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La odisea de los dos tudelanos atrapados en una cueva 22 horas: "La naturaleza se hace respetar, siempre"

Alex Díaz ha relatado en las redes sociales cómo fueron rescatados de la Foz de Fago donde estaban atrapados por una riada.

Los once barranquistas que fueron rescatados después de pasar 22 horas en una cueva. CEDIDA
Los once barranquistas que fueron rescatados después de pasar 22 horas en una cueva. CEDIDA  

Dos tudelanos compartieron con nueve desconocidos una experiencia extrema este fin de semana. Lo que iba a ser una escapada de aventura, se convirtió en una odisea que les hizo temer por sus vidas. 

Después de 22 horas en una cueva, con un río cercándoles e imposibilitando cualquier movimiento, los once barranquistas fueron rescatados. Una vez a salvo, ya en casa y más tranquilo, uno de estos dos navarros, Alex Díaz, ha relatado en las redes sociales la odisea que vivió en la Foz de Fago. 

"Cuando la naturaleza saca toda su fuerza solo te queda esperar, observar y aprender", comienza señalando Díaz antes de relatar la aventura.   

"El descenso de barrancos es un deporte de riesgo y aventura, implica un riesgo intrínseco (rápeles, saltos, toboganes, sifones,...) y un riesgo extrínseco (cambios de caudal, desprendimientos, fuertes corrientes). Los dos requieren la misma importancia ya que los dos van a condicionar todo lo que hagas", explica. 

Tras esas explicaciones, el tudelano comenta cómo les "tocó asumir uno de los segundos; una súbita crecida en Fago nos obligó a refugiarnos durante 18 horas en una cueva del propio cauce". 

"No éramos pocos, éramos once personas que no se conocían de nada: tres amigas, tres amigos, una pareja, un guía y nosotros de 'apegaos' (Alex Díaz y su compañero, quienes no iban con el grupo pero se juntaron al quedarse atrapados en la cueva)", explica Díaz.

"Los riesgos son evitables, pero no al 100%. Las predicciones son fiables, pero no al 100%. Y la naturaliza se hace respetar, siempre al 100%", señala Díaz, para posteriormente detallar que "el riesgo era visible, una lengua de agua que arrasaba todo lo que tenía a su paso", pero que "las predicciones auguraban precipitaciones de entre 1 y 2 L/m2, cantidad idónea para descender una foz no muy compleja y con un recorrido no muy extenso (4 horas aproximadamente)".

Sin embargo, Díaz relata cuál fue el gran problema y causante de la odisea. "La montaña almacenaba precipitaciones (factor no controlable) que tras las lluvias de ayer terminaron por reventar, siendo el Barranco que ocupábamos el punto final de todos los torrentes; convirtiendo un barranco asequible y divertido en un lugar agresivo y nervioso; dejando de lado los 1 y 2 L/m2 y pasando a tener 100 L/m2", asegura.

Al verse atrapados, el tudelano señala que "al principio todo era algo temporal" y que pensaban "esto es algo pasajero, ha llovido 100 y siendo un barranco pluvial cuando desahogue 100 podemos continuar". "Al principio pintaba todo un poco mal, agua, aire, luz... y un montón de cosas más... Tocaba esperar, y esperar, y esperar, si avanzabas te la jugabas", añade. 

En ese momento, "llegó ayuda". "Vino el pájaro (helicóptero) a por nosotros, después de esperar 6 horas a que el caudal volviese a su ser, pero imposible. Ni nosotros, ni el helicóptero tenemos los mejores medios para ponernos a salvo así que la mejor decisión es volver a esperar en un entorno lo más controlado posible y hacer noche", valora. 

Por entonces, ya era noche cerrada y tendrían que trasnochar en esa cueva que les "protege de la lluvia y aparentemente también del cauce del río, dando pequeños avisos recordando que sigue estando vivo y nos recorta espacio". 

Una noche en una cueva, donde vivieron "crecidas y bajadas, caídas y resbalones, cabezadas de no más de 10 minutos (como dice el colega "un hostel low cost"), intentos de fogatas, miles de ideas para solucionar la situación, posturas imposibles para poder compartir una térmica".

Una cueva que, como destaca más tarde, "se perdió la sonrisa y los abrazos cuando estábamos en tierra firme". 

Tras conseguir ser rescatados a la mañana siguiente, Díaz quiso dar las "gracias a los compañeros que avisaron a 112, gracias a esas 10 personas que mantuvieron la compostura pasase lo que pasase, en especial Mikel, que trabajó como un profesional ante la situación y gracias sobre todo a Guardia Civil, a Manolo, a Javi y a Vito que han sido los encargados de que por fin viésemos un poco de luz". 

Por último, el tudelano quiso recordar que "la naturaleza es sabia, impredecible y respetable al 100%" y agradecer a "todos los que os habéis preocupado por nosotros en estas interminables 22 horas". 


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