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El palco le birla la puerta grande a Gómez del Pilar en Tafalla en la despedida de El Cid de Navarra

El diestro tuvo que salir a hombros de la plaza de Tafalla tras una petición unánime de la oreja en el quinto toro de la tarde. 

Gómez del Pilar, cariacontecido, durante la vuelta al ruedo en el quinto de la tarde de la primera corrida de la feria de Tafalla de 2019 con la ganadería de Las Monjas. MIGUEL OSÉS
Gómez del Pilar, cariacontecido, durante la vuelta al ruedo en el quinto de la tarde de la primera corrida de la feria de Tafalla de 2019 con la ganadería de Las Monjas. MIGUEL OSÉS  

Lloró el torero en el callejón, con una mezcla de desconsuelo, decepción y mucha frustación. Dos veces estuvo el toro a punto de llevarse a Gómez del Pilar por delante en una faena de emoción y que el público quiso premiar con una oreja, pedida de forma unánime en la plaza sin discusión alguna. 

Pero el presidente decidió ser protagonista, sin sensibilidad alguna, sin entender lo duro que es birlar a un torero una puerta grande. Empequeñeció el palco así la feria de Tafalla e incumplió de manera evidente el Reglamento taurino de Navarra. El artículo 79 que el presidente obvio dice así: "La concesión de una oreja se realizara por el presidente a petición mayoritaria del público". 

Y aquí no caben otras interpretaciones, al margen de la faena, su vistosidad, su nivel artístico o cualquier otra opinión que al palco le merezca. Si el público pide la oreja de forma mayoritaria, hay que concederla. 

Gómez del Pilar había sí cortado una oreja en el segundo de la corrida, un toro que cambió su comportamiento tras el puyazo y buscó, como muchos de sus hermanos, la puerta de toriles. Aprovechó el torero el genio del toro y sus embestidas a la defensiva para conectar un par de tandas de transmisión con la mano derecha. Duró el toro lo que duró, acusando un punto de mansedumbre y buscando la querencia de manera permanente. Mató a la primera y cortó una oreja. 

Quiso en el quinto el torero rubricar su tarde con la puerta grande, pero le salió un toro serio y muy hondo que empujó duro en el caballo. No se pudo ver bien en un segundo encuentro, porque ni Gómez del Pilar, ni la cuadrilla ni el picador fueron capaces de poner al toro en suerte en condiciones. Las lidias de los toros dejaron mucho que desear durante toda la tarde. 

En la muleta el toro era un prenda, no se dejaba y hubo de exponer mucho el torero para conseguir conectar con el público. Hasta que punto lo consiguió que hizo sonar a la banda de Tafalla, que regaló un precioso solo de trompeta con Nerva. Se entregó el torero, muy poco el toro. Fue una faena de escaso peso artístico, pero llena de corazón hasta inventarse los pases que el toro no tragaba y con un fuerte viento que obligaba a muchas precauciones. Mató a la segunda y el público quiso premiarle con una merecida oreja. Hasta que el presidente se negó a cumplir el mandato del respetable, que en mayoría sin discusión alguna pidió la oreja en la plaza. 

Precisamente este quinto toro tuvo Gómez del Pilar el gusto de brindárselo a El Cid, diestro que camina por los últimos días de su trayectoria profesional y que compareció por última vez en Tafalla y, si ningún cartel cambia, por última vez en Navarra. 

Excelente fue el público de Tafalla, que sacó a saludar al de Salteras tras romperse el paseíllo y demostró un gusto y un saber y sabor taurino de primer nivel. 

Manuel Jesús se las tuvo que ver con un primero imposible, un enorme castaño de mucha presencia que se rajó desde banderillas, nada más salir del caballo. Pegaba cabezazos y embestía a tornillazos. Abrevió el diestro ante una situación imposible. A todo ellos se sumó el viento, que no invitaba precisamente a hacer muchos experimentos. 

Se lució con el capote Manuel Jesús en el toro de la merienda, un ejemplar de Las Monjas que recibió un largo puyazo mientras empujaba en el caballo. La lidia resultó desconcertante en banderillas, con decenas de pases innecesarios. 

Se estiró El Cid con la mano derecha y el toro repitió con buen son de inicio. Sacó incluso su excelente mano izquierda para hacer recordar lo que significaron los naturales de El Cid durante una época que fue de los mejor y más caro de ver en una plaza. El viento impidió ver una mejor faena con el toro que mejor metió la cara de toda la corrida, pero una buena estocada a la segunda le valió la oreja al diestro. 

Juanito demostró que está muy verde tras su alternativa en junio en Badajoz. Los dos toros de Las Monjas de su lote fueron reservones, pero estuvieron incluso por encima del torero, incapaz de mandar en el ruedo, sin sitio. Consiguió matar con habilidad a sus dos oponentes y salió de la plaza sin susto alguno, algo que hay que celebrar. Desde el callejón le atosigaron con indicaciones permanentes uno de sus banderilleros, que se lesionó al poner banderillas, y otras dos personas de su confianza. Imposible torear y prestar atención al toro en esas condiciones. 

FICHA

Seis toros de Las Monjas: Bien presentados, algo desiguales. Grandes primero, quinto y sexto, toros de plazas de primera. De comportamiento desconcertante la mayoría, buscaron mucho la querencia de toriles tras pasar por la plaza en el desencajonamiento, el encierro y la corrida. Por lo general mansearon, se rajaron, sacaron genio, fueron reservones y tuvieron poca clase y nobleza. 

El Cid: silencio y oreja.

Gómez del Pilar: oreja y vuelta al ruedo tras unánime petición.

Juanito: silencio y silencio.

Presidente: Jacinto Goñi asesorado por Andrés Baztán y Jesús Mª Razquin como asesor veterinario. Muy mal al incumplir el reglamento y no conceder la oreja en el quinto de la tarde, solicitada de forma mayoritaria en la plaza. Fue pitado fuertemente tras la vuelta al ruedo del torero. 

Incidencias: Tres cuartos de entrada en tarde de mucho viento que dificultó muchísimo la corrida.


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