• domingo, 23 de enero de 2022
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SOCIEDAD

La nueva vida del palacio de Olloqui: íntegramente restaurado y fuera de listas rojas

El palacio de Olloqui entró en la Lista Roja del Patrimonio en noviembre de 2013 y acaba de abandonar ese listado para incorporarse a la Lista Verde del Patrimonio.

Palacio de Olloqui restaurado. HISPANIA NOSTRA
Palacio de Olloqui restaurado. HISPANIA NOSTRA

El palacio de Cabo de Armería, en Olloqui (Navarra), ha abandonado la Lista Roja del Patrimonio (www.listarojapatrimonio.org), que elabora la asociación Hispania Nostra y que recoge más de mil monumentos españoles que se encuentran "sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores". No obstante, acaba de ser incluido el palacio de Ustés o Señorío de Burdaspal por su "estado de ruina".

El palacio de Olloqui entró en la Lista Roja del Patrimonio en noviembre de 2013. Ahora, tras haber sido "totalmente restaurado por sus propietarios", abandona este listado y se incorpora a la Lista Verde del Patrimonio.

Sin embargo, otro palacio, en este caso el de Ustés o Señorío de Burdaspal, acaba de ser incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra por "el estado de ruina en el que se encuentra". "Se han caído parte de los forjados de la casa y de la cubierta, lo que le augura un mal futuro si no se pone solución", ha advertido en una nota la asociación.

Catalogado en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Navarra en Grado 1, es de propiedad privada. En el centro de la finca de Burdaspal se encuentra lo que en su origen fue un monasterio, conocido después como el palacio de Burdaspal.

"El monasterio benedictino fue visitado en el siglo IX por San Eulogio de Córdoba, y, aunque no era de grandes dimensiones, habitaban tanto los monjes como las familias que se encargaban de las labores agrícolas. Los monjes disponían de huerta, molino, árboles frutales e incluso viña para elaborar su propio vino. En aquella época, además, el monasterio se encargaba de cobrar los diezmos de las iglesias de las cinco poblaciones que más tarde se agruparon en la localidad de Burgui", ha explicado la asociación.

"En el siglo XI el rey Sancho Ramírez donó el monasterio a San Salvador de Leyre, después de lo cual se convirtió en un señorío particular. El primer dueño del palacio del que se tiene constancia fue Juan de Burdaspal, en el siglo XVI, seguido por su hijo del mismo nombre. A estos les siguió Blas de Burdaspal, Domingo de Burdaspal, y así sucesivamente. En el siglo XIX continuaba como señorío", ha apuntado.

Sobre las ruinas del monasterio se levantó una iglesia, dedicada a San Salvador, la cual quedó también en ruinas junto con los vestigios del monasterio.

El Señorío de Burdaspal es una antigua fortificación construida en piedra, con sillarejo. El edificio cuenta con dos grandes arcos ojivales en dos de sus muros, a través de los cuales se accede a las escaleras de maderas que suben a la superficie. "La fachada contaba con un escudo de piedra que ya no se conserva, el cual tenía un casco de guerrero en la parte superior y una cara de hombre en la inferior. En la fachada norte se puede observar el hueco que dejó dicho escudo", ha señalado Hispania Nostra.


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