CRIMEN MILAGROSA

El acusado del crimen de la Milagrosa rectifica y dice que la víctima no iba armada

La defensa señala que no hubo ensañamiento ni alevosía aunque la víctima recibió 13 puñaladas y estaba desarmada.

Diego Fernando Bonilla Lozano, de 27 años, durante el juicio. EFE/Iván Aguinaga
Diego Fernando Bonilla Lozano, de 27 años, durante el juicio. EFE/Iván Aguinaga  

El acusado de cometer el crimen ocurrido en el barrio pamplonés de la Milagrosa en abril de 2014, Diego Bonilla, ha rectificado hoy su versión de los hechos y ha admitido que la víctima no se hizo con ningún cuchillo momentos después de su discusión verbal.

Bonilla ha rectificado su declaración en el juicio que se celebra en Pamplona, en el que se le acusa de haber matado a su compañero de piso, caso por el que la Fiscalía ha pedido en la sesión de hoy quince años de prisión.

El acusado, inicialmente, había declarado que, tras hacerse con un cuchillo de la cocina momentos después del enfrentamiento verbal, la víctima se dirigió hacia la habitación del acusado con intención de agredirle.

Por este motivo, el acusado había asegurado que sintió miedo y tuvo que defenderse.

Durante la sesión de hoy, la defensa del acusado ha admitido que la víctima no cogió ningún cuchillo tras la discusión que motivó el crimen.

Bonilla ha pedido perdón a la familia de la víctima y a la sociedad, y ha asegurado que se arrepiente "profundamente de todo lo ocurrido".

"No fui consciente de lo que pasaba. No tengo la sangre fría de apuñalar a nadie y echar mi vida a perder", ha lamentado Bonilla, que ha asegurado que este suceso le acompañará "moralmente" el resto de su vida. "He conocido una palabra llamada redención, y hasta el día de mi muerte espero seguir ese camino", ha concluido

En la vista, el Ministerio Fiscal ha solicitado 15 años de prisión por considerarlo homicidio con abuso de superioridad sin atenuantes. "Hay una desigualdad de fuerzas. La víctima no tenía nada en las manos para defenderse y, aprovechando eso, Diego le agredió", ha afirmado la Fiscalía.

La fiscal ha asegurado que no hubo alevosía porque "la víctima vio al agresor con el cuchillo y pudo defenderse". "Hay una mínima defensa, pudo ver perfectamente cómo le estaba agrediendo", ha garantizado.

También ha defendido que no hubo ensañamiento porque "no se le causó males ni dolores innecesarios". "No hubo tiempo para ensañarse, y todas las heridas son sin solución de continuidad", ha añadido.

Asimismo, ha solicitado que, si es condenado, el acceso al tercer grado se produzca una vez cumplida la mitad de su condena.

Por su parte, la acusación particular ha destacado que "hay pruebas evidentes de que las 13 cuchilladas tenían el propósito claro de acabar con su vida".

La acusación solicita 21 años de prisión por asesinato con alevosía y ensañamiento, ya que la víctima "no pudo defenderse en ningún momento del ataque mortal".

"El acusado se aprovechó del lugar, el momento y la forma, para matar más fácilmente", ha indicado, tras considerar que "una cosa es desproporcionalidad de fuerzas y otra estar indefenso".

También ha defendido que hubo ensañamiento por "el apuñalamiento innecesario" y por la "crueldad en el acusado". "Era consciente de haberlo malherido y le da hasta 13 puñaladas. Para matar no eran necesarias las otras 12", ha añadido.

"La única arma que empleó para defenderse (la víctima) fue la palabra, ya que fue sorprendido en el ataque", ha señalado.

La defensa ha mantenido que "el crimen ha sido reconocido desde el primer momento". "Hemos dicho desde el principio que Diego lo había matado", ha recordado el letrado, que ha mantenido que el acusado "no tenía intención de matar" y que "se encontraba en un estado de trastorno mental transitorio", lo cual justifica "la fragmentación de sus recuerdos".

También ha asegurado que no hubo alevosía porque "el acusado no lo planeó" y porque "la víctima tuvo la posibilidad de huir buscando el amparo de un tercero".

"No hubo total indefensión, no fue una forma de matar alevosa, traidora y por la espalda, ya que las puñaladas fueron de cara", ha apuntado.

Además, ha negado el abuso de superioridad. "Por el hecho de tener un cuchillo no estaba buscando un abuso de superioridad, lo tenía casualmente y lo usó", ha añadido.

Asimismo, ha recurrido a la legítima defensa putativa, ya que el acusado "creía que iba a ser agredido" porque consideraba que era una persona violenta.

"Esta creencia no es con ánimo de matar, sino de defenderse de una agresión imaginada", ha añadido. 


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El acusado del crimen de la Milagrosa rectifica y dice que la víctima no iba armada