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La UPNA trabaja en un prototipo para aplicar la realidad aumentada a productos sanitarios

Investigadoras de la UPNA, en colaboración con el Complejo Hospitalario de Navarra y la empresa Industrial Augmented Reality, trabajan en el prototipo.

De izq. a dcha., Soto, Schulz, Llorente, San Martín, Hernández y Picó, en el Complejo Hospitalario de Navarra.
De izq. a dcha., Soto, Schulz, Llorente, San Martín, Hernández y Picó, en el Complejo Hospitalario de Navarra.  

Investigadoras de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), en colaboración con el Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) y la empresa Industrial Augmented Reality (IAR), trabajan en un prototipo que permitirá utilizar, a través de dispositivos móviles como teléfonos o tabletas, la realidad aumentada en productos sanitarios y, de esta forma, al disponerse de todos los datos sobre composición y uso, aumentar la seguridad de los pacientes hospitalizados. Esta investigación ha sido reconocida con el 7º Premio ANECORM (Asociación Nacional de Enfermería Coordinadora de Recursos Materiales) concedido durante el IX Congreso de esta asociación celebrado en Pamplona.

El equipo multidisciplinar a cargo de la investigación está integrado por Leticia San Martín Rodríguez y Nelia Soto Ruiz, profesoras del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra; Miguel Ángel Llorente García, Ana Monreal Vidal y Jon Navarlaz Zudaire, egresados en Ingeniería Industrial e Informática por la UPNA que trabajan en la firma navarra Industrial Augmented Reality (IAR); y Jesús Hernández Palacios, Noelia Picó Revilla y Beatriz Schulz Pérez, profesionales de la Sección de Aprovisionamiento del Complejo Hospitalario de Navarra.

“Si bien el uso de un producto sanitario tiene connotaciones positivas para la atención al paciente, en caso de haber problemas, estos pueden acarrear resultados negativos y muy graves, hasta el punto de poner en riesgo la seguridad del enfermo —explica la profesora Leticia San Martín—. Concretamente, los problemas vinculados a la utilización del producto se asocian a un inadecuado etiquetaje, instrucciones confusas, embalajes inadecuados, problemas de diseño que dificultan su uso, o falta de formación de los profesionales sanitarios”.

En este sentido, la normativa española obliga al fabricante de productos sanitarios a que estos vayan acompañados de “la información necesaria para su empleo con plena seguridad y de forma adecuada, teniendo en cuenta la formación y los conocimientos de los usuarios potenciales”, apunta San Martín. Aunque se establecen alternativas si no es posible que esta información acompañe a cada producto individualmente, como incluirla en el embalaje de varias unidades, “hay un límite en la capacidad física del embalaje para contener todos los datos, que se puede solventar recurriendo a la realidad aumentada a través de dispositivos móviles, como teléfonos, tabletas o gafas”.

UNA REALIDAD MIXTA SUMA DE LO REAL Y LO VIRTUAL

La realidad aumentada consiste en combinar imágenes del mundo real con las virtuales proporcionadas por un dispositivo tecnológico para crear así una realidad mixta en tiempo real. A diferencia de la realidad virtual, no sustituye al mundo físico, sino que añade información. Apuntar la cámara del móvil sobre un edificio histórico para saber más de él o sobreimpresionar en las calles de una piscina los resultados de una carrera de natación retransmitida por la tele son solo dos ejemplos de realidad aumentada, que tiene aplicaciones en campos tan diversos como la educación, la publicidad, la arquitectura o la industria.

El recurso a la realidad aumentada en el contexto sanitario es relativamente reciente, según Leticia San Martín. “La mayor parte de los estudios publicados se han centrado en utilizar la realidad aumentada en la formación de profesionales sanitarios o en la práctica clínica quirúrgica —indica Leticia San Martín—. No hemos encontrado ninguna aplicación de realidad aumentada destinada al uso del producto sanitario, aunque sí alguna experiencia relacionada con el empleo seguro de antibióticos”.

SUPERANDO LÍMITES

A juicio de estos investigadores, las posibilidades que ofrece la realidad aumentada “podrían paliar los límites que posee el producto sanitario, pues se trasmite al usuario toda la información relativa a la composición y uso”. “Desde la ficha técnica del producto e instrucciones de uso, hasta una visualización en tres dimensiones del contenido del embalaje individual, pasando por un vídeo explicativo de su utilización, todo puede estar al alcance del profesional a través de una aplicación instalada en un dispositivo móvil”, señala San Martín.

Todo ello “no solo puede facilitar el uso de nuevos productos que aparecen en el mercado o que ya existían, pero se añaden por primera vez al catálogo de los existentes en un hospital, sino que también ayudará a profesionales de reciente incorporación o a estudiantes en prácticas”, concluye Leticia San Martín.


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