• domingo, 29 de enero de 2023
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TOROS

Muere Labrit, uno de los caballos emblemáticos de Pablo Hermoso de Mendoza

Fue uno de los animales que le impulsó al rejoneador navarro a liderar el mundo del rejoneo durante décadas. 

Labrit, caballo de Pablo Hermoso de Mendoza.
Labrit, caballo de Pablo Hermoso de Mendoza.

Uno de los caballos emblemáticos de Pablo Hermoso de Mendoza, Labrit, ha fallecido en la finca del rejoneador navarro en Estella. 

Según ha informado el propio jinete navarro, Labrit era el último representante de aquel equipo equino que conformó la edad de oro del toreo a caballo y la irrupción como leyenda de su jinete Pablo Hermoso de Mendoza.

El caballo ha muerto víctima de un cólico que no pudo superar debido a su edad, 31 años, según han confirmado desde la cuadra del torero navarro. 

Labrit era un caballo luso árabe de menuda estampa, hijo de Novilheiro, tenía el hierro de Arsenio Cordero y llegó a la cuadra navarra a finales del año 1997. Debutaría al año siguiente, en Morón de la Frontera, un 8 de febrero de 1998, bajo el nombre todavía provisional de “Alquimista”. Ya para su segunda actuación en Leganés, el caballo había sido bautizado con el nombre del Rey Navarro Juan de Labrit.

Fue, sin duda alguna, un caballo muy completo, ya que pudo torear de salida como otros lo hacen en el segundo tercio. Combinó su gran rapidez con un extraordinario sentido del temple, lo que aunado a su enorme valor le permitió realizar los quiebros más auténticos, arriesgados y exactos que se han visto en el tercio de salida.

Además de ello, este corcel le permitió a Pablo Hermoso de Mendoza dar un paso adelante en su búsqueda por redimensionar los cánones del rejoneo, especialmente los que tienen que ver con el concepto tradicional del primer tercio de la lidia a caballo. El propio Pablo, reconoció no pocas veces que sobre “Labrit” “conseguí pisar unos terrenos que con ningún otro caballo los había pisado”.

Esos riesgos se pagan, y así Labrit fue el caballo con el que Pablo sufrió dos de sus percances más graves. El primero fue en Madrid, el 19 de mayo de 2001, cuando Pablo y Labrit encaraban a un toro de Flores Tassara que ya les estaba marcando sus intenciones. Tras dos pasadas en las que el toro se tomaba la ventaja para no dejar clavar al jinete, jinete y caballo volvieron a encarar de frente, a sabiendas del riesgo que aquello tenía. Y como se sospechaba, el toro que ya había avisado, prendió a Labrit por el pecho, derribando a ambos y ensañándose especialmente con Pablo. El resultado, Pablo politraumatismos en el brazo derecho, pero lo más grave, rotura del peroné. El caballo no sufrió lesión alguna, en lo físico, pero siempre te queda la sospecha de alguna secuela psíquica, sobre todo cuando un caballo es prendido por el pecho y el es totalmente consciente de la cogida.

El regreso, el 20 de junio en Algeciras, pronto nos aclaró que el valor de Labrit estaba por encima de todo. Pablo reapareció y para ello quiso hacerlo sobre Labrit y de la misma manera que resultó prendido en Madrid. Atacando de frente, de plaza a plaza, frente a un torazo de Guardiola.... y allí fue el caballo a la ordenes de su jinete, se reunión perfectamente en el centro del ruedo y dejó claro que lo de Madrid estaba totalmente olvidado.

Continuó su meteórica carrera como un los caballos importantes en esa época gloriosa del jinete navarro donde compartía cuadra con caballos como Cagancho, Chicuelo, Martincho, Gallo o Mazantini... y donde a pesar del peso de sus compañeros, él iba haciéndose un hueco y arrancando titulares

Ya en sus últimos años, Pablo lo relajó y lo utilizó en el tercio de banderillas, donde ponía su maestría en esos quiebros tan ajustados y tan milimétricos que realizaba. Su retirada llegó en la temporada 2008, diez años después de su debut y ahora en la plaza de toros de Motril, donde el 1 de mayo colocó la que sería su última banderilla.

A partir de ahí, su condición de castrado, le permitió vivir en total libertad, en un potrero bajo la vivienda de Pablo donde lo podía ver todos los días nada más amanecer. Labrit permaneció con otro caballo estrella como fue Fusilero, con quien llegó a hermanarse de forma espectacular.

Catorce años en libertad como premio a una carrera llena de esfuerzos, de triunfos, de gloria y de marcarse una leyenda como un parteaguas del tercio de salida y que le han permitido ver y contemplar a varias generaciones de caballos que han seguido sus pasos. 


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