SOCIEDAD

Un psicólogo pamplonés asegura que una red social nunca podrá suplir el contacto directo con personas

Asegura que "suele ser más habitual encontrar un mal uso o un abuso de esta tecnología, más que una adicción propiamente dicha".

Las redes sociales permiten acceder a toda la información y compartir conocimiento. (2)
Las redes sociales permiten acceder a toda la información y compartir conocimiento. (2)

La tecnología está permitiendo aliviar muchos de los problemas que está causando la incomunicación por el confinamiento provocado por el coronavirus, pero una red social nunca podrá suplir al contacto directo con las personas, según ha afirmado a Efe el psicólogo pamplonés Alfonso Arteaga.

Arteaga, doctor en Psicología del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra, ha explicado que la consecuencia más evidente de un confinamiento clásico es la imposibilidad de estar comunicados con el exterior, pero, "afortunadamente, en este momento disponemos de mecanismos de comunicación que palían esa consecuencia".

"¿Imaginamos cómo habría sido esta 'cuarentena' hace sólo 30 años? La existencia de redes como Youtube, Facebook, Instagram o WhatsApp está permitiendo aliviar muchos de los problemas que la incomunicación ha causado en otras épocas pasadas", ha subrayado.

Arteaga ha considerado que las redes sociales no tienen por qué acabar generando frustración: "Las tecnologías nos ayudan a vivir mejor. Nos ayudan a comunicarnos, a poder hacer el trabajo, a mantener las clases, a acceder a infinidad de recursos de ocio en momentos como éste".

En sí mismas, ha precisado, las redes sociales "son herramientas que, bien utilizadas, brindan múltiples posibilidades a personas alejadas, aisladas, enfermas, y a toda la población en general".

NUNCA PODRÁ SUPLIR EL CONTACTO DIRECTO CON LAS PERSONAS

Para el psicólogo, el problema puede surgir, y surge, "cuando se da a las nuevas tecnologías un valor absoluto o se pretende que suplan a otro tipo de cauces de relación humana. En el caso de la socialización, una red social nunca podrá suplir al contacto directo con las personas".

"Deben ser cauces complementarios, de modo que la red social sirva como facilitador en las relaciones e incluso propicie los encuentros de modo más fácil. Una red social bien utilizada mantiene en contacto a las personas, incluso a personas que de otro modo no estarían en relación, y debe servir para ayudar a encontrarse a las personas", ha asegurado.

Arteaga ha puesto de relieve el papel "básico" que las redes sociales están teniendo en esta crisis: "Nunca circuló tanta y tan rápida información ni pudimos comunicarnos las personas como en este momento con WhatsApp".

Y herramientas como Skype o Zoom, ha agregado, "nos están permitiendo, en estos momentos de confinamiento, poder reunirnos, dar clase, tomar un café con alguien o charlar con nuestras familias, lo cual está aliviando gran parte de la frustración de esta crisis".

El psicólogo ha comentado que sin duda se está dando un mayor uso de los smartphones en toda la población y, de hecho, "se han convertido en nuestros aparatos de referencia".

Sin embargo, el concepto de adicción al móvil no es fácil de definir: "Se habla de adicción cuando, entre otras características, la actividad adictiva interfiere de modo significativo y dañino en la actividad normal del individuo: hábitos, tareas, relaciones sociales".

"Teniendo en cuenta que estamos en un momento de excepcionalidad, es difícil diagnosticar en este momento qué sería una adicción al móvil. Probablemente, hasta que no normalicemos nuestras costumbres y volvamos a desarrollar una actividad y una vida normalizadas, no podremos conocer en qué casos se ha desarrollado una adicción", ha explicado.

MÁS QUE ADICCIÓN, SUELE SER MÁS HABITUAL ABUSAR DE LA TECNOLOGÍA

En cualquier caso, ha precisado, "suele ser más habitual encontrar un mal uso o un abuso de esta tecnología, más que una adicción propiamente dicha".

Respecto al uso o abuso que los menores pueden hacer del smartphone, ha recomendado centrarse "en las propuestas positivas, más que en las restricciones. Si ofrecemos a nuestros menores propuestas interesantes en estos días en casa, indirectamente estaremos ayudándoles a regular su actividad con el móvil".

En este sentido, ha señalado que estos días son propicios para llevar a cabo actividades como cocinar juntos, jugar, ver series o películas. "Intercalar actividades alternativas entre los periodos de uso del móvil es un buen predictor de un uso controlado del mismo", ha comentado.

Arteaga ha aseverado que otro aspecto que no hay que perder de vista con los menores es que no deben perderse ciertos hábitos: "En este período, que probablemente se alargue durante varias semanas, nuestros menores no van a estar de vacaciones, sino que van a tener que hacer un 'teletrabajo' como estudiantes".

Por ello, ha dicho, "mantener una base de horarios, que pueden ser flexibles, pero no descontrolados, es básico para regular también el uso de las pantallas".

"Mantener hábitos como que el móvil no se utilice en horarios de comida o de descanso, así como en el horario destinado a hacer las tareas escolares, también va a ayudar a ejercer el control sobre esa conducta", ha concluido. EFE


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Un psicólogo pamplonés asegura que una red social nunca podrá suplir el contacto directo con personas