventanilla del conductor, lanzó con violencia la botella de pacharán que llevaba en la mano, conteniendo una cantidad de líquido no determinada, contra el agente con ánimo de menoscabar su integridad física y el principio de autoridad", relata el mismo texto al que ha tenido acceso este periódico. 

La botella se introdujo en el vehículo, golpeando al policía en la parte posterior de la cabeza, pese a que se agachó para evitar el impacto, y golpeó contra la ventanilla trasera derecha, que resultó rota, siguiendo una trayectoria en diagonal.

Según la Fiscalía, por el tipo de botella, la violencia del lanzamiento y la corta distancia, si el policía no hubiera podido esquivarla y le hubiera impactado, la vida del policía habría corrido peligro y le habría causado lesiones muy graves. 

Tras producirse la agresión, los otros dos agentes de la Policía Foral que ocupaban el vehículo salieron tras el acusado, quien se dio a la fuga, y pese a que le dieron el “alto policía”, el acusado no se detuvo siendo detenido cuando en la carrera cayó al suelo. El joven opuso resistencia activa a la detención, lanzando patadas y puñetazos a los agentes, si bien ninguno de ellos resultó lesionado.

Mientras otros compañeros de policía llegaban para hacerse cargo del detenido, los amigos se acercaron hasta la zona y comenzaron a gritar e insultar a la policía desde la distancia e incluso llegaron a arrojar otras botellas. 

Los policías tuvieron que utilizar cascos para evitar los riesgos de los lanzamientos. 

Las lesiones del policía requirieron tratamiento médico quirúrgico con 15 días de perjuicio personal básico y 27 días de pérdida de la calidad de vida moderada. Afortunadamente no le han quedado secuelas. 

Los daños de la luna del coche patrulla de la Policía Foral que resultó rota, la cual porta un refuerzo consistente en lámina de seguridad han ascendido a 244,55€.

El acusado ya ha consignado en el Juzgado la cantidad de 2.197,21 euros  para hacer frente a la responsabilidad civil que le corresponda por las lesiones sufridas por el agente y por los daños ocasionados en el vehículo policial.


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