SOCIEDAD

Soledad Becerril, exministra en Pamplona: "La situación actual requiere de respeto por el otro y generosidad"

Ha ofrecido una conferencia en Pamplona dentro del ciclo 'Transiciones: del franquismo a la democracia'. 

La exministra Soledad Becerril protagoniza un encuentro en la Biblioteca de Navarra.
La exministra Soledad Becerril protagoniza un encuentro en la Biblioteca de Navarra.  

La exministra y exalcaldesa de Sevilla Soledad Becerril, pionera en la presencia femenina en política en la historia reciente de España y memoria viva de la transición, ha considerado que el actual momento político requiere como aquél de "alcance de miras, respeto por el otro y generosidad".

Con motivo de su presencia en Pamplona para participar con una conferencia en el ciclo 'Transiciones: del franquismo a la democracia', en una entrevista con Efe Soledad Becerril ha valorado la conjunción de factores que, en un momento trascendente como fue la transición española, se sumaron para aunar "entusiasmo, rapidez" a las soluciones adoptadas, "con un gran acuerdo general".

Preguntada por la actual situación, con crisis como la de Cataluña, la también ex Defensora del Pueblo ha abogado por los "necesarios acuerdos políticos en cuestiones graves e importantes para la nación. La democracia requiere desde luego convivencia, respeto a la oposición, también en determinados momentos ser generosos y tener alcance de miras".

"Hay que ver algo más allá de los propios intereses de un grupo o de un partido, mirar a medio y largo plazo el devenir del país. Creo creo que eso en este momento es necesario", ha asegurado Becerril, quien también presentará en Pamplona su libro 'Años de soledad', en los que relata su experiencia personal y sus recuerdos de las cinco décadas últimas en las que ha estado en la vida pública.

El título hace alusión tanto a su nombre como a la falta de mujeres en cargos de responsabilidad en la vida pública, de forma que ella misma fue una de las 21 mujeres diputadas de entre 350 escaños en las elecciones de 1977, la primera ministra de la actual etapa democrática en 1981, la primera alcaldesa de Sevilla en 1995 y la primera mujer en el cargo de Defensora del Pueblo en España.

También alude el título a la soledad de los cargos de responsabilidad, porque "por muchas personas que te rodeen en la vida pública, que te puedan asesorar, a las que puedas pedir consejo u opinión, al final las decisiones las tienes que tomar tú sola. Yo lo hice, para lo bueno y para lo malo, para los aciertos y también para los errores. Y en muchos momentos también es verdad que te encuentras muy sola", ha reconocido.

En cuanto a la irrupción de la mujer en el Congreso, ha asegurado que ella "nunca" sufrió discriminación y cree que tampoco sus compañeras diputadas, pero ha reconocido que "el hecho de que éramos muy pocas significaba que era muy difícil para la mujer llegar a un cargo público, lo cual hoy es bien distinto".

"Eso se notaba en el número, y hay una fotografía en el libro en la que se ve el hemiciclo del año 79: Una gran mancha gris oscura, azul, negra, toda de hombres; y unas poquitas manchas claritas blancas que somos las pocas mujeres", ha ilustrado de forma gráfica.

Todo ello demuestra "la importancia de que entonces se abrió un camino, se inició una etapa de reconocimiento de derechos y de libertades para la mujer y de no discriminación, sobre todo a partir de la Constitución".

Sobre la sociedad actual, ha asegurado que no hay discriminación legal en España, pero sí "otras cuestiones que suponen dificultades para las mujeres", tanto para dar el salto a la vida pública como simplemente para ejercer una profesión, como "hacer compatible la vida familiar con una vida profesional", porque siguen siendo las mujeres las que se ocupan mayoritariamente de los hijos, de los familiares mayores o enfermos.

También prácticamente exclusivo de las mujeres es la violencia familiar, un "problema gravísimo" que existía antes pero en el que aún "hay cosas que no funcionan bien, porque el número de víctimas mujeres es muy alto", ha señalado para considerar necesario "revisar los procedimientos" judiciales, policiales y de cualquier otro tipo que propicie poder "actuar con más rapidez y ante indicios".

Y en la base de todo ello está la educación, ha admitido, porque "es fundamental para un comportamiento cívico en la sociedad, para convivir, para respetar al otro o a la otra. Una educación que explique los problemas, el por qué hay que evitar las desigualdades y que enseñe el respeto al prójimo, y el valor de la vida", ha señalado para resumir que "la educación es una piedra angular dentro del sistema democrático es una pieza fundamental".

El libro está dedicado a los jóvenes que no vivieron la época para que no se olvide lo que supuso, un riesgo del que "quizá seamos los culpables nosotros mismos, los de aquella generación que hizo y vivió la Transición directamente".

Uno de los objetivos del libro es "contar a las generaciones más jóvenes que la mía cómo se hizo, cómo viví la transición siendo yo muy joven en ese momento, quiénes fueron las personas a mi juicio que jugaron papeles muy importantes, y cómo todo el pueblo español mayoritariamente la apoyó con entusiasmo y con esperanza".

Otro objetivo es "reconocer y dar las gracias" a quienes hicieron posible aquel tránsito, "empezando por el rey Juan Carlos, los dirigentes políticos, las Cortes Generales que dieron los pasos necesarios con agilidad y de manera inteligente, y al pueblo español que animó y participó en esa transición". 


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