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El acusado del asesinato en la Milagrosa: "Sí, lo reconozco, pero no recuerdo haberlo hecho"

Le asestó 13 puñaladas a su compañero de piso, pero dice que estaba bajo los efectos de las drogas y entró en shock.

Diego Fernando Bonilla Lozano, de 27 años, en un momento del juicio en el que es único acusado como presunto autor de la muerte de Alejandro Sarria Carlos, de 33, a quien supuestamente propinó hasta trece cuchilladas el 18 de abril de 2014 en una
Diego Fernando Bonilla Lozano, de 27 años, en un momento del juicio en el que es único acusado como presunto autor de la muerte de Alejandro Sarria Carlos, de 33, a quien supuestamente propinó hasta trece cuchilladas el 18 de abril de 2014 en una  

El acusado de cometer el crimen de la Milagrosa, Diego Bonilla, ha reconocido haber matado a su compañero de piso, pero ha asegurado no recordar los hechos ya que se encontraba bajo los efectos de las drogas y en estado de shock.

Así lo ha manifestado hoy en la primera jornada del juicio con jurado popular en el que se le acusa de apuñalar a su compañero de piso hasta provocarle la muerte. "Sí lo reconozco, pero no era mi intención ni tenía motivo alguno para hacerlo", ha afirmado el acusado, que ha añadido que se encontraba en estado de shock. "La verdad es que sucedió, yo no lo niego, pero no recuerdo haber hecho lo que hice", ha lamentado.

"No recuerdo las puñaladas, solo recuerdo verme sentado en la cama, ensangrentado, bloqueado y en estado de shock", ha asegurado Bonilla, que ha indicado que todavía se encontraba bajo los efectos del alcohol y las drogas que había ingerido la noche anterior. "Asumo mi responsabilidad, pero hay que tener en cuenta las circunstancias", ha indicado, tras incidir en que no es "una persona violenta".

El acusado ha reconocido que mantuvo una pelea con la víctima que "pasó a mayores" y en la que llegaron "a las manos". A continuación, ha relatado que fue a su habitación para recoger sus cosas, mientras que la víctima cogió un cuchillo y le amenazó con matarle. "Vino hacia mí, y yo cogí el cuchillo que había usado para comer fruta en mi habitación. A partir de ahí no sé cómo reaccioné de forma tan desmesurada", ha señalado.

"Perdí la noción del tiempo, y no era consciente de lo que estaba pasando", ha asegurado Bonilla, que ha reiterado que no se encontraba en sus plenas facultades. "Estaba paralizado y no sabía cómo reaccionar", ha añadido el procesado, que ha reconocido que, a pesar de ello, se cambió de ropa y se lavó la sangre antes de que llegara la Policía. "Tenía miedo, me imaginaba lo que había hecho y me impactó mucho verme ensangrentado", ha indicado.

En sus conclusiones provisionales, el Ministerio Fiscal solicita 15 años de prisión por homicidio con abuso de superioridad, mientras que la acusación sube la petición a 21 años por asesinato con alevosía y ensañamiento. Por su parte, la defensa pide la absolución al alegar que "concurre la eximente completa de alteración psíquica", ya que "su actuación descontrolada fue fruto de una enajenación mental al ser atacado por la víctima".

El Ministerio Fiscal también solicita una indemnización de 300.000 euros para el representante legal de la hija menor de la víctima, 105.000 euros para el padre de la víctima, y 8.000 euros para cada hermano del fallecido. La acusación particular pide 300.000 euros a favor de la madre y la hija menor, 105.000 euros para el padre, y 30.000 euros para cada hermano, además de una medida de alejamiento de 500 metros durante nueve años.

La víctima y el acusado residían en la calle Travesía Juan María Guelbenzu, donde mantuvieron una discusión verbal la mañana del 18 de abril de 2014, según informa el Ministerio Fiscal en su escrito, en el que agrega que el procesado "tomó una actitud violenta" y se armó con un cuchillo de cocina de unos 10 centímetros de hoja.

El informe indica que el acusado, "con ánimo de quitarle la vida", comenzó a agredir a la víctima, quien trató de salir de la habitación.

Una vez en el pasillo, el acusado le asestó hasta trece puñaladas, "dirigidas a la parte alta del torso, cabeza y cuello". El herido salió del piso, se arrastró por las escaleras y pidió auxilio a un vecino, que llamó al 112. Mientras tanto, el procesado permaneció en el piso "tratando de limpiar la sangre", se desprendió del arma homicida escondiéndola en el váter del baño y se cambió de ropa, según recoge el escrito del Ministerio Fiscal.

La vista oral, que se desarrollará a lo largo de cuatro sesiones, ha comenzado con la elección de los nueve miembros del jurado y dos suplentes, antes de las alegaciones de las partes al jurado y la declaración del acusado. Mañana está previsto que declaren el tercer compañero de piso, la acusación particular y agentes de Policía, entre otros, y el viernes se emitirá el veredicto del jurado. 


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