SUCESOS

Los trabajadores de la zona azul de Pamplona harán un parón para protestar contra la agresiones: "Le intentaron ahogar con un cable"

El martes se concentrarán frente al Ayuntamiento de Pamplona para exigir sus derechos: "No somos muñecos de feria". 

Una vigilante de la zona azul de Pamplona realiza su trabajo en el centro de Pamplona (5). IÑIGO ALZUGARAY
Una vigilante de la zona azul de Pamplona realiza su trabajo en el centro de Pamplona (5). IÑIGO ALZUGARAY  

El comité de empresa de Dornier ha convocado una concentración para el martes 8 de noviembre que frenará también su actividad laboral durante un tiempo cercano a las dos horas.

Así lo ha confirmado este lunes a Navarra.com la presidenta del mismo comité, Raquel Iribarren, que ha explicado que el paro se llevará a cabo para reivindicar sus derechos y hacer conocedora a la ciudadanía de las distintas y graves situaciones que están viviendo los empleados de la zona azul en Pamplona "desde hace un tiempo". 

El paro se llevará a cabo entre las 10 y las 12 horas y la concentración arrancará a las 10.30 horas frente al Ayuntamiento de Pamplona. "Queremos que se entere todo el mundo que no somos muñecos de feria a los que se les puede hacer cualquier cosa y que lo que hacemos es un trabajo", argumentaba esta misma mañana la presidenta. 

Concretamente, la brutal paliza que recibió una compañera en la zona de hospitales hace escasas semanas ha sido determinante para movilizar a la plantilla que ejerce este trabajo en la capital foral. Una pamplonesa de 37 años golpeó a la trabajadora rompiéndole las gafas, tirándola al suelo y arrastrándola de los pelos durante varios metros. 

Además de este hecho, desde el comité se denuncian otro tipo de casos que han salido a la luz pública a través de las redes sociales. Entre ellos se encuentra el de un trabajador que fue amenazado por Facebook mediante un comentario en el que se insultaba al hombre con textos que aludían a que "cuando lo viese, le iba a partir las piernas". 

Asimismo, y a través de Twitter, otra persona increpaba a una controladora de la zona azul y su número de identificación con una diana que se dirigía a la empleada y distintos insultos del mismo estilo. 

La propia empresa de Dornier es la que se está encargado de tratar este tipo de situaciones y de proceder a denunciar como convenga cada caso. 

La presidenta del comité de los trabajadores, por su parte, recuerda otro tipo de situaciones que se han vivido en los últimos años, cuando a partir de la crisis se han visto incrementadas estas agresiones.

"Intentaron ahogar con un cable a otra controladora en la propia calle", cuenta en referencia a un caso en el que una mujer fue sorprendida por la persona a la que había denunciado, que utilizó el cargador del móvil para ensañarse con ella. 

Además, otro ciudadano intentó atropellar a una controladora al ser denunciado por estacionar su vehículo encima de la acera. "Estuvieron mucho tiempo de baja y las lesiones psíquicas fueron mucho más graves que las físicas", apela Iribarren antes de explicar que la mujer agredida en hospitales todavía no ha podido incorporarse al trabajo por los mismos motivos. 

Otra trabajadora de la zona azul también denunció estos hechos tras la brutal paliza a su compañera en hospitales: "Nos insultan y nos tiran cosas por la ventana".

LA SOLUCIÓN

El sentimiento que se mueve entre los trabajadores de la zona azul de Pamplona responde a incertidumbre y desprotección. Como tal, la presidenta explica que "nunca se había llegado a unas agresiones tan fuertes" y que se "debería buscar soluciones". 

Entre las que plantean los propios trabajadores, que se sienten faltos de apoyo, se encuentra la de mejorar el protocolo de actuación en determinadas ocasiones.

Tal y como explica Raquel, existen zonas "más susceptibles" en las que una multa puede ocasionar una reacción ciudadana. "Por ejemplo en hospitales, donde las personas pueden estar en una situación más difícil, el hecho de salir del médico y que tengas una multa puede provocar una reacción más compleja", resuelve. 

En este sentido, piden que "por ejemplo en esta zona, trabajen juntos dos compañeros para que exista una mayor protección".

"Nosotros no somos los culpables de que exista la zona azul y queremos dejar claro que este tipo de agresiones se denuncian y luego tiene que ser cada ciudadano quien responda y asuma las consecuencias de sus actos", termina Iribarren. 


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