SOCIEDAD

Las lágrimas de emoción de nuestros mayores: "Era ya mucho tiempo y echaba de menos ver de cerca a mi hija"

Unos 30 centros de la asociación Lares Navarra han permitido ya las visitas entre residentes y familiares después de varios meses.

Un familiar visita por primera vez a un residente de una centro de mayores después de varios meses. CEDIDA
Un familiar visita por primera vez a un residente de una centro de mayores después de varios meses. CEDIDA  

La Asociación Lares Navarra, de entidades sin ánimo de lucro prestadoras del servicio de atención a la dependencia en la Comunidad Foral, ha lanzado este lunes un mensaje de “ilusión y esperanza” tanto a las personas usuarias de centros residenciales como a sus familiares.

Beatriz Lacabe, secretaria técnica de Lares Navarra, ha destacado en un comunicado “la importancia que el inicio de las visitas van a tener en el estado anímico de las personas residentes”, al tiempo que ha subrayado que Navarra debe contar con un plan de acción que está tardando en llegar de cara a la desescalada.

Lares Navarra ha abierto gran parte de sus centros asociados a las visitas desde este pasado lunes, 1 de junio, tras la comunicación recibida el pasado viernes desde el departamento de derechos sociales

“Ha sido un día muy especial, y hemos vivido momentos muy emotivos que esperemos se vayan repitiendo a lo largo de los próximos días y semanas” aunque “hemos lamentado no poder hacerlo en todas las residencias” ya que, apunta Lacabe, “debemos ser cautelosos y cumplir con las indicaciones que nos facilita salud pública”.

Beatriz Lacabe ha manifestado que “las visitas ya se venían haciendo para personas que estaban muy delicadas, permitiendo el acompañamiento de sus seres queridos en todo momento”, ahora, sin embargo, esta posibilidad queda abierta a todas las personas residentes en centros que no tengan ningún caso covid positivo.

"MUCHO TIEMPO ESPERANDO ESTA FECHA"

Mientras se ultimaban los preparativos, se ha podido vivir la emoción en las palabras de los familiares y rostro de las personas que viven en la residencia ante esta nueva noticia.

“Llevamos mucho tiempo esperando esta fecha”, manifestaban varias personas de la residencia San José de Valtierra. Este pasado domingo, con esmero, se finalizaban los detalles para adecuar el espacio en el que se desarrollarán las visitas.

“A las 10,30 comenzamos la primera visita, nuestro portero recibe al familiar, le mira la temperatura, desinfecta el calzado, ofrece gel y comprueba que lleva mascarilla”, manifiesta Eduardo Mateo, director del centro.

El equipo de atención directa última los detalles, ayudando al residente, para que este momento tan esperado sea único. “Qué difícil es expresarlo todo con palabras con lo fácil que es hacerlo con un abrazo o beso”, cuenta Mari Luz García Malo, una de las familias que han podido participar en estos primeros encuentros.

“La pregunta de cuándo nos podemos volver a ver es la más repetida. Y nosotros solo podemos mostrarles nuestro deseo de que esta crisis pase pronto” manifiesta Lorena Crespo, trabajadora de la residencia, presente en todo momento ya que la residencia incorpora un tiempo de formación para el uso de medidas preventivas que serán una constante en las próximas visitas.

Para finalizar, los encuentros vividos hoy, además de dar fuerza a familiares y residentes, han servido para que las familias hayan podido agradecer en persona a los profesionales de la residencia el trabajo realizado hasta el día de hoy.

“Las enhorabuenas y los agradecimientos se han repetido en todos los encuentros y nos han hecho sentirnos orgullosos del trabajo realizado y del equipo que formamos” ha comentado Eduardo Mateo.

COMBINAR SEGURIDAD Y CARIÑO

Por su parte, en la residencia Nuestra señora del Pilar, en Lerín, también han iniciado las visitas “con mucha emoción”. Así lo ha expresado Ainara Gorritxo, directora de la residencia.

Jacinto Laparra Duarte, residente desde octubre de 2019, ha mostrado “una alegría enorme al saber que mi hija podía venir a verme”. “me he emocionado mucho cuando la he visto entrar”. “Era ya mucho tiempo” y ha dicho que estaba muy contento y que "echaba de menos el ver a su hija tan cerca".

A pesar de todo, las medidas preventivas están presentes en todo momento. Las visitas se realizan con cita previa, tienen una duración determinada y se han habilitado lugares específicos para las mismas. “No podemos permitirnos asumir riesgos para las personas residentes”, apunta Ainara Gorritxo.

“Debemos conseguir una mezcla equilibrada de seguridad y cariño”.

Mamen Laparra Arroniz, hija de Jacinto, ha dicho que se sentía “muy feliz de poder visitar a mi padre” y que “tenía muchísimas ganas”. Comenta que “es duro no poder salir a la calle con él, como solían hacer a diario, o no poder darle un abrazo y un beso, pero que a la vez ha sido muy reconfortante”.

Vendrán tiempos mejores. Eso seguro.


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