SUCESOS

Desaparecido en Pamplona desde el pasado mes de mayo: el dolor y desesperación de un padre por encontrar a su hijo

Javier Langarica, de 26 años, fue visto por última vez el pasado 8 de mayo en Pamplona y todavía no se han tenido noticias sobre su paradero. 

Javier Langarica, en las dos primeras fotos de esta imagen. En la segunda, junto a su padre César y su hermano Alejandro hace unos años.
Javier Langarica, en las dos primeras fotos de esta imagen. En la segunda, junto a su padre César y su hermano Alejandro hace unos años.  

El tono de su voz es apagado. Responde al teléfono con cierto temblor y le cuesta completar con precisión todas las ideas que le gustaría transmitir. Se muestra titubeante en función de las preguntas y advierte que prefiere contar la historia con prudencia. Lo que narra su testimonio entraña tanto dolor para tantas personas que prefiere ser cauteloso. Pero hace cinco meses que 'vive' junto a una gran incertidumbre. 

César Langarica Romero, de 58 años, reside en un pueblo cercano a Pamplona y lleva cinco meses exactos sin tener noticias sobre su hijo pequeño. Javier, pamplonés de 26 años, desapareció el pasado 8 de mayo en la capital foral sin dejar rastro. Se fue sin móvil y sin dinero el mismo día que le iban a realizar una evaluación en el hospital de Navarra.

Desde entonces, han sido pocas las veces que ha sonado el teléfono de su padre con noticias sobre cuál es su paradero. Sólo un par de mensajes a través de redes sociales le indican que podría encontrarse en Ronda, Málaga. Tal vez en Logroño. O que han visto a alguien que se parecía mucho a él en... "He tenido muy poca información real durante este tiempo", arranca su testimonio César. 

Separado de su mujer "desde que sus dos hijos, Javier y Alejandro, eran pequeños", reconoce que la escasa relación que existe entre él y su expareja complica todavía más la situación actual que toda la familia está sufriendo. 

Javier vivía en Sarriguren con su madre, tal y como cuenta su padre, y "tiene problemas psicológicos". "Siempre ha sido un chico que aparecía y desaparecía con cierta facilidad. Estaba una época viviendo con su madre, otra conmigo y luego se iba de casa", incide este vecino de Paternáin. "Pero siempre estaba más o menos localizable, nunca tardaba tanto en volver a aparecer". 

Fue tan extraño este último episodio que su familia optó por terminar interponiendo una denuncia sobre su desaparición. Fue, de hecho, el hermano mayor de Javier, Alejandro, de 28 años y residente actualmente en A Coruña, el que terminó por hacer oficial que nadie sabía del paradero del chico.

A fecha de este octubre de 2017, y tal y como ha podido conocer NAVARRA.COM, la Policía Foral tiene registrada la denuncia que interpuso la familia, pero el cuerpo no tiene todavía noticias sobre el joven. "Hay veces que aparecen las personas pero no se informa oficialmente", indican fuentes policiales sobre el protocolo que se sigue en este tipo de casos. 

No es el caso. "Javier todavía no ha aparecido", reza su padre en una situación de absoluta "desesperación". 

César confiesa que las herramientas que tiene en su mano para poder localizar a su hijo son realmente escasas. Uno de los últimos pasos que ha dado ha sido utilizar su red social de Facebook para comunicar a los 58 amigos que tiene dentro de esta página que su hijo continuaba sin aparecer.

Su publicación, que incluía una carta con un destinatario clave, su hijo, tuvo una respuesta masiva en redes sociales: se compartió más de 2.000 veces y recibió más de un centenar de comentarios de apoyo y cariño. "Todavía no he tenido un momento para escribir y dar las gracias, pero se agradece muchísimo", añade César.

En su mensaje en las redes sociales describía a su hijo como un chaval de 1,66 metros, de complexión delgada y pelo moreno. A esto, añadía las imágenes que acompañan a este reportaje. En una de ellas, aparece él con Javier y su hijo mayor cuando ambos eran niños.

"Es terrible. Esto es terrible. Uno no se acostumbra nunca a que pasen estas cosas. El hecho de que lleve desde mayo sin aparecer es lo más grave que ha pasado nunca. Se vive... Se vive con mucho dolor", confiesa entrecortando sus frases con respetuosos silencios. 

Su intención a la hora de contar su historia después de este tiempo no es otra que hacer más grande el eco de la desaparición de su hijo. Para que también se escuche a nivel nacional. A él, a su hijo, y tal y como dejó claro en su publicación de internet, poco más que esto tiene que decirle: 

"Javier, soy papá. Te echamos mucho de menos y estamos sufriendo porque no sabemos nada de ti. Si lees esto, por favor, ponte en contacto con nosotros, aunque solo sea para saber que estás bien. Te quiero mucho y solo quiero ayudarte. No tengas miedo. Cualquier cosa la podemos solucionar. ¡No sabes lo que me gustaría abrazarte! Un beso enorme y cuídate mucho. Hasta pronto".

Las personas que deseen aportar información sobre la desaparición de Javier pueden ponerse en contacto con la Policía Foral o a través de los teléfonos y correos electrónicos que facilita su padre César en la anterior publicación. 


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