SOCIEDAD

El párroco de Santa María de Ermitagaña coloca fotos de sus feligreses en los bancos de la iglesia

Jesús Echeverz asegura: "Así tengo presentes a todas las personas. Pienso en sus circunstancias, en aquello que necesitan, en cómo lo están pasando".

El párroco de la iglesia de Santa María de Ermitagaña de Pamplona, Jesús Echeverz, posa entre los bancos de la capilla, repletos de fotografías de sus feligreses. Echeverz no ha perdido la compañía de sus feligreses pese al obligado confinamiento que cerró las iglesias hace casi un mes, ya que muchos de ellos siguen presentes a través de fotografías que le han enviado y que él ha pegado en los bancos del templo. EFE/Villar López.
El párroco de la iglesia de Santa María de Ermitagaña de Pamplona, Jesús Echeverz, posa entre los bancos de la capilla, repletos de fotografías de sus feligreses. Echeverz no ha perdido la compañía de sus feligreses pese al obligado confinamiento que cerró las iglesias hace casi un mes, ya que muchos de ellos siguen presentes a través de fotografías que le han enviado y que él ha pegado en los bancos del templo. EFE/Villar López.  

El párroco de la iglesia pamplonesa de Santa María de Ermitagaña, Jesús Echeverz, no ha perdido la compañía de sus feligreses pese al obligado confinamiento que cerró las iglesias hace casi un mes, desde cuando muchos de ellos siguen presentes a través de fotografías que le han enviado y que él ha pegado en los bancos del templo. 

La idea la tomó de un sacerdote italiano, Giuseppe Corbari, a quien un conocido retó a imitar, algo que hizo en una capilla de la Iglesia, donde después de animar a los parroquianos a que le enviaran las fotografías de sus rostros, las imprimió y comenzó a ponerlas en los bancos, donde hoy ya son más de 200 las que ocupan un lugar desde el que acompañan una misa diaria que Echeverz celebra en solitario.

"Así tengo presentes a todas las personas. Pienso en sus circunstancias, en aquello que necesitan, en cómo lo están pasando. Son personas a las que conozco, gente de la parroquia de cuya situación y familia soy consciente", dice en una entrevista con Efe sobre lo que le aporta tener presentes sus caras, para "hablar a Dios de ellos y a ellos de Dios".

"Ver sus fotografías me ayuda a tenerlas presentes, a pedir por ellos", subraya para recordar que "hay familias con niños, otras que lo están pasando mal, hay personas solas, enfermas... Tener sus rostros en fotografía me ayuda a entender la situación concreta de cada uno".

"Ellos saben que rezo por ellos y que todos los días están en mi oración. Es una vinculación no solo de amistad entre personas sino también una unión espiritual", asegura este sacerdote de Ilurdotz de 41 años.

Jesús Echeverz es el párroco de la iglesia de Santa María en el barrio de Ermitagaña en Pamplona. EFE.

Pero la de las fotografías de sus feligreses no es la única iniciativa de este párroco, que por su edad es más avezado con la tecnología digital que la mayoría de los sacerdotes, y que aplica en otras fórmulas para acercarse a los fieles, como la grabación de vídeos con meditaciones y lecturas que después cuelga en la página web de la parroquia.

"También a muchos les tengo presentes, les llamo por teléfono y a otros les hago videollamadas" para comprobar cómo se encuentran, y conocer también así que la situación va cambiando, como cuando le informan de que alguno de los parroquianos ha contraído la enfermedad del COVID-19.

SE RECONOCE SORPRENDIDO POR LA RESPUESTA

En esta convivencia, se reconoce "sorprendido" por la respuesta ya no de la gente joven, sino de "mucha gente mayor, que ha sido capaz de hacerse un 'selfi' y enviarlo por 'wasap'".

En esa línea, y con motivo del Domingo de Resurrección que hoy se celebra, esta última semana pidió a sus feligreses que se grabaran un video de 3 a 5 segundos felicitando la Pascua, imágenes con las que ha hecho otro video que colgará en la web de la parroquia, y que acompañó de "un minitutorial en el que me grabé explicando a la gente mayor cómo debía grabarse y enviarme después las imágenes".

Son fórmulas novedosas acordes con los tiempos, que no implican una lejanía de sus fieles ya que con muchos de ellos comparte presencialmente de forma habitual ejercicios espirituales o catequesis, pero que en estos tiempos de confinamiento y de Semana Santa se han revelado como una vía para incentivar la participación religiosa de otra manera.

Sobre la situación de confinamiento que ha obligado a la sociedad a cambiar sus hábitos a raiz de la pandemia del coronavirus, Echeverz invita a que la experiencia sirva para replantearse muchas cosas, como lo es para los creyentes católicos la Pascua, que sirve para "empezar de cero".

"Por supuesto no va a cambiar todo el mundo ni todo va a ser distinto, pero el que quiera puede valorar lo realmente importante" después de haber sufrido la enfermedad o la incertidumbre de su padecimiento, dice para poner en valor otras cosas que ha traído el confinamiento, como los aplausos colectivos a profesiones como los sanitarios o los trabajadores de supermercados. EFE


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