PREMIUM  SUCESOS

Dos vecinos de Arguedas retiran las vallas y entran con sus coches en una carretera anegada por la crecida del Ebro

Han sido multados por agentes de la Policía Foral después de no respetar la señalización colocada en la NA-134.

Multa por saltarse la señal de carretera cortada. POLICÍA FORAL
Multa por saltarse la señal de carretera cortada. POLICÍA FORAL  

La crecida del Ebro ha afectado a varias carreteras de la Ribera, que han tenido que ser cortadas al tráfico para evitar que se produjeran siniestros como el que ha protagonizado una mujer, que se ha salido de la vía en la NA-115 (Olite) y ha tenido que ser rescatada cuando el vehículo ha comenzado a inundarse.

Sin embargo, hay conductores que consideran que el peligro no los afecta y juegan con el riesgo sin tener en cuenta las consecuencias que pueden acarrear sus actos.

Ese ha sido el caso de dos personas que este sábado han sido sancionadas por la Policía Foral después de cometer una temeridad insólita: circular con su vehículo por una vía cortada después de quitar las vallas.

Ha ocurrido en la NA-134, donde una patrulla ha interpuesto dos denuncias seguidas por el mismo motivo: no respetar la señalización, retirar las vallas para poder introducir su coche en la carretera y circular por una vía cerrada al tráfico debido a las inundaciones.

Se trata de dos vecinos de Arguedas que se han pensado que las prohibiciones, los conos y las vallas estaban de adorno y se las han saltado sin importarles si después podrían sufrir algún tipo de accidente que obligara a los servicios de emergencias a rescatarlos.

Aunque parezca increíble, estas cosas suceden, pero para que estos dos hombres se lo piensen mejor la próxima vez, los agentes les han impuesto sendas multas de 80 euros.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Dos vecinos de Arguedas retiran las vallas y entran con sus coches en una carretera anegada por la crecida del Ebro