SOCIEDAD

"Hubo momentos de peligro, veías coches flotar": Tafalla y Olite reviven las inundaciones de hace un año

Las declaradas zona catastrófica fueron las localidades de Barasoain, Beire, Ezprodi, Garinoain, Leoz, Lerga, Olite, Orisoain, Murillo el Cuende, Pitillas, Pueyo, San Martín de Unx y Tafalla.

Estado de la ciudad de Tafalla tras inundación por la crecida del rio Cidacos esta madrugada. MIGUEL OSÉS
Estado de la ciudad de Tafalla tras inundación por la crecida del rio Cidacos esta madrugada. MIGUEL OSÉS  

Tafalla y Olite reviven este miércoles el "malísimo recuerdo" de las inundaciones que justo hace un año causaron numerosos destrozos en viviendas e infraestructuras de ambas localidades y se llevaron por delante la vida de un joven en la Zona Media cuyo coche arrastró la avenida del Cidacos.

Fue la descarga repentina de fuertes tormentas y lluvias en la tarde-noche del 8 de julio de 2019 la que provocó la inusual crecida y desbordamiento del río Cidacos, principalmente en estas dos localidades aunque también afectó a otra decena, todas ellas declaradas zona catastrófica, y donde el Consorcio de seguros estimó que resultaron dañadas 1.300 viviendas, 450 vehículos y 250 comercios por valor de 15 millones.

Las declaradas zona catastrófica fueron las localidades de Barasoain, Beire, Ezprodi, Garinoain, Leoz, Lerga, Olite, Orisoain, Murillo el Cuende, Pitillas, Pueyo, San Martín de Unx y Tafalla.

Es en los pagos de las ayudas a los Ayuntamientos para la reparación de las infraestructuras dañadas en lo que los consistorios centran sus principales quejas un año después ya que aún no han recibido nada de lo prometido, tanto por parte del Gobierno de Navarra como del del Estado, al 50 % cada uno de ellos, lo que impide acometer ellos mismos las reparaciones porque perderían las ayudas.

Así, en declaraciones a Efe el concejal de Tafalla Jacinto Goñi ha confirmado que no han recibido "ni un duro" de los gobiernos estatal y foral para reparar unos daños que superaron los 500.000 euros en la localidad, algo que podrían acometer con el remanente de tesorería de las arcas municipales, pero la ley lo impide y "tenemos que esperar a que nos manden el dinero de fuera para hacerlo".

En el caso de esta localidad los daños más evidentes son los caminos agrícolas, que "están devorados", y también dos zonas del cauce del río Cidacos, una la de la escollera estropeada en el puente de piedra a la entrada de Tafalla y otra en la zona del denominado "pozo redondo", donde el río pasó por debajo de la carretera y el socavón continua sin arreglar.

Considera Goñi que, poco a poco, los comercios y la vida económica de la ciudad se han ido recuperando, gracias también a que "la gente ha cambiado de actitud y, en lugar de ir tanto a las grandes superficies, se queda más en el comercio local", aprecia.

"Son recuerdos muy malos, pero siempre se saca algo positivo de estas cosas, en este caso la unión que tuvo Tafalla con todos los damnificados. Pienso que se sacó una lectura muy buena, dentro de lo malo de la tragedia que pasó, y creo que la gente está más unida que nunca", de forma que si se repitiera la situación, el edil entiende que hoy "se actuaría de la misma forma y la gente se volcaría a ayudar al vecino"

Por su parte, la alcaldesa de Olite, Maite Garbayo, comparte el "malísimo recuerdo" que le queda de aquellas fechas. "Sufrimos mucho por lo que se nos vino encima, la impotencia que nos supuso ver todo ese daño que hizo a las personas, a las viviendas, a los enseres, a los coches, y esa sensación de no poder hacer nada".

"En Olite hubo momentos de peligro, en los que veías un coche flotar con las luces encendidas y no sabíamos si había alguien dentro atrapado. Momentos de oscuridad, en el barrio de Venecia sobre todo, donde entró el agua en las casas y no sabías qué podría estar pasando dentro. Fueron unos momentos tan duros, tan duros...", recuerda la primer edil.

Además de en las casas y enseres de particulares, donde el consorcio de seguros se responsabilizó, el agua causó numerosos destrozos en infraestructuras públicas locales, cuyo coste se calculó en medio millón de euros que pagarían al 50% los gobiernos foral y estatal, pero "a un año vista de aquel suceso todavía no hemos visto ni un euro", alerta.

Coincide en lamentar que Olite no puede acometer las obras antes de recibir las ayudas porque las perdería, pero asegura que está "toda la documentación preparada encima de la mesa para empezar en el momento en el que nos digan ya", señala a Efe.

"El emblemático puente de 'Las fuenticas' está impracticable y cerrado. Hay dos calles, la calle Ujué y Molinacho, llenas de baches porque el agua se llevó trozos de asfalto", dice como ejemplo de las peores repercusiones que están aún a día de hoy sin arreglar, a las que se unen los caminos rurales que usan los agricultores para ir a trabajar.

Pese a ello, y a la dura situación vivida, rescata el buen recuerdo de la "solidaridad" de los olitenses, que se volcaron con los vecinos más afectados para limpiar sus viviendas "y sin mirar a quién hicieron lo que hizo falta".

Esa sensación asegura que se ha vuelto a vivir en la pandemia del coronavirus este año, cuando un grupo de voluntarias acudió a la llamada del Ayuntamiento y, con las directrices sanitarias sobre materiales y factura, cosieron y repartieron una mascarilla para cada habitante de Olite, casi 4.000 censados.

Sobre las inundaciones, asegura que de volverse a repetir, "desde luego aprendes. Nunca se va a estar preparado para este tipo de cosas, pero sí que el golpe va a ser menos duro" a la hora de gestionarlo.


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