• jueves, 06 de mayo de 2021
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SOCIEDAD

15 mujeres de Urzainqui confeccionan los trajes que heredaron de sus antepasados

Un grupo de mujeres ha trabajado en otoño e invierno para confeccionar a tres parejas trajes tradicionales de Roncal

Imagen del taller Herencias de agua e hilo. CEDIDA
Imagen del taller Herencias de agua e hilo. CEDIDA

Alrededor de una mesa, sin el fogón, pero al calor de una estufa; guardando distancias y con mascarilla, en lugar de en la tranquilidad del hogar de sus abuelos con los pies en el brasero, porque así obliga el Covid-19. Quince mujeres de Urzainqui han trabajado durante todos estos meses de otoño e invierno en unos trajes de roncaleses, solteros y elegantes, para tres parejas, que serán el orgullo de esta localidad pirenaica.

Andan ya rematando, como si dijéramos, las últimas costuras. Entre recuerdos de cómo ellas los han lucido en muchas ocasiones, o historias que oyeron de sus abuelos, de sus padres, de cómo eran las telas o como se llevaba la mantilla, a mano, con paciencia, gusto y mucho acierto, han cosido puntada a puntada estos trajes que hace ya muchos años atrás, siglos, lucían los roncaleses y roncalesas solteras.

Y las bitxias (joyas) que exhibían las mujeres adornando sus orejas y sobre el escote de los vestidos. Porque cada cosa tenía su momento y cada vestimenta su época y una cosa era ser mozo o moza casadera y otra estar casado. Y no eran lo mismo los domingos y festivos que los días de labor.

Y todo ello, a través de los siglos ha llegado hasta ahora, y seguirá, con estos trajes que lucirán desde los jóvenes, con sus calzones, chalecos y sombrero, hasta los más mayores. Aquí al tallaje han contribuido los mismos modelos del pueblo: desde el joven a los más adultos.

Igual ha sido con las mujeres, desde las jovencitas de Urzainqui a las más adultas para ir probando, cortando, ajustando: ese talle, esa manga un poco más larga, la chaqueta masculina que luzca hermosa….E incluso alguna roncalesa más pequeña se ha animado a coser algo.

Y así han pasado las tardes entre hilo e hilo, entre aguja y dedal, en los mismos salones del Ayuntamiento de Urzainqui, donde los madereros subastaban los lotes de troncos que habían sacado de los montes y que luego bajarían, posiblemente también en almadías del Roncal, hasta Tortosa, en Cataluña, o servirían para muebles en fábricas no muy lejanas, y donde se celebraba la mesta a los días ya del Tributo de las Tres Vacas, en el que firman la paz franceses y roncaleses, con los ansotanos de testigos, al menos desde el siglo XIII.

Otro acto que traspasa años y años de historia, siglos y siglos de vida entre estos montes de pino y haya, desde el karst de Larra hasta la foz de Burgui, por las escorras del río Eska, ganaderos de nacimiento, del Roncal a las Bardenas, de las que son congozantes por orden real y a las que todavía hoy bajan a pastar las ovejas en una trashumancia histórica.

Los trajes de las tres parejas roncalesas se estrenarán en día señalado, como era de mandar, gracias al proyecto Herencias de aguja e hilo, promovido desde el Ayuntamiento de Urzainqui, y que ,con apenas 6.000 euros de presupuesto ha conseguido reunir en esta iniciativa a prácticamente todas las mujeres del pueblo.

MEMORIA GRÁFICA

La elaboración de un vídeo que dejará también memoria gráfica de esta iniciativa que ha servido de unión y de revulsivo para saber que juntos, en Urzainqui, en el Roncal y en el Pirineo, se pueden y quedan muchas cosas por hacer: una huella de carácter etnográfico y etnológico y de futuro.

Sólo el hecho de confeccionar estos trajes ha animado al pueblo y ha conseguido que muchas personas se pasaran al menos de vez en cuando a ver cómo avanzaba la labor de estas mujeres, incluidos los hombres, que no es poco y que también han colaborado adecuando instalaciones y demás, y eso ha dado vida al pueblo y conversaciones y actividad y tertulias.

En los días señalados, los roncaleses siguen luciendo unas prendas que el gran pintor Sorolla también recordó en sus cuadros y de los que Julián Gayarre, orgulloso de sus orígenes, también mencionaría a sus contertulios. Urzainqui es una de las 7 villas del Valle del Roncal que, al igual que el resto de localidades del Pirineo, se encuentra en un proceso de despoblación y envejecimiento alarmante.

Con 81 personas censadas 36 mayores de 65 años la población permanente en los meses de otoños e invierno es de unos 52 vecinos y, durante esos meses, la vida social se reduce considerablemente en el pueblo, especialmente para las mujeres mayores.

Y Herencias de aguja e hilo ha ayudado a vencer esa inactividad, aunque existan otras, más bien concentradas en Isaba y Roncal, lo que dificulta que puedan desplazarse de las otras cinco villas. A pesar de que la Asociación de Jubilados dinamiza y canaliza algunas de las inquietudes y demandas de las personas mayores del Valle del Roncal y de la Jubiloteca, que organiza un taller una tarde a la semana en cada pueblo, tanto desde el Centro de Salud, como del Servicio Social de Base, se han detectado situaciones de aislamiento.

Y así , seguramente, el 13 de julio de este año, en el Tributo de las Tres Vacas, junto al mojón 262, en la Piedra de San Martín, tres parejas de roncaleses lucirán en el tratado más antiguo vigente de Europa los trajes que sus padres y abuelos hubieran llevado con orgullo, de hombres y mujeres forjados por el clima, el monte, el cierzo y el trabajo. 


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