• martes, 26 de octubre de 2021
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TOROS

Emocionante festejo en Corella con los complicados novillos de casta navarra de Reta

El interés del festejo, que se saldó sin la concesión de trofeo alguno, radicó en el comportamiento de los novillos y en el esfuerzo de los actuantes en su lidia, logrando José Cabrera dar una vuelta al ruedo.

Novillada de Reta de Casta Navarra organizada por TauroNavarra en Corella. PABLO LASAOSA
Novillada de Reta de Casta Navarra organizada por TauroNavarra en Corella. PABLO LASAOSA

Cuando el quinto y último novillo de la tarde salía por el portón de toriles, un rumor comenzó a recorrer los tendidos corellanos. Embustero, ovacionado de salida por su gran presentación, miraba con curiosidad hacia la barrera de lo que hasta poco antes había sido sol, amagando con tantear un huidizo salto.

Francisco Montero, decidido y con valor, salió del burladero de matadores directo a su particular Vietnam, el de la indomable casta navarra. Con inteligencia, el gaditano acabó con las peligrosas intenciones de su oponente, ligando largos capotazos doblones, evitando la distracción del novillo. Y es que de eso se trataba, demostrar quién tenía el mando.

Sin embargo, durante el tercio de varas, en un intento de lucir a Embustero, el pupilo de Reta comenzó a hacerse dueño de la situación. Bien picado y con un par de banderillas, el novillo se vino arriba y propinó un fuerte golpe contra la sierga y el muro de la barrera del tendido al subalterno de Montero que previamente se había lucido con los palos, dando un salto cuando el peón tomaba con apuro el olivo. Ante semejante caos, salió Montero con las ideas claras, con garbo y ligando los derechazos con la franela.

No era un animal para quedarse quieto, por lo que el novillero se cruzaba tras cada pase, llegando a ser desarmado y evitando verdaderas puñaladas de un novillo que cada vez se paraba más. Cuando parecía que tenía un trofeo en su mano, decidió Montero descabellar tras una estocada casi entera sin esperar a que Embustero bajara la cara, poniendo al respetable en su contra y perdiendo toda ocasión de tocar pelo. Al menos pudo desquitarse tras su actuación con el segundo de la tarde, un novillo de Alba Reta ovacionado de salida, un tanto cuesta arriba y con más pintas de toro que de utrero. Anduvo nervioso y dubitativo con él Montero, a lo que, si añadimos el viento y el fallo con los aceros hasta recetar una estocada fulminante, es mejor dejar para el olvido.

La misma situación que su compañero de cartel vivió José Cabrera, pero en inverso orden. Con el primero de la tarde, Aguardentero, el novillero fue todo entrega y valor, sin volver nunca la cara a un animal cuyas afiladas defensas no dejaban a nadie indiferente. El novillo se dejó picar y Cabrera puso las cartas sobre la mesa cogiendo los rehiletes y apurando, dejándose ver, cuadrando en la cara y con un gran par al violín para cerrar el tercio. Si algo tienen estos animales, hijos de la anarquía en la lidia, es una inusitada rapidez de aprendizaje.

Con todos los capotazos que se llevan en los tercios previos a la muleta, llegan sobre aviso a la faena. Consciente de ello, el novillero de Almería tanteó distintos terrenos para terminar imponiendo sus condiciones de juego a Aguardentero. Los derechazos eran jaleados por la abundante concurrencia, deseosa de ver qué ocurriría, quién se impondría en la batalla. Tras dos tandas, el cornúpeta se paró, comenzó a lanzar machetazos con sus puñales y perdonó más de un acierto en el pecho del novillero. Una estocada trasera puso fin al primer episodio de la tarde, que se saldó con una ovacionada vuelta al ruedo para Cabrera.

Sin embargo, con el cuarto novillo de la tarde, segundo de su lote, anduvo digno y valiente con la muleta el almeriense, pero se le atragantó la tizona hasta el punto de escuchar dos avisos que de no ser por la excesiva generosidad del palco hubiesen sido tres apariciones del pañuelo blanco.

El becerrista Javier Poley hizo acto de presencia en el ruedo de Corella en tercer lugar, dispuesto a lidiar un garboso eral de nombre Ratón. Bajo los acordes de “Nerva”, cuyo solo de trompeta pareció parar el tiempo, el aragonés tuvo claras las ideas y repartió los muletazos por ambos pitones, logrando ligar las tandas, rematadas con buenos pases de pecho. Dejó media estocada tras una muy trasera, terminando por tumbarse el animal. Pese a las dudas y nervios propios de tal compromiso, la casta navarra no es una broma, mostró una gran actitud y disposición, agradeciéndoselo el tendido con una ovación.

FICHA DEL FESTEJO

Novillos de Alba Reta (1º, 2º y 3º, eral) y Reta de Casta Navarra (4º y 5º): bien presentados, acudieron al caballo aguantando los puyazos y no lo pusieron fácil en la muleta.

José Cabrera: vuelta al ruedo tras tímida petición y división de opiniones.

Francisco Montero: división de opiniones y silencio.

Javier Poley: ovación con saludos.

Incidencias: tres cuartos del aforo permitido, tarde agradable, aunque con fuerte viento en algunos momentos.


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Emocionante festejo en Corella con los complicados novillos de casta navarra de Reta