• domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 17:14

 

 
 

SOCIEDAD

El equipo de gimnasia rítmica inclusiva que capta fondos para poder entrenar en Navarra

La Asociación Otra Mirada Rítmica, de gimnasia rítmica adaptada, está recaudando fondos para poder comprar un tapiz para sus entrenamientos, que tiene un coste aproximado de 5.000 euros.

El equipo de la Asociación Otra Mirada Rítmica en una exhibición. CEDIDA/OTRA MIRADA
El equipo de la Asociación Otra Mirada Rítmica en una exhibición. CEDIDA/OTRA MIRADA

Sandra Pérez Abadiano es entrenadora nacional de gimnasia rítmica y lleva más de 25 años en ese mundo, además de trabajar en la Asociación de Esclerosis Múltiple de Navarra y ser la fundadora de la Asociación Otra Mirada.

Siempre había pensado crear un proyecto con su compañero de la asociación en el que se unieran deporte y discapacidad intelectual, para que las personas con discapacidad también tuvieran la oportunidad de disfrutar de la gimnasia rítmica, pero nunca dio el paso.

En 2019 se dieron una serie de circunstancias que hicieron que Pérez tuviera más tiempo libre y decidió ponerse manos a la obra.

Tras elaborar un proyecto "súper bonito", lo presentaron en la Asociación Síndrome de Down, donde hicieron una presentación del proyecto con padres, de la que ya salieron los primeros interesados.

En la asociación le mandaron contactar con el club Larraina. Las instalaciones para la gimnasia rítmica requieren unas dimensiones concretas, pero en Larraina solo podían utilizar una pequeña sala para empezar. "De no tener nada a poder empezar el proyecto estaba bien, pero había que seguir buscando", explica Sandra Pérez. 

El equipo de gimnasia rítmica se puso en marcha en octubre de 2019, y en noviembre del mismo año les llamaron para hacer una exhibición en el Campeonato de España de Gimnasia Rítmica en el Navarra Arena.

Llevaban un mes entrenando un día a la semana y Pérez no se veía preparada, así que cuando le llamaron dijo que no. "Nada más colgar, pensé que el tren solo pasa una vez, así que les llamé y les dije que sí", cuenta la entrenadora.

Los padres se involucraron mucho y como Sandra Pérez tiene una escuela de gimnasia rítmica en la Cendea de Galar, utilizaron las instalaciones para que ellos conocieran las dimensiones reales del tapiz.

El grupo hizo un baile muy emocionante en el que el público se volcó, tan solo un mes después de comenzar. Después les dieron reconocimientos, entre otros el Premio a los Valores en el Deporte del Gobierno de Navarra.

Sandra Pérez ha acudido al campeonato de España con dos de sus gimnastas, que quedaron en primer y segundo puesto. Con el resto del grupo van haciendo coreografías, que lo componen 13 chicos y chicas. "Este año ha llegado el momento de cambiar de instalaciones y de empezar a entrenar en condiciones, porque se lo merecen como el resto de gimnastas", explica Sandra Pérez.

La campeona de España Nerea Díaz Tres y la subcampeona Andrea de Jesús Zulet, del equipo de la Asociación Otra Mirada Rítmica. CEDIDA/OTRA MIRADA
La campeona de España Nerea Díaz Tres y la subcampeona Andrea de Jesús Zulet, del equipo de la Asociación Otra Mirada Rítmica. CEDIDA/OTRA MIRADA

Para conseguirlo, han creado la Asociación Otra Mirada Rítmica y se han ido de Larraina. El alcalde de Galar le ofreció las instalaciones y ahora tienen que conseguir un tapiz, por lo que han empezado la campaña #soñandosobreeltapiz. Crearon la asociación y pusieron en marcha la captación de fondos para diferentes fines. Hicieron una exhibición en Larraina y al Polideportivo de Galar fueron como invitados, y el público se volcó con su actuación.

El objetivo de este proyecto es incluirlos en la sociedad y que tengan una vida deportiva paralela en la sociedad, que normalicen el deporte en sus vidas y que hagan lo mismo que el resto. Cuando empezaron el curso, una de las niñas le dijo a su entrenadora "Sandra, ¡hago gimnasia rítmica igual que mi vecina!". " A las niñas se les ha abierto un mundo y a las familias, ni te cuento", explica la entrenadora.

"La idea es que la sociedad vea que ellos son capaces de hacer gimnasia rítmica y de mostrar belleza en el tapiz, obviamente con algunas limitaciones, porque es un deporte muy exigente, pero a su manera van progresando y hay una motivación en el grupo increíble. Yo lo que quiero es que ellos hagan lo mismo que cualquier gimnasta de gimnasia rítmica", indica Pérez.

Del grupo no todos podrán participar en campeonatos, porque "en las competiciones hay unas exigencias que del grupo algunos no podrán cumplir, pero ellos tienen sus coreografías y sí pueden mostrar su trabajo a la sociedad. La idea es que se asemeje a la vida deportiva de cualquier otro niño". 

Para Sandra Pérez el equipo de gimnasia es un sueño porque llevaban tiempo dándole vueltas y para ella, ver que ellos están felices de haber descubierto otro mundo deportivo y que estén tan orgullosos y tan contentos de poder desarrollarlo, "es una satisfacción personal increíble".

"Las clases implican mucha paciencia, pero son muy gratificantes porque cualquier pequeña cosa que consiguen es toda una fiesta", explica Pérez. Sus dos hijas son gimnastas y las lleva a los entrenamientos porque quiere que vean que la rítmica no tiene por qué ser solo perfección, que experimenten la alegría con la que el grupo vive todo y lo agradecidos que son. 

El equipo de gimnasia rítmica adaptada de la Asociación Otra Mirada Rítmica recogiendo el Galardón Valores del Deporte del Gobierno de Navarra. CEDIDA/OTRA MIRADA
El equipo de gimnasia rítmica adaptada de la Asociación Otra Mirada Rítmica recogiendo el Galardón Valores del Deporte del Gobierno de Navarra. CEDIDA/OTRA MIRADA

A veces hay momentos en los que algún integrante acude a los entrenamientos con el día más torcido y entre todos le animan para que se una a la clase. Ella antes de empezar la clase les explica lo que van a aprender ese día, entonces entre ellos se motivan y se ponen objetivos. Para Sandra Pérez, el hecho de ser la responsable de que sus vidas hayan cambiado en torno al deporte le parece "insuperable, y encima con el deporte que amo".

Elaboran diferentes proyectos porque, aunque el actual es del tapiz, hay otras necesidades como mallas o aparatos. Además, hay familias que se pueden permitir el pago de una cuota para hacer gimnasia rítmica, pero hay otras que no. Uno de los principales objetivos de la Asociación Otra Mirada es que no haya ningún impedimento para que una persona que no tenga recursos económicos pueda hacer gimnasia rítmica. 

Para el tapiz necesitan alrededor de 5.000 euros. Sandra Pérez explica que hay tapices que son más baratos pero queman la piel, y eso es lo único que ella exige, que no queme. Por ahora las donaciones rondan los 2.000 euros. "El Bizum ha sido determinante, porque han sido muchos donativos pequeñitos, pero al final se suma una gran cantidad", explica Pérez.

Se puede colaborar con el proyecto haciendo un donativo en la cuenta bancaria ES35 2100 5198 0502 0013 9377 o enviando dinero por Bizum al número 600 387 806.


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El equipo de gimnasia rítmica inclusiva que capta fondos para poder entrenar en Navarra