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Una polémica perpetua: ganaderos y ecologistas se enfrentan en Navarra por la vuelta del oso a los Pirineos

Ya se han registrado dos ataques a ovejas en la Comunidad foral por parte de las osas reintroducidas por Francia a comienzos de octubre.

Una osa y sus dos crías, en el valle de Arán (Cataluña). EFE
Una osa y sus dos crías, en el valle de Arán (Cataluña). EFE  

La decisión del Gobierno francés de soltar dos hembras de oso pardo en el Pirineo occidental ha levantado una nueva polémica en torno a la reintroducción de esta especie en el norte de España.

Así, aunque los ecologistas saludan la iniciativa francesa, el Gobierno de Navarra -como se recuerda, el día 12 se produjo el primer ataque a una oveja por parte de una de las osas, y posteriormente se ha confirmado otro- ha mostrado su malestar por no haber sido consultado al respecto, mientras que los ganaderos lo consideran un grave error.

El oso pardo llegó antes que el hombre a los Pirineos, ya que esta especie, cuyos ejemplares adultos pueden llegar a los 250 kilos, habita esta cordillera desde hace casi un millón de años. Ellos llegaron antes, pero los intentos para su reintroducción siempre son objeto de discusión entre los partidarios y los detractores de su presencia en nuestras montañas.

La polémica se ha reavivado tras la decisión del Gobierno francés de soltar a comienzos de octubre dos hembras de oso pardo, procedentes de Eslovenia, en el Pirineo, en concreto en la comarca del Bearn (Occitània), cerca del valle navarro del Roncal. Francia ha optado por osos eslovenos, al considerar que genéticamente tienen más similitudes con los pirenaicos que los osos cántabros.

Desde su suelta, las dos osas se han mostrado muy activas y se han movido por toda la cordillera buscando un lugar en el que establecerse. El objetivo del Gobierno francés es que las osas se apareen con los dos machos que sobreviven en el Pirineo occidental, Neré y Canelito.

La madre del segundo, llamada Canelle, fue la última hembra autóctona pirenaica. Murió en el 2004 por disparos de un cazador francés en una batida de jabalíes, por lo que Canelito es el único oso de los Pirineos que conserva genes de la población original. El último oso macho autóctono de todo el Pirineo, llamado Camille, tenía su hábitat también en Roncal y Zuberoa, y desapareció en el año 2010 por causas naturales.

CON CONSECUENCIAS PARA LOS GANADEROS

Garikoitz Plazaola, del colectivo Eguzki, ha señalad que están de acuerdo con la iniciativa del Gobierno francés, que es "interesante" para la recuperación del oso en el Pirineo, aunque saben que "esto tiene consecuencias para los ganaderos de la zona", que "llevan años acostumbrados a la ausencia del oso o a una presencia muy escasa".

Tras resaltar que en otras zonas se ha demostrando que la convivencia entre humanos y osos es posible, Plazaola ha indicado que para lograrlo, "hay que afinar tanto la inspección como la posterior indemnización" a los ganaderos. De hecho, el oso pardo es una especie protegida, en peligro de extinción, y Navarra dispone de un Plan de Recuperación desde el año 1996.

Sin embargo, el Gobierno foral ha mostrado su malestar por esta "decisión unilateral" de Francia y ha destacado que se les debería haber consultado antes de llevar a cabo la medida, para estudiar sus posibles afecciones, especialmente en el valle del Roncal.

Este viernes, el Ejecutivo navarro trasladó a los valles pirenaicos una propuesta de plan de medidas de gestión integral, ante las situaciones de riesgo provocadas por la presencia de las osas, que contempla medidas preventivas, como reforzar la vigilancia o la geolocalización de los ganados, un plan de ayudas con medidas de discriminación positiva, y propuestas de coordinación con otros territorios.

"GRAVE ERROR"

El sindicato agrario EHNE, por su parte, ha recordado los graves problemas que causó el oso Camille entre los años 1998 y 2010, en los que atacó a numerosos rebaños, especialmente en la época veraniega, y ha calificado la medida de "grave error".

Fermín Gorráiz, miembro de la Ejecutiva de EHNE, ha comentado que esta decisión de Francia, "sin consultar con nadie", es "una traba muy grande" para los ganaderos, que "viven con preocupación; ya ha habido el primer ataque".

"No sabemos qué va a pasar, cómo se van a comportar estas osas. Lo que no podemos asumir otra vez es que haya otro Camille suelto por ahí, un oso que sea tan agresivo, porque sería la puntilla para el sector, sobre todo el ovino", ha lamentado.


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