• martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 20:33

 

 
 

TOROS

Jesulín y El Cid abren la puerta grande de Tudela en una corrida muy festiva y de escaso juego de La Palmosilla

De no ser por los fallos con los aceros de Cayetano, los tres toreros podrían haber salido a hombros de la plaza.

El Cid y Jesulín de Ubrique salen a hombros por la puerta grande tras la corrida en la plaza de toros de Tudela. MIGUEL OSÉS

Jesulín de Ubrique y El Cid han abierto este sábado la puerta grande de Tudela en una corrida qué bien podría haber terminado con los tres espadas en volandas, de no ser por los fallos con los aceros de Cayetano.

La corrida de La Palmosilla fue noble, pero sosa y sin transmisión, por lo que a la cita le faltó algo más de emoción. Fueron seis toros justos de presencia, especialmente poco ofensivos de pitones, por ser más o menos generosos.

La tarde ha sido de fiesta en la plaza, con un público que deseaba disfrutar y sacar a hombros a los tres toreros. Jesulín volvía a vestirse de luces en Navarra después de un par de festivales y a poco de cumplir 30 años desde su alternativa.

El Cid, triunfador en Tudela en las últimas temporadas, de despedía de la profesión en Navarra, ya que la actual es su última temporada como torero en activo. Fue agasajado al inicio de la corrida y se le regalaron las dos orejas del quinto.

Cayetano, por su parte, llegaba a Tudela después de dos puertas grandes de peso, en Pamplona y Santander, pero curiosamente fue el único que se tuvo que marchar por su propio pie.

La corrida tuvo pocos momentos artísticos a destacar y no pasará a los anales de la tauromaquia, pero el bullanguero público de sol y los aficionados tudelanos de la sombra han disfrutado con los tres diestros.

A Jesulín le tocó el de menor presencia para abrir plaza, un torito noble y con clase, muy repetidor por el pitón derecho. Sin embargo, protestó durante los momentos finales de la faena y se paró cuando quiso llevarlo por la mano izquierda. Cortó una oreja tras matar a la primera.

En el cuarto de la tarde, el de Ubrique se llevó el toro a los terrenos del sol, donde pudo dedicar decenas de desplantes y miradas al tendido con un toro que embestía andando. Una faena muy despegada pero de éxito seguro tras otra estocada fulminante. 

El Cid poco pudo hacer con el segundo de la tarde, un toro que arremetió violento contra las tablas de salida, pero que se volvió imposible para el último tercio. Derrotaba de fea manera. Ya lo había visto el torero, que ni siquiera brindó la faena. Abrevió y falló con la espada tras varios intentos en distintos terrenos, hasta conseguir una estocada baja junto al toril.

Otra cosa fue en el quinto de la corrida, donde Manuel Jesús se reencontró con el público, pero en una faena muy alejada de su estilo y ortodoxia torera. Tuvo que jugar también la baza de los desplantes, arrodillado en la cara del toro sin muleta. Se le regalaron dos orejas después de no ver ni un solo pase, un pinchazo y una buena estocada a la segunda. 

Cayetano llegaba con la vitola de torero de moda, dentro y fuera de la plaza. Destacó en los dos toros la cuadrilla del diestro en banderillas, mucho más metida en la temporada. Tuvo dificultades con su primero por el viento y la faena apenas tuvo calado, aunque él estuvo dispuesto. Cortó una oreja tras una media estocada algo precipitada.

En el sexto de la tarde, con la plaza ya entregada al triunfo y a las charangas de sol, Cayetano encontró un toro que humillaba, aunque de escasa transmisión. Basó la faena en la mano izquierda y terminó de rodillas y con desplantes. Se lanzaron objetos desde los tendidos de las peñas, algo que el propio torero recriminó a los espectadores. Después de tres pinchazos cambió la espada y acertó a la cuarta. Perdió la puerta grande por los aceros. 

FICHA

Seis toros de La Palmosilla, sin transmisión. Justos de presentacion, desiguales y anovillados. 

Jesulín: oreja y oreja. 

El Cid: silencio con algún pito y dos orejas.

Cayetano: oreja y palmas. 

Presidencia: a cargo de Luis Arrondo Franco, asesorado por Inocencio Lamano y Alberto Aguado como veterinario.

Incidencias: la corrida ha comenzado con 7 minutos de retraso, ya que al parar la fina lluvia sobre las 18 horas se ha producido una mayor afluencia de personas en taquilla. Algo menos de media plaza, 21 grados y un viento constante, por momentos muy molesto.


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