SOCIEDAD

La sanidad de la que presume Barkos: colapso en las urgencias pediátricas y familias por los suelos

Más de medio centenar de personas aguarda durante más de tres horas a que atiendan a sus hijos pequeños en el ambulatorio Doctor San Martín de Pamplona.

Decenas de personas esperan su consulta médica en el centro Doctor San Martín.
Decenas de personas esperan su consulta médica en el centro Doctor San Martín.  

La imagen del Gobierno de Uxue Barkos, volcado en imponer el euskera en los servicios públicos mientras deja de la lado la verdadera atención a los pacientes, se ha visto reflejada este domingo en las urgencias pediátricas de Pamplona. 

Más de medio centenar de personas han aguardando hacinadas en dos pequeñas salas de espera a que un médico atendiera a sus hijos pequeños en el ambulatorio Doctor San Martín de Pamplona.

La sección de urgencias pediátricas del centro sanitario ha presentado esta estampa desde antes del mediodía de este domingo, a pesar de que este mismo mes se inauguró una nueva zona específicamente para ella, publicitada a bombo y platillo por el consejero mientras se tomaba fotos en el lugar.

Sin embargo, la imagen idílica que trata de vender el Gobierno de Barkos dista mucho de la realidad. La espera de algunos de estos padres ha superado las tres horas, en las que, ante la falta de sillas suficientes para todos ellos, varios han tenido que ocupar el suelo junto a sus hijos.

Al llegar, han debido esperar a que la enfermera les hiciera el primer triaje y, después, en teoría dependiendo de la urgencia de cada uno de los niños, volvían a aguardar mucho más tiempo, hasta que los recibía el pediatra.

Los comentarios que se han oído han puesto en duda tal organización y han reclamado una mayor celeridad en la atención a los niños. Los lloros, mientras tanto, se han convertido en la tónica habitual de la mañana en el ambulatorio Doctor San Martín.

Una de las mujeres que se encontraba con su hijo en el lugar ha desistido de la atención médica de su niño, con fiebre, después de más de dos horas y tras ser advertida que que, por delante, todavía había otros más de 20 pacientes para ser atendidos.

CARAS DE RESIGNACIÓN

Algunos de los padres también han indicado que la situación a su llegada había sido incluso peor, con más personas esperando su turno para ser atendidos por el médico. Las caras de rabia e indignación se han ido transformado en rostros de resignación, después de soportar con sus hijos enfermos tanto tiempo de espera.

Esta situación ha llegado precisamente después de que, a principios de mes, el Gobierno de Navarra sacara pecho de la remodelación acometida en el citado ambulatorio pamplonés, que abrió una zona específica y diferenciada de urgencias pediátricas, preparada para ofrecer nuevos servicios y tratamientos, gracias al acondicionamiento de una sala de observación en la que se podrían practicar a partir de ese momento, según indicó el Ejecutivo foral, terapias respiratorias y tratamientos endovenosos.

De hecho, se informó de que se había habilitado una nueva consulta de Enfermería, destinada a curas especiales y que iba a permitir que las consultas de valoración inicial o triaje quedasen más liberadas, para de este modo agilizar la atención. Un hecho que, a la vista de la situación de este domingo en el área de urgencias pediátricas, no se ha conseguido.

El verdadero esfuerzo de Uxue Barkos se centra en imponer el euskera entre los médicos que atiende, hasta el punto de que el propio Sindicato Médico de Navarra ha tenido que recurrir el decreto por el que la presidenta del Ejecutivo cuatripartito pretende que tenga más valor la lengua vasca que la especialidad médica. 

Todo un despropósito que lleva a una realidad tantas veces criticada por los partidos del cuatripartito en la oposición: una atención médica deficiente, a pesar de la propaganda lanzada desde el Gobierno de forma constante. 


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