SOCIEDAD

La primera pamplonesa en casarse por internet retransmite su boda en directo

Los amigos y familiares pudieron conectarse con la 'boda online' para participar y felicitar a los novios.

Edurne y Mayel después de la boda.
Edurne y Mayel después de la boda.  

El matrimonio de la pamplonesa Edurne Scott Loinaz y el francés Mayel de Borniol ha sido protagonista debido a su particularidad y a su carácter pionero. Esta es la primera boda virtual realizada a través de Bitnation, primera nación virtual del mundo; y e-Estonia, primera residencia virtual.

La boda se celebró el pasado 1 de diciembre a las 16 horas en el domicilio de los ahora recién casados en Londres. Los novios invitaron a todos sus familiares y amigos a seguir la boda en directo por Internet, en una retransmisión llevada a cabo por YouTube, que cuenta ya con casi 1.000 reproducciones. La ceremonia, oficiada enteramente en inglés, contó con la participación de los novios, testigos, amigos y familiares puede verse junto a esta información.

Por otro lado, han preparado una fiesta para el 18 de junio de 2016 en la isla de Santorini, Grecia, para que la familia y los amigos puedan celebrar juntos esta unión. En la página web de la pareja, los invitados interesados pueden rellenar un formulario para asistir.

En cuanto a la opinión de sus familias sobre esta boda tan particular, Edurne asegura que "piensan que estamos locos, pero ya lo pensaban antes".

BODA RETRANSMITIDA EN DIRECTO

En la boda, retransmitida en directo en el sitio web de la pareja, ambos introdujeron sus números de identificación para proceder a certificar el matrimonio digital. El contrato fue firmado en directo por los novios y los testigos.

Susanne Templehof, directora ejecutiva y fundadora de Bitnation, acudió en persona a la ceremonia. Presentó la boda y a sus participantes, y describió brevemente en qué consiste Bitnation.

EXPECTACIÓN Y SEGUIMIENTO EN REDES SOCIALES

Con la novedad y la particularidad de esta boda, muchas personas esperaban expectantes el comienzo del evento. Antes de empezar la ceremonia, algunos de los invitados subieron 'selfies' indicando que ya estaban preparados.

Al tener la facilidad de verlo online los "asistentes" disfrutaron de ella en diferentes situaciones: algunos en pijama a las "3.36 a.m.", otros en el trabajo, otros celebraban en sus casas... Cuando la boda finalizó se podían sumar más de 30 selfies de invitados viendo la retransmisión de la celebración.

Casi 200 personas siguieron el evento en directo, y otras muchas han podido verlo después en el link de Youtube, que recoge ahora casi 1.000 reproducciones.

El contrato de matrimonio de la pareja, que escribieron ellos mismos, no tiene precedentes al alejarse de las restricciones legales tradicionales. Tiene una duración de 42 meses, se renueva automáticamente y está abierto a modificaciones. 

NO A LOS REGALOS, SÍ A LOS PROYECTOS

La web creada por la pareja para este evento contiene un apartado muy curioso en el que indican que prefieren no obtener regalos. En su lugar, aseguran que "el mejor regalo que podríais darnos es vuestro apoyo en nuestros proyectos, para ayudarnos a cambiar el mundo". Por ello, incluyen una breve descripción de sus proyectos y un lugar donde poder donar dinero para llevarlos a cabo.

Son proyectos muy interesantes: una App para ayudar a los refugiados en Europa a eliminar sus barreras de lenguaje, una segunda para ayudar a niños y jóvenes a mejorar su inteligencia emocional, y por último el doctorado de Edurne, consistente en entrevistar a 4.000 profesores de 21 países para averiguar por qué la educación social y emocional se define y enseña de forma diferente. Cualquiera puede colaborar con una pequeña donación.

UNA BODA DE 'GLÓMADAS'

Borniol y Loinaz anunciaron su boda con antelación en la página web, donde se explica "Cómo y por qué esta boda es diferente". Se describen a sí mismos como 'glómadas' (nómadas globales) pues han viajado por todo el mundo junto a sus familias. "Creemos en un mundo sin fronteras. Somos ciudadanos del planeta Tierra", asegura Edurne.

"Nuestra ceremonia es un símbolo de cómo desearíamos que fuera el mundo" indica la pamplonesa. "Al igual que nuestra vida, no queremos que nuestro matrimonio esté vinculado a ningún estado ni nación en particular, ni queremos que ningún estado dicte cómo nuestra relación (matrimonio) y celebración (boda) debería ser. Por ello, estamos escribiendo nuestras propias reglas", continúa Edurne.

La boda, pese a su peculiaridad y distancia con los invitados, estuvo cargada de sentimientos y emociones: un beso tras firmar los papeles, promesas intercambiadas y toda la ilusión de comenzar una nueva vida juntos. Sin duda, en relación con su condición de 'glómadas', la frase que más define este evento y a sus protagonistas la dijo Edurne hacia la mitad de la ceremonia: "Nuestro hogar son las personas".


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