• viernes, 30 de julio de 2021
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SOCIEDAD

La droga tiene nuevos rivales en Pamplona: dos perros policía entrenados para captar sus olores: "Disfrutan buscando"

Los animales viven en casa de dos agentes, que son los encargados de adiestrarlos durante, aproximadamente, seis meses.

Unidad canina de busueda de rogas de Policía Municipal de Pamplona. PABLO LASAOSA
Un perro de la Unidad Canina de la Policía Municipal de Pamplona, durante un control de drogas. PABLO LASAOSA

La Unidad Canina de la Policía Municipal de Pamplona lleva desde el mes de mayo del pasado año 2019 dando servicio a la Comunidad foral, sobre todo en la lucha contra la droga.

J.L., de 39 años, e I.Z., de 42, trabajan y viven junto a sus perros Zuri, una labradora de 15 meses que aún está en formación, y Tyrion, un pastor belga malinois de dos años que actualmente está operativo.

Hace seis años, ya se presentaron varios proyectos para poner en marcha esta unidad canina, pero, tal y como cuenta J.L., “al jefe de entonces no le terminó de convencer la idea”.

Sin embargo, los dos integrantes que hoy componen la unidad decidieron empezar a formarse por su cuenta y llegó un momento en el que I.Z. “cogió un perro, lo adiestró y entonces se presentó el proyecto con el perro”. “Hemos estado en Cádiz, en Barcelona y en Madrid haciendo diferentes cursos para luego poder sacar los perros adelante, e incluso así somos bastante inexpertos”, declara J.L.

“Nosotros lo que pretendíamos era que el Ayuntamiento de Pamplona nos diera al perro y nos mandase a algún curso. Esto sería lo lógico, ya que es lo que se hace con todo el mundo”, dice.

Tras estas fases, hablaron con el anterior jefe de la Policía Municipal de Pamplona, Jesús Munárriz Salinas, quien dio el visto bueno para llevar a cabo una prueba en enero del 2019. “Nos dio tres meses para salir a la calle con el perro y hacer nuestro trabajo normal de seguridad ciudadana. La prueba fue realmente bien”, relata el agente.

I.Z. y J.L., junto con sus perros Tyrion y Zuri. PABLO LASAOSA

Después de tres o cuatro meses de prueba y tras ver los buenos resultados del nuevo proyecto, “vieron que funcionaba”. Por tanto, en mayo del 2019 se creó un equipo de trabajo para dos años.

“Seguimos perteneciendo al área de Seguridad Ciudadana y hay días en los que trabajamos de uniforme y otros, de paisano, dependiendo de lo que vayamos a hacer”, explica J.L.

ADIESTRAMIENTO

Los perros que conforman esta unidad canina de la Policía Municipal de Pamplona viven en las casas de los agentes y son ellos los que se encargan de adiestrarlos durante, aproximadamente, seis meses.

Su entrenamiento consiste en hacerles entender que, si quieren jugar con su dueño y su juguete, antes deben buscar y encontrar la sustancia. “Los perros disfrutan buscando. Lo fácil sería hacerle buscar su juguete directamente, pero lo que hacemos, que es más difícil, es hacerle entender que debe encontrar otro olor, para luego recibir su recompensa”, aclara.

Zuri sale de un coche parado en un control de drogas. PABLO LASAOSA

“Hay dos marcajes: activo y pasivo. El primero consiste en que, una vez que encuentren la droga, rasquen o muerdan para acceder a ella; es el que utiliza la Guardia Civil en los aeropuertos, por ejemplo. Es más fácil preparar al perro con ese marcaje, ya que él, instintivamente, quiere acceder hasta el foco del olor”, sostiene el policía.

En cambio, en la Unidad Canina de la Policía Municipal de Pamplona, por su tipo de trabajo, necesitan “el marcaje pasivo, que consiste en que, una vez que el perro encuentra el foco del olor, se quede quieto, tocando con su nariz el punto exacto, sin dañar a la persona”, recalca.

Todos los días, tanto J.L. como I.Z. destinan unas dos horas al entrenamiento de sus compañeros de cuatro patas: “Tienen que hacer, por un lado, ejercicio físico, pero también tienen que entrenar para buscar sustancias. Además, hay que trabajar la obediencia, porque hacemos exhibiciones en muchos sitios, como colegios, y es importante que, cuando al perro le digas que esté sentado, quieto o tumbado, lo haga y que sepa hacer juegos para los niños. Las horas que pasamos son insumables”, dice.

I.Z., con sus perro Tyrion, un pastor belga malinois de dos años. PABLO LASAOSA

No hay un límite de edad para que estos perros ejerzan su profesión, pero, con los años, su actividad y su capacidad van mermando, por lo que “llega un momento en el que están cansados, son mayores y ya no les gusta tanto jugar”.

DROGAS

Tanto Zuri como Tyrion son perros entrenados para encontrar droga. “Cada día salen drogas nuevas, sobre todo químicas, pero como les echan de todo, pues, por ejemplo, tanto el speed, como el MDMA o el éxtasis provienen de la anfetamina; entonces, habitualmente por asociación con la droga de origen, el perro acaba marcando igual una sustancia que no es para la que le habías entrenado”, exponen.

“Lo que más encuentran es hachís y marihuana, que es lo que más consume la población y lo que más huele. Para encontrar cocaína, por ejemplo, el perro tiene que esforzarse más, ya que el olor del hachís le puede llegar desde una distancia considerable, porque hay aire. También hay mucho speed y, últimamente, pastillas y un leve repunte de heroína”, asegura J.L.

Zuri, una labradora de 15 meses, busca droga en el maletero de un coche. PABLO LASAOSA

“Hace poco, en el confinamiento, paramos un coche, y el perro nos marcaba el asiento trasero, lo levantamos y no encontramos nada, pero él seguía marcando; nos pasamos así un rato y llegó un momento en el que, como era de noche, con la luz salió una ‘microchina’ de hachís del tamaño de una lenteja. El chaval realmente no sabía ni que lo llevaba”, dice el agente.

“El problema es que el perro te marca lo mismo diez kilos de cocaína que una lenteja de hachís, que realmente te tendría que hacer más ilusión, porque es mucho más complicado”, añade.

EXPERIENCIAS

A pesar de sus años de experiencia, ambos agentes siguen asombrándose por el ingenio de las personas: “La gente te miente cuando vas sin perro, pero ahora, con ellos, no se dan cuenta de que, si el animal te está marcando los testículos, es porque algo llevas. Se han llegado a bajar los pantalones en la calle, decirte que no llevan nada y llevar la droga apretada entre las piernas”.

Tyrion marca a una persona durante un control de drogas en Pamplona. PABLO LASAOSA

“Nos encanta el tema de los menores. A una persona de 45 años, simplemente la denuncias, pero no ejerces esa educación que puedes llevar a cabo con un niño que está en la calle con 13 años y droga. Las exhibiciones en los colegios vienen también muy bien para vincular a los niños con la policía a través del perro. Hay veces que igual tienen miedo, porque los padres, sin darse cuenta, les dicen que les vamos a reñir, y realmente si un niño se pierde, por ejemplo, con quien tiene que ir es con la policía”, concluye J.L.


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