SOCIEDAD

El restaurante El Maño reabre sus puertas tras siete meses de trabajo para reparar los daños de la riada de Tafalla

Los propietarios han tenido que adquirir toda la maquinaria, arreglar los suelos y renovar el mobiliario. "La imagen que dejó la riada fue terrible", relatan.

Cambio en el interior del restaurante El Maño por los destrozos de la riada. CEDIDA
Cambio en el interior del restaurante El Maño por los destrozos de la riada. CEDIDA  

La tarde-noche del pasado 8 de julio, las lluvias torrenciales que cayeron en la Zona Media de Navarra provocaron que el río Cidacos se desbordara, llevándose a su paso todo aquello que encontraba y dejando imágenes dantescas en localidades como Tafalla u Olite.

Una de las incidencias más graves que produjo esta catástrofe fue la rotura de la calzada de la carretera N-121. Se partió justo frente al restaurante El Maño, un edificio que también sufrió las terribles consecuencias de la fuerza del agua.

Fue tal el destrozo que provocó en las instalaciones de este emblemático establecimiento, conocido por todos los conductores habituales que transitan por la N-121, que sus dueños han tenido que trabajar a destajo durante siete meses para poder volver a abrir sus puertas.

Lo harán este mismo martes, según llevan anunciando desde hace dos días en las redes sociales, en las que animan a realizar reservas y a conocer la nueva imagen del local, una vez arreglado todo lo que quedó destrozado tras la riada.

El esfuerzo por volver a adecentar el interior del restaurante ha sido enorme, según relata Naira Rabal Marco, hija del matrimonio propietario de El Maño, que apunta, no obstante, que todavía siguen intentando que las autoridades reparen el aparcamiento de enfrente, que, para ellos, es fundamental.

Estado en el que quedó la carretera N-121, junto a El Maño, tras la riada de julio. ARCHIVO

"Lo que más nos afectó es que se metió el agua y nos lo destrozó por dentro. La carretera la repararon enseguida, pero aún tenemos el aparcamiento de enfrente estropeado, lleno de árboles que nos han dejado allí", indica.

RECLAMACIONES SOBRE EL APARCAMIENTO

"Por ahora, estamos bastante vendidos, porque nadie dice nada. Es gracioso que para la carretera se dieran tanta prisa, pero para esto ha pasado el tiempo y aún no se ha hecho nada. Estamos reclamando para ver qué pasa finalmente", incide.

Según cuenta Rabal, los trabajos en el local se han prolongado tanto porque había mucho por hacer: "Hemos tenido que poner todo nuevo. El agua fastidió el suelo, las paredes, toda la maquinaria, todo el mobiliario, todo el género..., se llenaron de agua los almacenes hasta arriba, reventó la cocina, en la que ha habido que poner todos los fogones nuevos, ha habido que cambiar puertas... Lo que se dice empezar de cero".

El comedor del restaurante El Maño tras la riada de julio, en la que el agua accedió al interior del local. CEDIDA

Aún tiene presente en la memoria la imagen de aquella tarde de julio. "Mis padres estaban aquí el día de la riada y fue horrible. Yo llegué por la noche y cuando vi cómo estaba el interior, me quería morir. Era todo devastador", confiesa.

Poco a poco, fueron recomponiendo lo estropeado. "Menos el aparcamiento, se ha hecho ya todo. Han sido siete meses largos para poder volver a abrir las puertas; todo está nuevo. En el baño, se levantó el suelo y el barro se comió el color de las paredes, así que ha habido que pulir las baldosas, hacer los baños enteros. Ha habido mucha faena", manifiesta.

MESES DE TRABAJO

En un principio, esta familia desconocía cuánto tiempo podría pasar hasta que las puertas de El Maño se abrieran de nuevo, pero no se esperaban tanto. También hubo que realizar las gestiones con los seguros, para saber cuánto costearían de los arreglos. "Íbamos pidiendo presupuestos, pero nos faltaba conocer lo que nos iba a dar el seguro. Te sentías un poco vendido en ese aspecto. Y aunque no sabíamos el tiempo que íbamos a permanecer cerrados, no queríamos estar tanto ni en broma. Sin embargo, al final es lo que ha tocado", dice resignada Rabal.

Pero ahora, la ilusión ha vuelto para los propietarios de este restaurante ubicado en el kilómetro 30 de la N-121, a la altura del término municipal de Pueyo. "Ya ha pasado lo peor, aunque fueron momentos duros, sobre todo para mis padres, que han estado aquí toda la vida. El negocio lo montó mi abuelo y de repente nos quedamos sin nada, hasta la vivienda de mis padres está encima y tampoco podían estar allí. Se te da un vuelco la vida. Pero ahora toca volver a empezar", resalta.

La zona del bar de El Maño, tal y como quedó tras el paso de la riada de julio. CEDIDA

Al menos, la intensa fuerza del agua no afectó a la estructura del edificio, por lo que ha sido cuestión de recuperar el buen aspecto del interior del local, comprar toda la maquinaria estropeada (las antiguas que había en el bar, por ejemplo, acabaron atravesando puertas para terminar destrozadas en el comedor), renovar el mobiliario y prepararse para la reapertura de este martes.

"Los clientes nos dicen que van a venir, ya que, al ser un sitio de paso, hay muchas personas que paraban siempre. Nos están empezando a llamar y los habituales nos conocen, por lo que, cuando vean camiones y coches parados, se detendrán también", añade.

Además, Rabal destaca la gran ayuda que han tenido por parte de los vecinos de Pueyo. "Agradecemos de corazón todo lo que nos han apoyado. Hubo mucha gente que no habíamos visto nunca, pero que se acercó para echarnos una mano. Se desvivieron para ayudarnos a remontar, y lo agradecemos mucho", concluye.

Aspecto que presenta ahora el restaurante El Maño tras los trabajos para su puesta a punto. CEDIDA


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