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Una tesis 'made in' Navarra confirma que la psicología positiva "mejora el clima emocional y relacional en el aula"

Raquel Albertín Marco ha desarrollado un proyecto de innovación docente, en el que han colaborado dieciséis escuelas navarras y 350 profesionales

Raquel Albertín Marco, nueva doctora por la UPNA. UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA
Raquel Albertín Marco, nueva doctora por la UPNA. UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA  

Formar al profesorado en psicología positiva, que busca el bienestar personal y social, aporta a los docentes “conocimientos, prácticas y estrategias didácticas de valor pedagógico y de interés tanto a nivel individual como profesional”.

Así, lo constata Raquel Albertín Marco, Máster Universitario en Neuropsicología y Educación, en su tesis doctoral, leída en la Universidad Pública de Navarra (UPNA). En su investigación, ha desarrollado un proyecto de innovación para formar al profesorado en psicología positiva aplicada a la educación, en el que han colaborado dieciséis escuelas navarras y 350 profesionales, entre docentes y equipos directivos de centros de Educación Primaria y Secundaria.

“La práctica del profesorado, sustentada en sus aprendizajes sobre pedagogías positivas, mejora el clima emocional y relacional en las aulas y crea un clima positivo y seguro en ellas al introducir estrategias que mejoran la empatía, la escucha activa y la comunicación con el alumnado”, señala la autora de la investigación.

La psicología positiva se define, según los principales investigadores en esta materia, como “la disciplina que estudia aquello que facilite comprender y avanzar en el conocimiento sobre los factores que permiten florecer a los individuos, las comunidades y las sociedades”.

Para Raquel Albertín. “llevada al ámbito educativo, busca el bienestar psicológico y social como objetivos. Y aunque hay estrategias educativas internacionales y nacionales que formulan de forma explícita ese bienestar psicológico y social, esta concepción de la educación se dispersa en su transferencia a la administración y a la ejecución de los sistemas educativos nacionales”, indica.

De ahí que la autora de la tesis doctoral pusiera la lupa sobre los docentes, el aula y el alumnado con el fin de “facilitar la comprensión sobre el significado del bienestar en la educación y sobre lo que puede suponer repensar los procesos de aprendizaje como elementos que mejoran el nivel de bienestar en las personas, en las aulas, y en las escuelas”.

“No hay que olvidar que el profesorado no se siente preparado para gestionar los aspectos emocionales y sociales relacionados con las situaciones de enseñanza y de aprendizaje y requieren nuevas herramientas para ello”, apunta la investigadora, cuya tesis doctoral fue dirigida por el catedrático de la UPNA Benjamín Zufiaurre Goicoechea y obtuvo la calificación de sobresaliente.

EL PROFESORADO, CLAVE EN LA INNOVACIÓN EDUCATIVA

Teniendo en cuenta que, a su juicio, “la formación de profesorado es una vía prioritaria para la innovación educativa”, Raquel Albertín centró su trabajo en una acción formativa de los docentes en psicología positiva, una investigación impulsada a raíz de un proyecto europeo Comenius en el que se asociaron equipos investigadores y escuelas de España, Italia y Dinamarca.

“Según los resultados de la tesis doctoral, el profesorado experimenta, de forma progresiva, la integración de pedagogías positivas en la escuela, y esto fortalece su implicación y el compromiso en los procesos de innovación escolar —comenta Raquel Albertín—.

Esa comprensión con la acción formativa facilita un cambio, que el profesorado experimenta tanto en la conciencia de su estado personal, como en las estrategias que incorporan en las experiencias de enseñanza y aprendizaje del aula”.

Las habilidades y estrategias desarrolladas con la formación en psicología positiva, como “la conciencia de la experiencia personal y de las emociones propias, la identificación de las motivaciones del alumnado y la regulación emocional, sirven al profesorado para preparar y planificar sus acciones pedagógicas con mayor conciencia y profundidad, y para llevarlas a cabo en el aula con intencionalidad”. “Y además, se refleja que esto es para conseguir que la experiencia de aprendizaje sea disfrutable para el alumnado”, añade.

Otra consecuencia destacada es “el desarrollo de la capacidad de atención, una de las claves para el cambio, porque permite ser más consciente de uno mismo, de las experiencias propias y de las del grupo con el que se interactúa en el aula”. “Asimismo, la formación en psicología positiva facilita que las relaciones dentro de los equipos docentes sean fluidas, y esto da lugar a un trabajo de equipo satisfactorio y productivo —afirma—.

Además, las prácticas pedagógicas que se desarrollan en las aulas son aceptadas satisfactoriamente por el alumnado y se evidencia el potencial de estas para mejorar las habilidades de chicas y chicos”.

A juicio de la autora de la tesis doctoral, “para un compromiso a medio y largo plazo con los procesos de innovación, son necesarios recursos materiales y humanos y espacios adecuados para la implementación de prácticas pedagógicas positivas en la escuela”.

“Y para ello, no es suficiente el compromiso evidenciado entre el profesorado y en la escuela. También es necesaria una implicación y un apoyo por parte de las administraciones educativas, que, además, esté alineado con los objetivos y las prácticas dentro de los procesos de innovación de las escuelas”, concluye Raquel Albertín.

BREVE CURRÍCULUM

Raquel Albertín se licenció en Química en la Universidad de Zaragoza. Antes de doctorarse en la UPNA, cursó en la Universidad Internacional de La Rioja el Máster Universitario en Neuropsicología y Educación, una formación de posgrado que complementa un MBA (Master of Business Administration) y un Máster en Sistemas de Gestión de Calidad.

Ha participado en tres proyectos de I+D de carácter educativo y cuenta con nueve publicaciones académicas en los últimos años relacionadas con la psicología positiva aplicada a la educación. Entre ellas, la más relevante es la contribución (con la autoría de un capítulo y tareas de coordinación) al libro “Positive psychology for positive pedagogical actions” (“Psicología positiva para acciones pedagógicas positivas”).

Esta obra fue publicada en 2016 por la editorial norteamericana Nova Science Publishers y coordinada por el ya citado Benjamín Zufiaurre y la investigadora de la UPNA Maider Pérez de Villarreal Zufiaurre. Además, ha participado desde 2013 con comunicaciones en una docena de congresos nacionales e internacionales en el ámbito de la psicología positiva y de la educación.

Raquel Albertín es co-fundadora de la Fundación Fluir, con sede en Barcelona, que desde 2008 se dedica a impulsar la psicología positiva en la educación, y, actualmente, trabaja como directora de Alena Learning Lab, una empresa de servicios educativos y aprendizajes creativos con sede en la capital catalana.


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