TRIBUNALES

La Audiencia Nacional juzga al etarra Alberto Ilundáin por un intento de asesinato en Pamplona en 1990

El miembro del 'comando Amaiur' fue detenido en el 2006 en Francia, donde fue condenado a 17 años de cárcel.

El etarra Alberto Ilundáin Iriarte. EFE
El etarra Alberto Ilundáin Iriarte. EFE  

La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional juzgará el próximo jueves, 14 de noviembre, al miembro del comando Amaiur de la banda terrorista ETA Alberto Ilundáin Iriarte por el intento de asesinato del vecino de Pamplona Enrique Muñoz Berrio en el año 1990, atentado frustrado por el que ya fueron condenados en firme los también integrantes Bautista Barandalla Iriarte y Juan Carlos Pérez Ojuel.

Ilundáin Iriarte fue detenido en el 2001 en Francia y condenado en el 2006 a 17 años de cárcel en relación al zulo de Txernóbil, descubierto en el 2002 en el Rivière-Saas-et-Gourby (Pais Vasco francés) y en el que la banda terrorista escondió un arsenal durante años. España ya tenía pedida su entrega para poder juzgarlo por aquel atentado frustrado, pero no ha sido hasta el pasado mes de mayo cuando se ha materializado.

La Fiscalía y la acusación que ejerce la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) piden que sea condenado a 18 años de prisión por el asesinato en grado de tentativa de Muñoz Berrio, que vivía junto al bar que regentaba en Pamplona Ilundáin Iriarte y a quien el comando Amaiur decidió ejecutar el 18 de septiembre de 1990. Ya le habían amenazado con una carta en el mes de junio de ese año: "Vete ya tú el próximo ETA (m)".

Aquella mañana, sobre las 8.45 horas, Bautista Barandalla Iriarte, que iba a ser el autor material, se dirigió al mercado de Santo Domingo de Pamplona y se juntó con Ilundáin, que se había encargado de transportar las tres pistolas de las que disponía el comando en su propio coche.

Desde allí, vieron pasar a Juan Carlos Pérez Ojuel en una furgoneta camino del portal de Francia, la misma en la que debían escapar después. En ese momento, Ilundáin, Barandalla y un tercer etarra ya fallecido, Mikel Castillo, se metieron en el coche del primero y se repartieron las pistolas, según el relato de las acusaciones.

Sin embargo, su actitud despertó las sospechas de agentes de policía nacional en labores de vigilancia y prevención, que les pidieron la identificación. Ilundáin Iriarte y Barandalla salieron por la puerta del conductor y se dieron a la fuga, aprovechando que el tercer etarra se abalanzó contra uno de los policías y se produjo un tiroteo.

ESCONDIDO EN UNA TIENDA

Barandalla fue detenido minutos después de haber huido, escondido en una tienda portando una pistola en perfecto estado con una bala en la recámara y 11 en el cargador. Juan Carlos Pérez Ojuel, al oír los disparos, emprendió también la huida, y fue arrestado dos meses después. Ambos están condenados en sentencia firme por estos hechos.

En cuanto a Ilundáin, en su coche se intervino una mochila con una pistola apta para el disparo, montada y sin seguro, con un proyectil en la recámara, así como un cargador con otros cuatro proyectiles, un portafolios y fotografías.

El cuarto etarra que participó en la acción resultó herido y falleció posteriormente a consecuencia de su enfrentamiento con los agentes policiales. Llevaba otra pistola con un proyectil en la recámara ya percutido y dos cargadores con 12 y 9 proyectiles, según detallan los escritos de acusación.


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