SOCIEDAD

Solidaridad navarra: premian a La Vía Campesina por su dedicación al mundo agrícola y sus valores

El premio está dotado con 15.000 euros, un diploma y una representación de la escultura Piedra Vigilante de Jorge Oteiza.

La galardonada posa con los miembros del jurado. GOBIERNO DE NAVARRA
La galardonada posa con los miembros del jurado. GOBIERNO DE NAVARRA  

La presidenta de Navarra, Uxue Barkos, ha hecho entrega este martes a La Vía Campesina (LVC) del XV Premio Internacional Navarra a la Solidaridad. Este reconocimiento, promovido por el Gobierno de Navarra y Laboral Kutxa, reconoce la tarea llevada a cabo por instituciones, ONG y personas físicas que hayan destacado en la Cooperación Internacional al Desarrollo.

La Vía Campesina es una organización mundial nacida en 1993 que agrupa a más de 200 millones de pequeños y medianos agricultores a través de 164 organizaciones locales y nacional en 73 países de todo el mundo, y es un reconocido interlocutor en foros y organizaciones internacionales.

El premio, que se ha entregado en el Salón del Trono del Palacio de Navarra, está dotado con 15.000 euros, un diploma y una representación de la escultura Arri Ernai Zaintzaile (Piedra Vigilante) de Jorge Oteiza.

La Vía Campesina nació en 1993 cuando representantes campesinos de cuatro continentes fundaron este movimiento con el fin de defender los intereses y derechos de los campesinos, pequeños agricultores, jornaleros sin tierra, pueblos indígenas y migrantes frente a la agroindustria y los mercados dominados por las multinacionales.

Entre sus principales reivindicaciones figura el acceso a la tierra. Promueve también una agricultura ecológica, defiende el medio ambiente y las plantas y semillas locales, y ha establecido el concepto de "soberanía alimentaria". Este lo definen como "el derecho de los pueblos a poseer sus propios sistemas alimentarios y definir sus políticas agrarias, configurándose como una alternativa real al libre comercio".

En este contexto, la participación de mujeres y jóvenes es uno de los objetivos principales, así como la formación de sus miembros, a través de los 40 institutos de los que dispone el movimiento.

LVC trabaja mediante siete colectivos internacionales que coordinan el trabajo temático del movimiento: Colectivo Semillas-Agroecología; Colectivo Tierra y Territorio; Colectivo Derechos Campesinado; Colectivo Migraciones; Colectivo Comercio; Colectivo Políticas Públicas; Colectivo Clima. Las actividades están organizadas de forma descentralizada bajo la responsabilidad de una organización nacional o de una región.

Actualmente, está organizada en nueve regiones a nivel mundial. Se trata de Sur y Este de África, África Central y Occidental, Europa, Norteamérica, Suramérica, Centroamérica, y el Caribe, Sur de Asia, y Sureste y Este Asiático. Además, se están integrando organizaciones nuevas en Palestina, Túnez, y Marruecos para la posible conformación de una región nueva en el Medio Oriente y Norte de África.

LA ENTREGA DEL GALARDÓN

El premio a la Solidaridad ha sido recogido este lunes por la integrante del Comité de Coordinación Internacional de Mujeres y delegada regional de Centroamérica de LVC, María Canil. Esta ha agradecido el reconocimiento explicando que les "da aliento para continuar trabajando por un mundo más justo y humano, alimentar nuestros pueblos y construir el movimiento para cambiar el mundo".

Igualmente, en su discurso Canil ha aprovechado para remarcar la labor de la organización que representa. "La globalización alimentaria está diseñada por y para la agroindustria y las grandes distribuidoras, que privatiza los bienes comunes y acaba con quienes cuidamos y trabajamos la tierra, convirtiendo la comida en un negocio para lucrarse", ha señalado.

"La liberación de la agricultura es una guerra contra el campesinado, se trata de políticas amparadas por instituciones y tratados internacionales que pone en riesgo a quienes garantizamos el alimento a los pueblos", ha añadido antes de sentenciar: "Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza".

Por su parte, la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, ha señalado en la entrega del premio que "el mundo está en crisis, económica y de valores, pero es cierta también la crisis alimentaria". "Una crisis que se está haciendo crónica, una sociedad que permite una crisis alimentaria no es una sociedad civilizada, y una sociedad que además la impulsa es una sociedad innoble", ha remarcado, para puntualizar que hacen falta "fuerzas para hacer frente a esta situación".

Por otro lado, Barkos ha comentado que la "cooperación navarra tiene una expresa especialización en el apoyo al desarrollo rural". "Una muestra de ello es que entre 2011 y 2017 se ha financiado en más de 20 países un centenar de proyectos con este objetivo con una inversión total de algo más de 12 millones de euros", ha remarcado.

Por su parte, el presidente de Laboral Kutxa, Txomin García, ha puesto de manifiesto que impulsar el concepto de "soberanía alimentaria" que defiende LVC "no es tan sólo una cuestión ética, sino que debe constituir un imperativo social y global, ya que resulta una alternativa muy eficiente para luchar contra el cambio climático, impulsar la paz y paliar el hambre, una de las lacras más vergonzantes de este siglo XXI".

Igualmente, el vicepresidente de Derechos Sociales, Miguel Laparra, ha destaca la amplitud de actividades del LVC, ya que si bien su labor se centra en el objetivo de desarrollo sostenible "hambre cero", actúa también para alcanzar otros objetivos como "la capacidad institucional y profesional, la innovación, la alternativa a la agroindustria, el enraizamiento en comunidades y territorio, el trabajo a favor de colectivos vulnerables y la capacidad de coordinación con organizaciones y redes".


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